el amor de Cristo por Su iglesia

Aaron Armstrong escribe en la página Blogging Theologically y el otro día publicó algo que disfruté mucho y quiero compartir hoy. 

Conozco a no pocas personas que aunque quizás no sea justo decir que se han desenamorado de la iglesia local, definitivamente han quedado decepcionados con ella, al menos en práctica. Valoran la comunidad cristiana y la comunión pero la palabra “iglesia” conlleva bagaje emocional.

Lo entiendo. Es fácil desilusionarse especialmente cuando se toman en cuenta todas las malas experiencias que muchos han tenido, (estoy agradecido de que mis pocas experiencias negativas en la iglesia han sido menores). Simpatizo y procuro tener empatía con los que han dicho o sienten la tentación d decir, “Me voy.” Pero estoy muy agradecido por las personas que, a pesar de sus frustraciones y experiencias dolorosas, se rehusan a abandonar la iglesia. La aman, a pesar de sus fallas. 

De manera pequeña, están mostrando el tipo de amor que Jesús tiene por Su novia, la iglesia: un amor que nunca la desamparará ni la dejará. Me encanta como lo describió Spurgeon en uno de sus sermones:

Antes de encender la primera estrella, antes de que la primera criatura comenzara a cantar las alabanzas de su Creador, Él amó a su Iglesia con un amor eterno. La vio a través del cristal de la predestinación, la imaginó en Su divina presciencia y la amó con todo Su corazón; y fue por esta causa que dejó a Su Padre y se unió a ella para que la pudiera redimir. Fue por esta causa que la acompañó en este valle de lágrimas, pagó sus deudas y llevó Él mismo sus pecados en Su cuerpo sobre el madero. Por causa de ella, durmió en la tumba y con el mismo amor que lo trajo a tierra, ascendió, y con ese corazón fiel al mismo bendito compromiso ha subido a la gloria, esperando allá el día de las bodas cuando regresará para recibir a Su esposa perfeccionada, quien se habrá preparado por medio de Su gracia. Nunca, ni por un momento, ni como Dios de todo, bendito eternamente, ni como Dios y hombre en una persona divina, ni como muerto y sepultado, ni como resucitado y ascendido, nunca ha cambiado el amor que tiene para con Su Elegida.1

Ésa última frase me toca el corazón. “Nunca, ni por un momento…ha cambiado el amor que tiene para con Su Elegida.” Jesús no dejará de amar la iglesia. Él sabe todo lo que hace, todo lo que hacemos, y aún así nos ama. Él está preparando a Su esposa para la eternidad. Su amor la limpiará. Y algún día, la iglesia realmente será tan bella por fuera como Jesús la ve ahora.

  1.  Charles H. Spurgeon, The Metropolitan Tabernacle Pulpit Sermons, Vol. XL
Traducido con permiso de http://www.bloggingtheologically.com/2017/04/23/jesus-love-church-never-changes/

sólo una vida

Es el 20 de marzo ¡y me doy cuenta de que la última vez que publiqué algo en el blog fue el 20 de febrero! ¿Por qué el silencio?

Pues, estuve en la Convención Estudiantil Mexicana (semanas 1 y 2) y regresé enferma entonces a penas estoy poniéndome al día con muchas de mis responsabilidades. Pero, ¡cuánto he extrañado escribir, compartir ideas con ustedes y escuchar sus respuestas!

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Len Stolyarchuk, predicador en la CEM 1 y 2 // Imagen de Len Stolyarchuk

Lo que se me quedó de las dos semanas que estuve en la CEM fue una idea, propuesta por el predicador, enfatizada por un himno que cantamos y ubicuo en las conversaciones que tuve.

“Sólo tienes una vida para dedicarle al Señor.”

Es fácil permitir que las actividades diarias me distraigan de la Gran Meta de mi vida.

Y pienso que quizás lo mismo te puede suceder.

La Gran Meta de mi existencia — y de la tuya — es dar gloria a Dios.

¡Sólo tenemos una vida para hacerlo!

Cuando miras hacia el futuro, una vida se ve bastante larga.

Hay muchos años por delante en los que puedes lograr grandes metas. Muchos meses en los cuales puedes terminar proyectos para el Señor y muchísimos días que puedes llenar de servicio para Él. A partir de mañana, claro.

Pero, ¿qué sucede cuando miras hacia atrás?

Todo se vuelven un borrón.

Momentos de madurez espiritual y momentos de frivolidad vergonzosa. Años que han desaparecido, días que nunca tendrás de nuevo… y todo pasó tan rápido.

Sólo tengo una vida para servir y glorificar a Dios.

Y ya ha pasado más del 25% de esa única oportunidad.

¿Qué haré con el resto?

El tiempo, la vida, se va como el agua. No se puede detener.

Pero, sí puedo aprovechar cada momento mientras lo tengo para darle al Dios santo la gloria y la honra que se merece.

Una vida: no tienes más.

Sólo vale lo que haces para Él.

Una oportunidad de obedecer.

Tu vida entrega al Señor

¡nada hay de más valor!

Tienes sólo una vida.

¿eres un creyente normal?

¿Qué tienen en común los creyentes que vemos en el nuevo testamento?

¿Qué es un creyente normal?

  • Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio … por todas partes. Lucas 9:6
  • Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo. Hechos 5:42
  • Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Hechos 8:4
  • Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio. Hechos 8:25
  • …había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. Hechos 11:20

Los creyentes normales hablan del evangelio. A veces salen específicamente para compartir el evangelio como en Lucas 9:6. A veces, en el ir y venir diario comparten las buenas nuevas como en Hechos 8:4.

Pero, el creyente normal comparte el evangelio.

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Imagen de Ben White / CC-BY

3 planes de lectura ¡gratis!

¡Mañana termina el año!

Entre las celebraciones y los sentimientos de culpa por no cumplir ese propósito de 2016 que habíamos hecho y el agradecimiento por lo que sí logramos, con la ayuda de Dios, siempre llega el pensamiento sobre la lectura de la Biblia (al menos, a mí.)

Casi siempre inicio un nuevo plan de lectura en enero ¡porque me encanta comenzar de nuevo! Y generalmente también porque ya estoy algo atrasada con el plan de lectura que llevo en diciembre. Entonces, como siempre, me puse a buscar planes de lectura y encontré tres que se me hicieron muy interesantes. Aún no decido cuál voy a usar yo, pero te quiero compartir estos tres planes de lectura para que tú también puedas aprovecharlos.

¡Espero te sean de ayuda!

3 planes de lectura de la Biblia

30 días con el Señor 

121 personas de la Biblia 

Orden cronológico 

el reto de la templanza

A los seres humanos nos encanta la exageración, los extremos.

En la política, declaramos nuestra confianza en uno y la gran corrupción del otro candidato. En las noticias, lo más dramático es lo que primero se cuenta. En la medicina, primero un aceite es lo mejor, y luego hay que evitar a toda costa todo aceite que no sea de coco. No nos podemos evitar el girar de un extremo al otro, en ciertas situaciones. En otras, viendo a una persona aproximarse a un punto de vista extremo, nosotros nos vamos al otro extremo tratando de evitar las fallas de su filosofía. El mantenerse moderado es muy difícil y quizás por eso es lo último que viene en la lista de los frutos del Espíritu. (¿Será que después de cultivar lo demás, sería menos difícil culitvar este? No sé. Lo cierto es que el Señor espera todas estas características de sus hijos.)

“El fruto del espíritu es… templanza.”

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Imagen de Lance Asper / CC-BY

El Señor Jesucristo nos dio el ejemplo de la templanza. No dado a exageración, ni a los extremos, Él tomaba lo que le decían a la luz de la Palabra de Dios y se comportaba de acuerdo a ella. Si alguien le hacía una pregunta acerca de la política de la era, mostraba que su enfoque no era involucrarse en el péndulo de la fama, sino hacer la obra de Su Padre. Si alguien lo pintaba de extremista, Él no se defendía buscando la compañía de los extremistas del lado opuesto. Cristo, sólo siguió viviendo su vida en templanza, en moderación.

¿La lección para nosotros?

Moderación.

Al comer, moderación. Al comprar ropa, moderación. Al hablar de nosotros mismos, moderación. Al salir con amigos, moderación. Al ver películas o leer libros, moderación. Templanza.

Una vida vivida en el poder del Espíritu Santo, una vida moderada, sin exageraciones, será drásticamente distinta a la vida de los incrédulos. Causará curiosidad por saber cuál es la diferencia, y por qué no te involucras sin límite en sus actividades como ellos.

Y así, tendrás la oportunidad de compartir el evangelio.