“ya no le hablo”

¿Te ha tocado que alguien te deje de hablar?

Es un comportamiento pasivo-agresivo que causa dolor indescriptible. Especialmente, si se trata de una persona en la que tenías confianza, como un buen amigo o una prima querida.

Cuando te dejan de hablar es un indicador de un problema. Puede ser cualquier tipo de problema causado por cualquier motivo, pero siempre es por un problema.

Y es una manera totalmente inútil de tratar el problema.

Dejarle de hablar a alguien no resuelve nada. La situación pasa de tener sentimientos heridos y enojo a más sentimientos heridos y más enojo.

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Imagen de Zach Guinta en Unsplash

Ahora, cuando yo estoy en una situación difícil, cuando me siento herida, cuando estoy enojada por lo que ha pasado, ¿trato a Dios de la misma manera?

¿Le dejo de hablar a Dios?

No me refiero a “dejarle de hablar” en el sentido adolescente de venganza aniñada que tanto se ve, aunque en ocasiones de eso se trata precisamente. Estoy hablando más de un descuido, o de una melancolía que impide la comunicación.

Cuando paso por tribulación, ya sea causada por circunstancias, por otras personas o por mis propias emociones, ¿le dejo de hablar a Dios? ¿Permito que el estrés de estar ocupada desvíe mi tiempo de oración? ¿Permito que mi tristeza por lo que he sufrido interfiera con mi comunicación con Dios? O, ¿será que mi coraje porque Dios no hizo lo que yo creía que haría, me tiene como esa chica de secundaria que “ya no le habla” a su mejor amiga porque tiene el deseo de infligir algún castigo?

¿Le dejo de hablar a Dios?

O en medio de mi tormenta, ¿me acerco a Él para pedirle que sea mi pronto auxilio?

Comentarios: ¡me encantaría saber qué piensas!