¿Has pensado que tu mesa puede reflejar la Belleza de Cristo?
¡No todos los días pongo mantel, centro de mesa y servilletas de lino! Pero en nuestro hogar, sí es un hábito* poner la mesa con cuidado, creatividad y orden. Es imposible preparar la mesa como para un banquete, a diario, pero sí procuro acomodar los platos y los cubiertos de manera simétrica, además de tenerla limpia.
¿Por qué?
Porque es mi convicción que, así como toda la verdad es verdad de Dios, así también
toda la belleza refleja la belleza de Dios.
Dios es un Dios creativo y de orden, de detalles hermosos (¿has visto las catarinas?) y de rutinas habituales (¿cuándo fue la última vez que no salió el sol?). Cuando cuidamos familias, criamos niños o enseñamos, tenemos la oportunidad de reflejar la Belleza de nuestro Creador con creatividad y orden también.
En mi caso, es la belleza de una mesa de madera que tiene aproximadamente treinta años, unos platos blancos y los cubiertos que le regalaron a mi mamá cuando ella se casó. No se trata de tener vajilla de lujo, ni manteles perfectos. Se trata de crear un poco de belleza a diario. ¡Pero en estas fechas quizás todos nos esforzamos un poco más!
Te dejo, entonces, ideas para agregar belleza a tu mesa no solo en la Navidad, sino ¡durante todo el año!
1. Establecer una hora.
Te sorprenderás de la transformación que puede ser para tu familia el establecer una hora de comer. En especial para los pequeños de la familia, tener una rutina les da mucha seguridad. No es necesario ser rígidos, pero si todos saben que se come entre 3 y 4 o la cena está en la mesa para cuando llega papá de trabajar aproximadamente a las 8 p.m., el ritmo del día se acomoda alrededor de estos momentos familiares. Establecer una hora para comer es establecer una prioridad de pasar tiempo en familia. Y esto agrega belleza a la vida familiar que todos recordarán por el resto de sus vidas.
2. Enfocarte en los modales.
Sin importar la elegancia de la mesa o la hermosura de las decoraciones, si la familia no se trata con cortesía, no hay verdadera belleza en la mesa. Durante los primeros años de vida de los niños, ¡los adultos podemos pasar hasta el 90% de nuestro tiempo en la mesa corrigiendo sus modales!
—Quiero más.
—¿Cómo se pide?
—¿Me pueden servir más, por favor?
Es difícil tener este tipo de conversaciones día tras día, pero la constancia vale la pena. Después de años, mi hijo cada vez necesita menos ayuda. Ahora, casi no olvida decir por favor y gracias, y muchas veces recuerda que no debe hablar con la boca llena. Ha sido un proceso de años, pero es lo que más ha agregado belleza a nuestra mesa familiar.
3. Agregar un toque más.
En lugar de sentirte intimidada por todo lo que podrías hacer en la mesa, agrega solo un toque más. En mi caso, hace años decidí agregar servilletas bonitas. En lugar de comprar servilletas blancas, compraba servilletas con algún diseño: sandías, flores, rayas… ¡Lo que me pareciera bonito! Hay los que agregan unas flores o velas al centro. Otra manera de agregar un toque especial a la mesa, y más en momentos de celebración, es tener una tarjeta en cada lugar con el nombre de quien se sentará allí. Un detalle pequeño puede hacer toda la diferencia.
Espero que estas ideas te inspiren a agregar belleza a tu mesa. Puede ser difícil comenzar, pero ¡preparé algo que puede ayudar!
Cada semana de este mes, enviaré un imprimible distinto a mis suscriptores que espero ayude a sumar belleza en sus vidas.
Esta semana, ¡son tarjetas de mesa! Diseñadas especialmente para niños, tienen una pequeña decoración y un espacio para el nombre de cada uno.
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*(Nótese: Un hábito no es una regla, la vida es caótica a veces y hay que ser flexibles.)




