Mi gran propósito

Mi gran propósito es ser como Cristo.
Y todo lo que Dios trae a mi vida—
las bendiciones y tribulaciones,
cada lucha, maravilla o triunfo—
son simples herramientas en sus manos, 
en manos del carpintero perfecto.
Y cortan, aplanan, lijan y pulen,
y al fin, mi alma, hermosa y útil,
reflejará en sus brillantes facetas
a Aquel que con tanto amor la labró.

Feliz año 2022

“¡Un feliz y próspero año!”
Pero el mundo sigue igual,
los desastres, guerras, luchas,
la pandemia en general.

Nos secuestran, matan, violan
en el pueblo y en ciudad.
Nuestro mundo entero gime,
más que hastiado de maldad.

No podemos evitarlo,
es un año muy oscuro,
sin respuestas en la historia,
ni esperanza en el futuro.

Ante ti reconocemos:
nuestra gran necesidad,
de tenerte con nosotros
de habitar en tu bondad.

Entre nubes te buscamos,
Tú, que eres nuestra Luz.
Solo un “Amén” nos queda,
“Ven. Sí, ven, Señor Jesús.”

¿Cuándo seré como Cristo?

“Dime con quién andas, y te diré quién eres.”

Nuestra meta es ser como Cristo y la mejor manera de ser como Él es pasar tiempo con Él. 

Por el momento, nuestra manera de pasar tiempo con Cristo es leer la Biblia, orar y meditar en las Escrituras. No podemos ver a Cristo físicamente y para muchos (y me incluyo) es un reto pasar tiempo con Cristo a diario para ser más como Él.

Pero 1 Juan 3:2 me dio una gloriosa esperanza.

“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.”

¡Qué privilegio! Le veremos tal como es. Ya no tendremos estos impedimentos de la carnalidad. Ya no tenemos las distracciones del mundo ni las tentaciones de Satanás. Ya no veremos a través de un espejo, oscuramente. Le veremos tal como Él es, en toda su gloria y hermosura. 

¡Qué gloria! Seremos semejantes a Él. Ya no tendremos que esperar, sino que se completará la obra de transformarnos. La buena obra comenzada en nosotros, será perfeccionada.

Hoy, luchamos para ver a Cristo y pasar tiempo con Él. Hoy, es una batalla esa transformación de carácter. Pero, ¡qué maravilla! Llegará el día cuando seremos semejantes a Él porque le veremos tal como Él es.

Una prueba

Yo no conocía

este dolor

y esta tortura

me es nueva.

Un peso en el pecho,

y el corazón

rodeado de presión,

nunca antes

lo había sentido.

Pero hoy sí.

Muy secos los ojos,

débil caigo

Ante este enemigo

sin respirar.

Totalmente sola,

agobiada

y golpe tras golpe,

cae sobre mí.

Mi cuerpo doblado,

–¡Ya no puedo!—

declaré mi verdad

mas sin saber

que era mentira.

Yo no conocía

este dolor.

Estoy descubriendo

(muchos saben),

con el sufrimiento,

se puede vivir.

montaña blanca

Hoy es un gusto compartirles un escrito poético no mío, sino de una amiga. ¡Espero lo disfruten como yo!

MONTAÑA BLANCA

Mira hacia arriba, mira la blanca montaña que acabas de conquistar.

Mira cuán pequeño eres.

Mira tus pies esforzándose por no caer. Le temes a la capa de hielo sobre el asfalto de una carretera estrecha y solitaria, temes resbalar porque aún te quedan por andar unos tres o cuatro kilómetros cuesta abajo, para llegar al pequeño pueblo donde te sentirás a salvo del gélido viento que ahora azota tu piel y quema tu rostro.

Mira a tu derecha, el Sol casi ha descendido por completo y pronto reemplazarán los tonos violetas al anaranjado y al rojizo que ahora inundan el horizonte.

La temperatura que continúa bajando con el Sol, tan escandalosa y estrepitosa, que lo puedes percibir hasta con el más pequeño de tus huesos.

Llegarás a tiempo, no deberás preocuparte por la helada noche, varios grados bajo cero.

Vivías en medio del verde, extendías la mano y encontrabas fácilmente una fruta jugosa y fresca que echarte a la boca. Los mangos maduraban y caían al suelo sin que nadie los recogiese, eran tantos que ya nadie quería comerlos.

La hora más agradable era justo la que antecedía al amanecer, cuando la noche alcanzaba su punto más fresco y tu piel se libraba por un poco del permanente calor.

No ha pasado tanto tiempo. Fue en una sola vida que el viaje te llevó hasta ese paraje nevado.

Te preguntas ¿Qué es la eternidad? ¿Qué es un tiempo sin principio ni final?

Ahora crees entenderlo, la eternidad no es una línea dibujada, carece de estado, carece de forma. Piensas que es parecido a la sensación tranquila que ahora recorre cada milímetro de tu ser, cada fibra de tu alma y cada rincón de tu espíritu.

Aún hay más que quiero mostrarte, aún hay paisajes que pueden estremecerte.

Mira, mírame a mí.

Mira el cuadro que yace frente a ti.

Lo sientes, sientes un suspiro abandonar tu cuerpo y un pensamiento nacer en tus ojos y terminar en algún lugar de tus entrañas.

Me escuchas, me escuchas en el viento que en tus oídos pareciera cantar a murmullos sin palabras.

Abandónate a mí y colmaré tus sentidos.

Abandónate a mí y aprenderás de los misterios.

Abandónate a mí y hallarás aún y lo que todavía no sabes que buscas.

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Helena Tornel

Mi primer gran sueño fue escribir, mientras que publicar es uno que va naciendo. Soy escritor aficionado y mi género es la ficción y poesía lírica.

Nací en México, crecí muy cerca de Guatemala y he pasado la vida viajando. Espero que mis palabras sirvan cual ventanas a quien desee volar a través de las letras.