Días así

 Hay días así. 
 ¿Qué se puede hacer? 
 
 No suena el alarma,
 ni hay agua caliente.
 No prenden las luces,
 se fue la corriente.

 Se amarga el café,
 me duele la espalda.
 Se quema el pan, 
 se mancha mi falda. 
 
 No encuentro mi Biblia,
 ¿por dónde empezar? 
 Ni tiempo me da
 si quiera de orar. 
 
 Hay días así. 
 ¿Qué se puede hacer? 
 
 ¡Al menos aún vivo!
 Me tomo un segundo, 
 doy gracias por eso. 
 Respiro profundo.

 ¿Y las bendiciones?
 Me pongo a contar.
 Muy pronto el gozo
 empieza a brotar.
 
 Solo un día malo,
 un día nada más,
 podré superarlo,
 Dios me hace capaz. 
 
 Hay días así. 
 Esto puedo saber:
 
 Dios sigue en control
 y en este día
 sus misericordias
 dará todavía.
 

Cuando camino

Cuando camino,
mi mente, que vuela
junto con las aves, 
regresa tan brillante como el sol
de la mañana.
Cuando camino,
la brisa me acaricia
y mi corazón 
ondea como flores delicadas
de la mañana.
Cuando camino,
mis ojos descansan
en los tonos verdes
de árboles repletos de rocío
de la mañana.
Cuando camino,
el mundo entero
al Creador da gloria
y juntos alabamos a la Estrella
de la mañana.  

Las manos

Imagen de Jeremy Yap en Unsplash
Manos abiertas,
Dios las llena.
Manos cerradas,
Dios no obliga.
Manos abiertas 
todo reciben,
todo entregan.
Rebosando,
bendiciones 
dan a otros.
Luego ofrendan
sufrimientos
al Señor.
Manos abiertas
Dios las llena.
Manos abiertas
¡viven todo!
Manos cerradas
Dios no obliga, 
nada reciben.
No sacrifican,
ni comparten,
nada sufren.
Miserables,
nada tienen,
nada dan.
Manos cerradas 
Dios no obliga. 
Manos cerradas
nada viven.
Manos abiertas,
Dios las llena.
Manos cerradas,
Dios no obliga.

Casi te pierdo.

Casi te pierdo. 

Como cuando el viento se lleva una carta de amor,

de un momento para otro

casi te pierdo. 

Casi te me vas. 

Como cuando al atardecer desaparece el sol,

de un momento para otro

casi te me vas.

Casi me dejas.

Como cuando al voltear, la mariposa ya no está,

de un momento para otro

casi me dejas.

Casi te pierdo. 

Pero cuando abrí los ojos todavía estabas aquí. 

Y de un momento para otro

te tengo otra vez.

escribir los pensamientos

Cuando escribo, pienso. 

Cuando pienso, escribo. 

Si no escribo, 

Los pensamientos, como mariposas,

Se van, su belleza, mía durante unos momentos solamente. 

Si escribo, 

los pensamientos quedan atrapados

por mi letra entre las hojas de papel y son míos para siempre. 

Pero si escribo,

puedo examinar esos pensamientos.

puedo ver que muchos no tienen sustancia y su belleza desvanece. 

Pero si escribo, 

al examinar esos pensamientos,

encuentro, una que otra vez, una joya que, con el tiempo, solo se volverá más brillante.