el evangelio en cada capítulo de Juan

Ricky tiene varios domingos dando un repaso general de los libros del Nuevo Testamento. Es una serie que he disfrutado mucho, pero ¡nada como la semana pasada cuando habló sobre el libro de Juan!

Señaló una manera de predicar el evangelio, es decir, algo evangelístico en cada capítulo y ¡en cuanto me terminó el mensaje pensé en compartirlo con ustedes, mis queridos lectores del blog!

Así que, a continuación, una perspectiva evangelística en cada capítulo de Juan. (Lo dejo en formato de PDF para que lo puedan descargar si gustan: el evangelio en cada capítulo de Juan)

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el reto de regocijarse

Cuando compartes el evangelio con alguien y pronto después dice que es salvo, ¡qué gozo!

Cuando das alguna enseñanza bíblica y sabes que el Señor te está ayudando y que este mensaje puede cambiar las vidas de los que te escuchan, ¡qué gozo!

¿Y cuando no?

¿Qué pasa cuando tienes 4 años predicando el evangelio en el mismo lugar a muchas personas diferentes y la mayoría se duerme?

¿Qué pasa cuando hablas con las personas sobre la Biblia y no te hacen caso ni cambian nada en sus vidas?

¿Qué pasa con el gozo?

En Lucas 10:20, los discípulos acababan de regresar de un viaje misionero. Habían salido a predicar que el Salvador había llegado y el reino de Dios estaba aquí. Muchas personas los habían escuchado ¡y muchas habían creído! Habían sentido poder espiritual y autoridad al echar fuera los demonios. ¡Los demonios los habían obedecido! Y regresaron regocijándose.

¿Qué les contesta el Señor?

…no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

Llegaría el día cuando saldrían a predicar y la gente no se detendría a escucharlos. Llegaría el día cuando no podrían hacer milagros como echar fuera demonios. Pero, el Señor no quería que por eso dejaran de regocijarse.

Aún en los tiempos sin resultados, aún cuando no parecían tener poder, los discípulos podían y debían regocijarse. Debían regocijarse porque eran salvos.

¿Y tú? ¿Has sentido que tus esfuerzos en el evangelio no dan resultados? ¿Has sentido que no tienes poder espiritual para enfrentarte a tus “demonios”?

Puedes regocijarte.

Si tu nombre está escrito en los cielos, puedes regocijarte.

Y ese es el reto que te dejo hoy: regocíjate por tu salvación.

Este fin, quizás no verás resultados ni poder. Sin embargo, puedes regocijarte según el mandato del Señor en Lucas 10:20.

“…regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.”

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Imagen de Unsplash / CC-BY

las 3 Rs del evangelio

 

¿Cuáles son los puntos claves del evangelio?

¡Para poder compartir el evangelio con amigos y compañeros, hay que saber cuáles son los puntos principales a tocar! Quizás ya hayas oído de las tres Rs. Son la base del evangelio. Cualquier buen mensaje del evangelio tendrá estos tres puntos. 

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1. Ruina.

El ser humano es un desastre. Hemos convertido nuestro mundo en un caos, no cuidamos ni del planeta, ni de otros seres humanos; en general somos muy egocéntricos. Aún las personas mas “buenas,” cuando están en una situación difícil como el no tener qué comer o el quedarse sin familia, comienzan a demostrar las características de pecado que ahí estaban escondidas en su corazón. Cada persona es pecador.

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2. Remedio.

La Biblia también nos ofrece el único remedio que existe para la terrible situación del pecador arruinado: la gracia de Dios. Gracias a la muerte de Cristo quién tomó nuestro lugar, Dios te ofrece perdón en lugar de castigo, gracia en lugar de justicia y una familia en lugar del abandono. Dios te dará una vida cambiada y abundante en el presente y una vida eterna con Él después de la muerte.

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3. Responsabilidad.

El siguiente paso te corresponde a ti. ¿Qué harás? Reconocer tu ruina y pedirle su remedio? ¿O seguirás tu camino de ruina a tu destino que es la muerte eterna? Es decisión tuya: agradecer a Dios su oferta de gracia o rechazar su regalo y perecer.

Ahí tienes los tres puntos, las tres Rs, del evangelio. Es muy probable que este fin de semana te toque escuchar un mensaje de evangelio. Te animo a poner mucha a atención y a buscar estas tres Rs en lo que oyes. Fíjate en cómo el predicador incluye estos tres principios fundamentales en su mensaje. Es buen hábito empezar a buscarlos en cada predicación del evangelio que escuches. 

¡Te será muy útil en el futuro cuando lo quieras compartir, tú!

un resumen de la semana

Lo destacado de la semana:

Tuvimos la oportunidad de ir al zoológico de León con unos amigos el viernes ¡y fue tan divertido! Teníamos muchísimo tiempo sin ver a esos hermanos y disfrutamos mucho el poder ponernos al día con sus vida y contarles lo que estaba sucediendo aquí en Irapuato. (Por cierto, el zoológico parece parque. ¡Qué bonito!)

La lección de la semana:

Dios no siempre obra en los tiempos que uno quisiera. En ocasiones uno sabe que algo es la voluntad de Dios y se desespera ¡porque parece que Dios no está haciendo nada para acelerar el proceso de cumplir Su voluntad! Pero se nos puede olvidar que parte de su voluntad es enseñarnos paciencia y fe en Él – no sólo en lo que Él hace, sino fe también en cuándo lo hace.

El versículo de la semana:

Hoy no pude hacer el diseño, pero sí les dejo con un versículo relacionado al estudio de los primeros capítulos de Génesis. En Génesis vemos cómo entra la muerte al mundo. Vemos las tristes consecuencias del pecado. Pero también vemos allí que Dios declara que Cristo herirá a la Serpiente Antigua en la cabeza. Y  el versículo que declara esa victoria abiertamente es 1 Corintios 15:55

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

¡me redimió! un canto

Hace unos años traduje uno de mis cantos favoritos al español. Te dejo la letra en español y el enlace al canto en inglés.

Cuando pienso en las veces que he fallado

Y en mi infidelidad para con Dios

Doy las gracias por su gran misericordia

Me asombra la gracia que me dio.

Yo nunca podría ganarme su amor

Mas Dios acepta al pecador porque

¡Me redimió 

con su sangre el Cordero!

¡Me redimió 

Mi mancha Él quitó!

Cuando Dios me ve es

por medio de su Hijo, 

quien al Calvario fue.

¡Me redimió!

Nunca seré digno de su amor.

Nada le ofrezco de valor.

Sólo mi quebrantamiento puedo darle

Cosa que es sin precio para Él.

La huella del pecado siempre la tendré

Mas me acepta el Santo Dios porque

¡Me redimió 

con su sangre el Cordero!

¡Me redimió 

Mi mancha Él quitó!

Cuando Dios me ve es,

por medio de su Hijo, 

quien al Calvario fue.

¡Me redimió!