Una cumbre más

Escalé.

Con un peso imposible,

monté esas cumbres.

Llevé hasta las cimas,

sudando, sangrando,

mi cuerpo fatigado. 

Lo logré, 

tortura inolvidable.

Ahora, me enfrento 

con una cumbre nueva.

No hay mas opciones

hay una cuesta nueva.

¡Otra más!

Respiro muy profundo.

Levanto las manos:

asirme de las rocas

con manos sangrientas

y comenzar de nuevo

a escalar.

su alma, mi amor

Me enamoré de ella.

Sus ojos, con forma de almendra, llenos de alegría.

Sus labios, que jugaban y reían.

Su cabello, brillante en el sol y suave entre mis dedos.

Su voz, música, ya firme, ya tímida.

Pero, ah, ¡su alma!

Me enamoré de ella.

Su alma que abría el corazón compasivo,

al de corazón quebrantado,

que sentía dolor y simpatía

con aquel que contaba su sufrimiento,

que contaba algo chistoso

al que más necesitaba reír,

que compartía sabiduría

al que más lo necesitaba oír.

¡Ah, su alma!

que me daba aliento,

que era mi sol, mi luna,

que era mi razón de vivir.

Me enamoré de ella.

Sus ojos, rodeados de arrugas, llenos de alegría.

Sus labios, que juegan y ríen.

Su cabello, blanco y plateado, y suave entre mis dedos.

Su voz, música, ya firme, ya tímida.

Y ah, ¡su alma!

Sigo enamorado de ella.

lo que hizo Dios

Abandono total,

espalda de Dios.

Cordero inocente,

obra de Dios.

La copa de ira,

juicio de Dios.

Pecado pagado,

gracia de Dios.

La muerte cautiva,

poder de Dios.

Un Mesías muerto,

plan de Dios.

Tres días eternos,

pausa de Dios.

Un Salvador vivo,

satisfacción de Dios.

Mi alma salvada.

¡Triunfo de Dios!