3 tips para agregar belleza a la mesa

¿Has pensado que tu mesa puede reflejar la Belleza de Cristo? 

¡No todos los días pongo mantel, centro de mesa y servilletas de lino! Pero en nuestro hogar, sí es un hábito* poner la mesa con cuidado, creatividad y orden. Es imposible preparar la mesa como para un banquete, a diario, pero sí procuro acomodar los platos y los cubiertos de manera simétrica, además de tenerla limpia.

¿Por qué?

Porque es mi convicción que, así como toda la verdad es verdad de Dios, así también

toda la belleza refleja la belleza de Dios.

Dios es un Dios creativo y de orden, de detalles hermosos (¿has visto las catarinas?) y de rutinas habituales (¿cuándo fue la última vez que no salió el sol?). Cuando cuidamos familias, criamos niños o enseñamos, tenemos la oportunidad de reflejar la Belleza de nuestro Creador con creatividad y orden también.

En mi caso, es la belleza de una mesa de madera que tiene aproximadamente treinta años, unos platos blancos y los cubiertos que le regalaron a mi mamá cuando ella se casó. No se trata de tener vajilla de lujo, ni manteles perfectos. Se trata de crear un poco de belleza a diario. ¡Pero en estas fechas quizás todos nos esforzamos un poco más! 

Te dejo, entonces, ideas para agregar belleza a tu mesa no solo en la Navidad, sino ¡durante todo el año!

1. Establecer una hora.

Te sorprenderás de la transformación que puede ser para tu familia el establecer una hora de comer. En especial para los pequeños de la familia, tener una rutina les da mucha seguridad. No es necesario ser rígidos, pero si todos saben que se come entre 3 y 4 o la cena está en la mesa para cuando llega papá de trabajar aproximadamente a las 8 p.m., el ritmo del día se acomoda alrededor de estos momentos familiares. Establecer una hora para comer es establecer una prioridad de pasar tiempo en familia. Y esto agrega belleza a la vida familiar que todos recordarán por el resto de sus vidas.

2. Enfocarte en los modales.

Sin importar la elegancia de la mesa o la hermosura de las decoraciones, si la familia no se trata con cortesía, no hay verdadera belleza en la mesa. Durante los primeros años de vida de los niños, ¡los adultos podemos pasar hasta el 90% de nuestro tiempo en la mesa corrigiendo sus modales! 

—Quiero más. 

—¿Cómo se pide? 

—¿Me pueden servir más, por favor?

Es difícil tener este tipo de conversaciones día tras día, pero la constancia vale la pena. Después de años, mi hijo cada vez necesita menos ayuda. Ahora, casi no olvida decir por favor y gracias, y muchas veces recuerda que no debe hablar con la boca llena. Ha sido un proceso de años, pero es lo que más ha agregado belleza a nuestra mesa familiar.

3. Agregar un toque más.

En lugar de sentirte intimidada por todo lo que podrías hacer en la mesa, agrega solo un toque más. En mi caso, hace años decidí agregar servilletas bonitas. En lugar de comprar servilletas blancas, compraba servilletas con algún diseño: sandías, flores, rayas… ¡Lo que me pareciera bonito! Hay los que agregan unas flores o velas al centro. Otra manera de agregar un toque especial a la mesa, y más en momentos de celebración, es tener una tarjeta en cada lugar con el nombre de quien se sentará allí. Un detalle pequeño puede hacer toda la diferencia.

Espero que estas ideas te inspiren a agregar belleza a tu mesa. Puede ser difícil comenzar, pero ¡preparé algo que puede ayudar!

Cada semana de este mes, enviaré un imprimible distinto a mis suscriptores que espero ayude a sumar belleza en sus vidas.

Esta semana, ¡son tarjetas de mesa! Diseñadas especialmente para niños, tienen una pequeña decoración y un espacio para el nombre de cada uno.

Suscríbete a mi lista, y la próxima semana ¡recibirás este regalo en tu bandeja de entrada!

*(Nótese: Un hábito no es una regla, la vida es caótica a veces y hay que ser flexibles.)

Halloween, el Día de muertos y la familia cristiana

Los últimos días de octubre son fechas complicadas para cristianos que tienen la convicción de no celebrar Halloween ni Día de los muertos, mientras que sus niños quieren participar, junto con sus amiguitos, de los disfraces, los dulces, las decoraciones, los altares y todo lo que traen estas fechas. 

(Quisiera señalar que tengo hermanos en Cristo muy estimados que son de una cultura muy diferente. Para ellos, Halloween no tiene mucha relación ni con la muerte, ni con cosas macabras y participan en Halloween con sus familias. Es cuestión de libertad cristiana y no afecta mi respeto por ellos.)

Imagen de Unseen Histories en Unsplash

Entonces, ¿qué hacer con los niños en estas fechas?

1. Cuando hacen preguntas sobre lo que ven, podemos responder con palabras sencillas y directas. 

Por ejemplo: “Son decoraciones de Halloween. Algunas personas celebran el día con cosas muy feas o que dan miedo. Pero, Dios nos manda a pensar solo en las cosas hermosas, buenas y verdaderas. ¿Qué se te ocurre que sea algo hermoso?” 

O también, “Sí, muchas personas ponen un altar para recordar a sus familiares que ya murieron. Es muy bonito recordar a las personas que amamos que ya no están con nosotros, ¡pero será mucho mejor verles en el cielo algún día! ¿Sabes cómo podemos ir al cielo?”

2. Podemos aprovechar las conversaciones sobre la muerte y el miedo para señalarles a Cristo. ¡Nosotros conocemos a Aquél que triunfó sobre la muerte y venció el Mal!

Un ejemplo: “Es una calavera, más o menos así se ven los huesos dentro de nuestro cuerpo. A veces, hay personas que la usan para representar la muerte, especialmente en el Día de los muertos, cuando la gente en eso está pensando. ¿Recuerdas quién venció la muerte?”

Y quizás, “En Halloween, muchos niños se disfrazan y a veces, son disfraces muy feos que pueden dar miedo. Recuerda que yo estoy contigo, pero lo más importante, ¿quién siempre está contigo aunque no lo puedas ver?”

Imange de y Roger Ce en Unsplash

3. Podemos ofrecerles actividades alternativas que enfaticen lo bueno, hermoso y verdadero. 

En algún momento, el 1 de Noviembre era un día en el que se conmemoraban los mártires. Se puede aprovechar la oportunidad para hacer una comida especial (quizás una receta del primer siglo, la época de los primeros mártires) y contarles a los niños la historia de algún cristiano que dio su vida por Cristo. 

O se puede enfatizar la hospitalidad. Regalar dulces en Halloween es una oportunidad para fortalecer la relación con los vecinos. ¡Quizás se puedan repartir folletos del evangelio junto con los dulces! Los niños pueden disfrutar de los dulces y compartir también. 

Pero, como siempre, la mejor opción es un buen libro.

Los niños disfrutarán mucho una noche en familia, con palomitas, quizás unos dulces, y, lo más importante, unos buenos cuentos que toquen de la mejor manera los temas de la temporada: el miedo, los fantasmas y la muerte. 

Este tipo de cuento se encuentra en Las aventuras de Leo. La serie trata de un chico que lucha contra monstruos que por alguna razón ¡siempre lo encuentran! A partir de este mes, estaré regalando cada cuento de la serie Las aventuras de Leo a cada suscriptor.

Si no te lo quieres perder, ¡puedes suscribirte al blog aquí!

Así que ¡aprovechemos esta oportunidad que nos dan Halloween y el Día de los muertos!

Sea cual sea nuestro contexto cultural, esta es la meta sencilla de cada conversación y actividad: ¡volver sus ojos a Cristo!

3 razones por las que el cristiano debe leer ficción

Hay cristianos que dicen que la ficción no es realidad y por lo tanto no cabe dentro de la indicación “todo lo verdadero” en el que debemos meditar. Algunos creen que leer ficción nos puede llevar a tener malos deseos. Otros solo expresan que mientras no es malo leer ficción, no es lo más provechoso. Sugieren que lo mejor que podríamos hacer es leer historias reales, biografías o libros de ayuda espiritual. La ficción, en su opinion, es para el espíritu lo que la comida chatarra es para el cuerpo, quizás se disfrute pero no nutre.

Esto es falso.

  1. El humano está diseñado para ser formado por historias.

Generación tras generación de personas ha escuchado historias que advierten de peligros, que infunden identidad y lealtad y que exaltan las virtudes. Tristemente, se han contado otras historias también, historias que promueven la división, que exaltan el mal y que confunden el valor y la necedad. Nuestra cosmovisión se adapta al molde de las historias que creemos: Dios siempre es bueno, después de la muerte hay solo aniquilación, el universo es indiferente a la situación del ser humano, etc. Las historias a nuestro al rededor nos van a formar, solo queda decidir cuáles serán.

Imange de Obinna Valentine en Unsplash
  1. Las historias pueden tocar al ser humano de manera única.

Es por esto que las historias nos forman. Un libro que no es ficción se lee con criterio (como debe ser), con defensas mentales o al menos con un filtro que evalúa si lo que se está leyendo es correcto o no. No puede alcanzar las profundidades del corazón que puede tocar la ficción. Las ideas y los principios que se esconden dentro de una historia pasan desapercibidas por los filtros y las defensas, simplemente tocan el corazón y se acomodan en los profundos rincones del ser. Esto no es malo, esta es la manera correcta de recibir las historias. (Es por eso que es tan importante elegir buenas historias.) Como un niño escucha un cuento de hadas y aprende que existen el bien y el mal, nosotros también absorbemos sin darnos cuenta los principios y las ideas que son parte de la ficción que leemos. Elegir buena ficción es una manera de formarnos a nosotros mismos para ser humanos más completos, para ser creyentes con una cosmovisión más cristiana.

  1. Cristo mismo usó la ficción.

Si ninguna otra razón convence al creyente, el hecho de que Cristo eligió enseñar mediante historias. Vez tras vez, Cristo contó una parábola, una historia ficticia, para cautivar la atención, para instruir y para hacer pensar a su público. Cristo que formó al ser humano, que sabe cómo tocar su corazón, enseñaba a través de la ficción.

No hay que tenerle miedo a la ficción, ni tampoco hay que negar los principios (ya sean verdaderos o falsos) que en ella se esconden. Como Cristo, podemos apreciar lo que la ficción hace por nosotros y aprovecharla para formar los corazones: los nuestros y los de los niños a nuestro cargo.

La mejor manera de celebrar Semana Santa con los niños

¿Cómo enseñar a los niños sobre la celebración de la resurrección?

¿Es importante o siquiera bueno?

Como expliqué en el artículo pasado, estoy convencida de la importancia de enseñar a los niños sobre las celebraciones. Pero, la resurrección lleva temas difíciles como el sufrimiento y muerte del Señor Jesucristo. ¿Cómo celebrar esto con los niños?

Imagen de Kelly Sikkema en Unsplash

Lo más fundamental, lo mejor que puedes hacer, es simplemente contarles la historia: una parte cada día de Semana Santa.

Eso hice el año pasado con mi hijo. Cada día, a la hora del desayuno, le contaba una parte de la historia de lo que había hecho Cristo antes de morir. El domingo anterior, le conté sobre un Rey que llegó a su ciudad, que la gente pensaba que Él sería un gran guerrero sobre un caballo blanco, pero que Él llegó con amor y humildad sobre un burro, que la gente lo recibió con gritos de alegría y que pusieron sus mantos y hojas de palmera sobre la calle para crear una alfombra para el Rey. Y le dije que al día siguiente le contaría más.

Así, cada mañana, mi hijo escuchaba una parte más de la historia. Se indignó el jueves cuando supo que un amigo del Rey lo entregó a los enemigos. Sus ojos se llenaron de horror el viernes cuando le conté que los enemigos, aunque sabían que el Rey no había hecho nada malo, lo pusieron en una cruz y Él murió. El sábado le conté que los amigos del Rey estaban tristes porque en lugar de conquistar al mundo, su Rey había muerto.

Y si te pudiera explicar el brillo en sus ojos y el asombro en su rostro el domingo por la mañana cuando le conté que ¡el Rey había vuelto a la vida! ¡Cuando supo que no lo encontraron en la tumba sino que lo vieron vivo de nuevo! Fueron momentos preciosos.

Mi hijo de tres años quedó cautivado por la historia.

Y le encantó el coro que le enseñé el domingo.

¡Desde la tumba subió!
¡Triunfante Él resucitó!
Para siempre ya dominio sobre el mal
Con Los Santos tiene en gloria celestial.
¡Triunfó! ¡Triunfó!
¡Aleluya! ¡Él triunfó!

No hicimos manualidades, ni actividades físicas. Solo le conté la historia y le enseñé el coro de un himno. Este año, probablemente vamos a hacer más actividades, a la vez, es importante que el enfoque quede en la historia. Esta vez la contaré con un poco más de detalle, aún tomando en cuenta su pequeñez.

Las celebraciones no se tratan de hacer más cosas ni de llenar los días de actividades. Se tratan de mostrarles a los niños la hermosura de su Dios.

Las cosas más sencillas y naturales muchas veces son las mejores. Pero, si ya les contaste la historia y buscas algo más, ¿qué actividades podemos agregar?

Ideas para celebrar la resurrección con los niños:

  • Preguntarles cómo piensan que es un Rey y cómo llega a un lugar (rico, arrogante, con caballos, con corona de oro, en prendas elegantes, etc.)
  • Juntar hojas y jergas para hacer una “alfombra” en el patio o la cochera
  • Hacer una “cueva” en un montón de tierra o arena, o con plastilina
  • Leer un libro ilustrado que les cuenta la historia de la resurrección
  • Cantar un coro sobre la resurrección
  • Leerles la historia en los evangelios directamente de la Biblia.

Espero estas ideas te sirvan para infundir en los niños el asombro de un milagro tan grande como el que recordamos en estas fechas. Pero, más que nada, espero que les cuentas la historia detrás de Semana Santa para mostrarles Aquel que “ no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que… se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte…“

4 versículos imprimibles

¿Te gustó la idea de agregar un versículo a los regalos que vas a dar en una etiqueta o tarjeta?

¡Aquí te dejo dos versículos en cuatro diseños distintos para que los puedas imprimir y regalar!

Los primeros dos son un diseño con dos lados. Los siguientes dos, tienen un solo lado. ¡Espero te ayuden a regalar el evangelio este año y te inspiren a crear tus propios diseños también!