¿Habías pensado en que los cuentos de hadas son reflejos del evangelio?
“Érase una vez…”
El evangelio es la Gran Historia de una mujer atrapada en la torre por el gran Dragón, la mujer que vestía solo trapos, que era esclava y no podía escapar; del Rey sabio y bueno que desde su hermoso reino la amó y decidió salir a rescatarla; de cómo él luchó en contra del Dragón y que justo al momento de herir al Dragón en la cabeza, el Dragón le hirió en el talón y cayó en aparente derrota; de cómo ese Rey se levantó, triunfante rescató a la mujer y vivieron felices por siempre.
Debemos entender que los cuentos de hadas se basan en la Gran Historia.
Sí existe un Rey que luchó con el Dragón para rescatar a su Esposa, a quien Él ama.
Los cuentos de hadas reflejan verdades de la Biblia. Y hay algo en nuestros corazones que responde a la Gran Historia, solo por eso han sido preservados los cuentos por tantas culturas durante tantos años. Porque tocan la eternidad en nuestro corazón.
Por eso tienen tanto valor los cuentos clásicos.
¿Cuáles son ejemplos de estos cuentos?
- Rapunzel
En la historia original, el príncipe procura subir a la torre pero cae entre los espinos que la rodean y queda ciego. Solo después de años se encuentra con Rapunzel como por magia. Ella llora al verlo en esa condición y sus lágrimas sanan la vista del príncipe.
- La cenicienta
Esta historia de una joven maltratada por su madrastra es más sangrienta de lo que uno pensaría. Las hermanastras se cortan los dedos y el talón de los pies para que les quede la zapatilla. Pero, de nuevo, por magia y ayuda sobrenatural, el príncipe encuentra a la cenicienta para casarse con ella.
3. Los cisnes salvajes
En este viejo cuento, una princesa obedece a un hada para deshacer el hechizo de una bruja que mantiene a sus hermanos en forma de cisnes.
Estos cuentos no son la versión “sanitizada” de las películas infantiles modernas porque contienen verdaderas confrontaciones con el Mal. No esconden el peligro, ni las consecuencias. Pero el triunfo del Bien ante el Mal verdadero en estos cuentos da esperanza a los oidores.
Y la esperanza no declara que no hay dragones pero sí insiste en que se pueden derrotar.
Es más, los protagonistas no derrotan a sus dragones o brujas o madrastras por su cuenta, sino que necesitan ayuda sobrenatural.
Así también nosotros no podemos vencer al pecado por nuestra propia fuerza, sino es Dios quien triunfa sobre la muerte y el pecado para rescatarnos.
¡Es nuestro Rey el que derrota al Dragón!
Así es como estos cuentos preparan los corazones para el Evangelio.
¿Habías considerado tú la importancia de los cuentos para compartir el evangelio? ¿Qué piensas de estos cuentos que no esconden el Mal? ¡Dime en los comentarios!






