3 cosas que te enseña la literatura

1. A tomarte tu tiempo.

Un blog que hace bien su trabajo, te da toda la información que requieres en 500 palabras. Un artículo en línea no solo resume su información al final, sino que también te lo organiza en subtítulos grandes para que puedas darte una idea general del tema sin leer más. 

Pero un buen libro… un buen libro toma su tiempo. 

A veces describe con lujo de detalle un paisaje, antes de presentarte al personaje. O te cuenta toda la agonía de indecisión por la que pasa un personaje antes de contarte que al final no hizo nada. En otro, encuentras tan poca información que la historia es como un rompecabezas que vas armando con esfuerzo y cuidado. Pero cada libro te exige tiempo. 

Porque un buen libro vale la pena. 

Es después de apreciar los tesoros en la literatura que comienzas a entender la importancia de tomarte tu tiempo en tu vida fuera de la lectura. Cuando cierras un libro a medio capítulo para meditar en lo que acaba de decir la tía de la protagonista,  cuando te regresas a leer las tres páginas anteriores para verificar tu comprensión, cuando te detienes para apuntar una frase que quieres poner en la pared, aprendes que tomarte el tiempo vale la pena. 

Y comienzas a reconocer momentos en la vida que valen la pena hacer con más tiempo. 

Un café con una amiga. Una crema untada en todo el cuerpo. Una oración pausada. Hay tantas actividades que hacemos de manera enteramente funcional. Pero, ofrecen riquezas de Verdad y Belleza si nos detenemos a experimentarlas de manera completa.

Todo esto solo porque leíste unos buenos libros.

2. A apreciar distintos tipos de belleza. 

Todos tenemos gustos distintos. 

Pero, cuando leemos una variedad de libros aprendemos a apreciar no solo la belleza de las flores, tierna, delicada y romántica, sino también la de las estrellas, fría, antigua y aguda. 

Mujeres que se ven diferentes son igualmente hermosas.

Ana de las Tejas Verdes nos muestra la hermosura de Diana, con su cabello negro brillante, sus ojos oscuros y alegres, sus hoyuelos en mejillas rosas y codos gorditos, su redondez de figura. Nos muestra la hermosura de Ana, alta y tan esbelta que temía nunca tener figura, con cabello ondulado que cambia de naranja a caoba, su rostro pálido con pecas. 

Culturas opuestas son encantadoras, cada una a su manera.

La aparente frialdad británica se luce en Persuasión. Y podemos apreciar los profundos sentimientos que por su misma fuerza, corren muy abajo de la tranquila superficie social. En Clemencia, la calidez Mexicana, que a la vez es ordenada por protocolos sociales inmovibles, se aprecia en todo su resplandor.

Podemos tener preferencias, pero la literatura nos abre el mundo y los gustos también.

3. A leer entre líneas. 

Si hay algo que tienen en común los libros literarios es que te hacen pensar. 

Algunos te dejan sin conclusión. Otros tienen personajes que reaccionan de una manera inesperada. Todavía otros pasan de un tiempo o punto de vista a otro sin avisar. Hay mil maneras de dejar fuera la información para que el lector lo deduzca o, a veces, le ponga su propia interpretación. Pero, para esto se necesita entender lo que no se dijo.

Los silencios, los espacios en blanco, hablan. 

A casi cada lector, le dicen algo distinto. Pero, se requiere de práctica para entender. Poco a poco empiezas a ver que algo falta. Te regresas para volver a leer un párrafo. Dudas sobre el significado de un diálogo. Y al fin, después de pensarlo, quizás después de terminar el libro, te llega la respuesta.

Y ¡qué riqueza cuando lo entiendes!

Cuando lees entre líneas, aprendes no tanto lo que el autor quiso decir, sino más bien quién eres tú. Y al final ese es uno de los propósitos del arte: revelarnos y confrontarnos a nosotros mismos. Pero, si nunca vas más allá de lo que está en blanco y negro, te pierdes todo.

Este reto te lleva al corazón de la literatura.

Aprendí esto y muchísimo más a través de la lectura y fueron parte de la formación de mi carácter. Me encantaría que esto te motivara a pasar más tiempo con la literatura. 

¿Tienes tiempo leyendo o vas empezando en el mundo literario? ¿Te parecen conocidas estas lecciones? A ti, ¿qué te ha enseñando la literatura?

Imagen de Suad Kamardeen en Unsplash

¿Sabías que existen dos tipos de bondad?

silhouette of fireman holding hose

Ninguno hay bueno, sino solo uno: Dios.

Mateo 19:17

Tú que eres creyente en Cristo, lo sabes.

A la vez, conoces gente buena, algunos cristianos, otros no. Si tú, como yo, has percibido un hueco en tu teología o filosofía porque no tienes cómo explicar esto, ¡permíteme compartir contigo algo que transformó mi concepto de la Bondad!

¿Cómo explicamos la bondad de los que no conocen a Dios? 

Según la filosofía griega y antiguos teólogos, existe más de un tipo de bondad. Tomás de Aquino fue el primero en nombrar las virtudes teológicas (la fe, la esperanza y el amor), en contraste con las virtudes cardinales. C. S. Lewis dedicó una gran sección de su libro Mero Cristianismo a las virtudes para explicar el lugar que tienen en la vida de un cristiano. La teoría que aquellos dos hombres y muchos más proponen es que existe el “ser buena persona” de manera natural, ejerciendo las virtudes cardinales (la prudencia, la templanza, la fortaleza o valentía y la justicia) y es diferente a ejercer las virtudes teológicas (la fe, la esperanza y el amor) que solo se reciben de parte de Dios y no mediante un esfuerzo propio de disciplina personal. Cuando alguien es “buena persona,” demuestra bondad. Pero, es importante discernir entre la bondad no espiritual adquirida mediante disciplina personal y la bondad teológica que es imposible antes de nacer de nuevo.

Ya conocemos la Bondad teológica que viene de Dios.

Está relacionada con la nueva naturaleza a los que han creído en Él. Su Espíritu transforma nuestra mente y moldea nuestro carácter para que podamos ser más como Él, el estándar máximo de la Bondad.

Pero, existe otro tipo de bondad.

La llamo bondad “natural”. Hay ciertas características que cualquier persona, hecha a imagen y semejanza de Dios, puede buscar y tener, sea creyente o no.  En este mundo, hay la posibilidad de un jefe generoso, de un juez justo, de un desconocido respetuoso.  Existen buenas madres, buenos entrenadores, buenas doctoras. Estas personas muestran bondad, son prudentes, moderadas, justas y valientes. 

Esta bondad es natural porque que se puede fomentar sin el Espíritu de Dios. 

Es diferente de la bondad teológica que solo se produce en el creyente a través de la obra del Espíritu Santo. 

Entender esta bondad natural es importante.

Primero, porque todos sabemos que existe. Conocemos personas no creyentes con un buen carácter. Somos testigos de gente buena que no conoce a Dios.

Nadie puede negar que hay bondad en la humanidad. 

Y en segundo lugar, porque es una referencia directa a la Bondad divina. La bondad divina es el estándar de todo lo bueno. El simple hecho de que todos podemos reconocer bondad en las acciones de alguien, implica que existe un estándar externo a nosotros con el que podemos medir la bondad. Este estándar de bondad es Dios. 

Así que la bondad natural, nos lleva a concluir que existe una Bondad divina.

Es solo después de conocer al Dios bondadoso, que podemos producir, a través de su obra en nuestra alma, bondad teológica o espiritual.

El creyente, entonces, produce bondad natural y divina.

Pero no en su propia fuerza. Esta transformación para ser más como Cristo se lleva a cabo solo por la gracia de Dios obrando en su vida.

Una persona no creyente, puede buscar la bondad natural y a través de disciplina personal lograr bastante. Pero, siempre será una lucha en contra de su naturaleza. 

El creyente ya tiene ganada esta lucha. La vieja naturaleza ya murió y su disciplina personal tiene todo el apoyo de la nueva naturaleza, para producir no solo la bondad natural, sino también la espiritual. 

Saber sobre la bondad natural cambia nuestra visión del mundo. 

Ahora podemos entender que existe la bondad en el mundo, pero incompleta.

Existe este reflejo de la Bondad de Dios, pero solo en parte.

Y cuando alguien se convierte a Cristo, ya puede reflejar de manera completa la Bondad divina.

Puede fomentar, no solo la bondad natural, sino también la bondad espiritual y verá el fruto del Espíritu en su vida.

Entender la diferencia entre la bondad natural y la bondad teológica o espiritual, me impactó muchísimo y espero esta explicación también te haya ayudado. 

Cuéntame, ¿habías pensado antes en la bondad natural, quizás con otro nombre? ¿Qué te sorprende de la bondad natural? ¿Qué dudas te quedan del tema?

Aprendiendo sobre la Verdad, la Bondad y la Belleza

Imagen de Zalfa Imani en Unsplash

¿Sientes una atracción hacia la Belleza de las artes? ¿Has notado cierta Verdad en una novela preferida? ¿Te satisface el alma cuando sucede algo simplemente Bueno?

Yo pensaba que era la única. O al menos, una de muy pocas. Pero, resulta que esta búsqueda de la Verdad, la Bondad y la Belleza tiene una larga e impresionante historia. Dios creó al ser humano con un instinto que nos lleva a buscar la Verdad, la Bondad y la Belleza en todo lo que nos rodea.

Porque nos creó con un instinto de buscarle a Él. 

Es por eso que a pesar de gustos personales, a pesar de modas cambiantes, a pesar de cambios generacionales, todo ser humano puede reconocer con cierta objetividad estos tres valores. Con el tiempo, va cambiando lo que llamamos bueno o verdadero o bello. Pero, siempre ha existido el estándar absoluto en Dios mismo. 

A pesar de lo que muchos en el mundo piensan, es la cercanía a Dios lo que nos da un aprecio más profundo por la Verdad, la Bondad y la Belleza. 

Dios es Verdad.

Al conocerle más, comenzamos a reconocer la Verdad y la falsedad cuando nos topamos con ellas en la vida. Comenzamos a sospechar cuando algo suena falso y aprendemos a reconocer la estabilidad de algo verdadero.

Dios es Bueno.

Solo sabemos lo que es la Bondad porque Dios nos creó con ese conocimiento. Él es el estándar que nos ayuda a reconocer lo bueno y lo malo en este mundo. Al acercarnos a Dios, nuestro instinto por lo bueno se agudiza, mientras que nuestras aversiones a lo malo se refuerzan.

Dios es Belleza.

Quizás el aspecto que disfruto más de Dios sea Su Belleza. No pensamos con frecuencia en la Belleza de Dios y es una pérdida para nuestra vida cristiana. Él creó un universo lleno de hermosura, pero al igual que la Verdad y la Bondad, esto surge de Su Ser. Y aunque hay muchas Bellezas diferentes en Él y en Su Creación, sí existe un estándar objetivo de Belleza que podemos ir conociendo al acercarnos a Dios. 

Aprender que la Bondad y la Belleza tocan el corazón del ser humano de manera especial porque reflejan el carácter de Dios, ha sido un privilegio para mí. Y sigo aprendiendo sobre cómo se relaciona la Verdad con estos dos valores tan preciosos. 

¿Tú habías meditado en alguno de estos tres valores? ¿Qué piensas del concepto de la Belleza de Dios? ¿Cómo crees que la Verdad, la Bondad y la Belleza nos enseñan sobre Dios?

7 artistas en la Biblia

Imagen de Sergio Capuzzimati en Unsplash

El arte es algo que se ve con un poco de desprecio.

Y esto, no solo en el mundo en general, pero especialmente entre los creyentes. Quizás, admiramos ciertas obras antiguas de arte, pero basta con mencionar un deseo por dedicarle tiempo y esfuerzo al arte para entender que no suscita entusiasmo en el presente. En mi opinión, este triste hecho nos ha llevado a perder el aprecio por la Belleza. 

Y hemos perdido el aprecio por las artes en la Biblia. 

Dios mismo es un artista y no solo ha inspirado las obras de artistas durante toda la historia de la humanidad, ¡sino que también llenó la Biblia de las artes literarias! El propósito de esta lista de artistas de la Biblia es mostrar que Dios ha inspirado y bendecido las artes.

Las artes glorifican a Dios. 

Claro, siempre y cuando busquen reflejar su Belleza original. Así como se puede usar la ingeniería o la contabilidad para honrar a Dios, también se puede usar la escultura y la poesía. Estos artistas de la Biblia usaron su talento para honrar a Dios. Algunos se dedicaron a tiempo completo a su arte, otros lo hacían en su tiempo libre. Pero todos usaron su capacidad, su talento, su arte para adorar a Dios de manera única.

1. Bezaleel

carpintero, orfebre, escultor.

En Éxodo 36 y 37 hace los muebles del tabernáculo, algunos de madera, otros de oro, algunos de madera cubiertos de oro y también los utensilios de oro.

2. Aholiab

artesano, bordador.

Éxodo 38 nos dice a lo que se dedicaba y podemos concluir que hizo o dirigió la obra de las cortinas, las cubiertas, en fin, todas las telas en el tabernáculo.

3. María (hija de Amram y Jocabed)

compositora, cantante, música.

Éxodo 15 nos refiere cómo Moisés y María guían al pueblo en un canto de alabanza después de cruzar el Mar Rojo.

4. Moisés

poeta, compositor, cantante.

Además de la alabanza en Éxodo 15, Moisés también escribió el Salmo 90.

5. David

poeta, compositor, músico.

Quizás el artista mejor conocido de la Biblia, David tocaba el arpa y escribió muchos Salmos. Sus poemas han sido usados por Dios durante miles de años.

6. Salomón

poeta, arquitecto.

Libros enteros de la Palabra de Dios se atribuyen mayormente a este autor: Proverbios, Cantar de los Cantares y posiblemente Eclesiastés. Además, diseñó el hermoso templo de Jerusalén que fue construido para la adoración de Dios.

7. María (madre de Jesucristo)

compositora, cantante.

En Lucas 1, se encuentra quizás el canto más conocido de la Biblia compuesto y cantado por esta joven mujer. 

¡Cuánta inspiración podemos encontrar en las vidas de los artistas de la Biblia! Queda claro que estos hombres y mujeres dedicaron tiempo y esfuerzo para capacitarse y desarrollar al máximo las habilidades naturales que Dios les había dado.

Y usaron toda esa capacidad para la gloria de Dios. 

Ya sea que te consideres artista, o que te interese aprender más sobre el arte, espero que esta lista de artistas en la Biblia te haya mostrado el valor del arte en los ojos de Dios. También, espero que tengas curiosidad de buscar más artistas en la Biblia (porque abundan, aunque no todos tienen nombre).

Ahora dime, ¿habías pensado antes en los artistas de la Biblia? ¿Sabías que Dios les había asignado trabajos? ¿Esta lista cambió tu forma de ver el arte?

3 propósitos de lectura para el año 2024

Imagen de Tom Hermans en Unsplash

No creo que lo más importante sea leer muchos libros. 

Por eso los tres propósitos de lectura que tengo para este Año Nuevo se relacionan no con la cantidad, ni la rapidez, ni siquiera con las notas que puedo tomar de los libros, sino solo con el contenido. 

Lo importante es leer libros de buena calidad.  

Aunque sean pocos. 

Propósito 1: Leer libros que dicen la Verdad. 

Y claro que no excluye la ficción. Las verdades más profundas que jamás he leído, las encontré en novelas. Buenas novelas, claro. Porque la Verdad no se trata de compartir hechos exclusivamente, es más grande, más importante, más trascendente y a veces la mejor manera de compartir la Verdad es en poesía o con historias. 

“La vida real se encuentra en la literatura. Detrás de la máscara de la ficción, puedes decir la verdad.”

—Gao Xingjian

Un buen libro, independientemente del género, va a decir la verdad. No solo las verdades que te agradan, las verdades que sabes, sino también las verdades que te retan, que no estás tan segura de querer saber. Toda la Verdad.

Si buscas una recomendación, aquí hay un libro que dice la Verdad.

Propósito 2: Leer libros que reflejan la Bondad. 

El mundo está lleno de maldad, el celular nos avisa de nuevas tragedias con frecuencia. Pero existe la bondad en este mundo. Y hay libros que lo muestran. No hay esperanza sin desespero, así como no hay gozo sin sacrificio. Y ligado a esto, es importante buscar la luz en la oscuridad, buscar la gratitud en la tragedia. Estamos rodeados de pruebas de maldad y un buen libro que nos recuerde que en este mundo también existe la bondad, es imprescindible.

“Confieso que aún no aprendo que no se pueda recibir una lección de la maldad más vil sobre la bondad más pura.”

—Charles Dickens

Aún cuando el libro trata con temas terribles, puede, si el autor lo cree de verdad, mostrar la bondad que también es parte de la vida.

Si buscas una recomendación, aquí hay un libro que refleja la Bondad.

Propósito 3: Leer libros Bellos. 

 Hay muchos libros escritos por cristianos, novelas, poemas, estudios de la Biblia y devocionales que no son buenos. No están bien escritos. No usan el lenguaje de manera bella, sus enunciados son mediocres y sus metáforas, poco originales. 

Pero, un libro realmente bueno no solo dice la Verdad y no solo refleja la Bondad, sino que lo hace con Belleza. 

“Nunca pierdas la oportunidad de ver algo hermoso, porque la belleza es la letra de Dios.”

—Ralph Waldo Emerson

La Belleza es esencial para el alma. 

Dios nos creó con esa necesidad, con el deseo de buscar y crear la Belleza. Y un libro que solo dice la Verdad o que busca mostrar la Bondad, pero no lo hace con Belleza es un libro incompleto. Claro que no todos los libros, especialmente en la categoría de no ficción, van a ser literarios, pero sí pueden expresar con o sin belleza sus conceptos.

Y este año, quiero leer solo libros con Belleza.

Si buscas una recomendación, aquí hay un libro lleno de Belleza.

La Verdad, la Bondad y la Belleza se pueden encontrar por separado en distintos libros, pero en mi opinión para que un libro realmente sea buena Literatura (y para que yo decida leerlo este año), creo que un libro debe tener las tres virtudes.

Un buen libro dice la Verdad, muestra la Bondad y lo hace con Belleza.

Y tú, ¿tienes propósitos de lectura para este año? ¿Cuál es tu criterio para elegir libros?¿Qué piensas de estos tres propósitos?