la vida cristiana en 3 pasos

A veces la vida cristiana puede parecer muy complicada, ¡especialmente cuando nos enfocamos en todo lo que se supone que no debemos hacer y todo lo que sí debemos hacer! Pero, hay un versículo en Miqueas que me encanta porque nos da un resumen de lo que pide Dios de nosotros.

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Imagen de Jannes Glas en Unsplash

“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.”

Sencillamente, tres cosas:

  1. Hacer justicia.
  2. Amar misericordia.
  3. Humillarte ante tu Dios.

¿Y cómo podemos seguir estos tres requisitos en la vida real? ¿Cómo desempolvar este versículo y ponerlo en práctica?

1. Hacer justicia.

Uno no puede controlar sus circunstancias, mucho menos el comportamiento de otros. De hecho, lo único que sí podemos controlar es lo que nosotros hacemos. Y Dios nos pide que hagamos justicia. Es decir, hacer lo justo, hacer lo correcto. No hay condiciones ni excepciones. ¿Qué pide Jehová de mí? Hacer lo correcto. 

2. Amar misericordia.

La misericordia no es algo que uno se muestra a sí mismo. Es algo que uno muestra a otro, cuando hace algo indebido. Pero, es interesante que Dios no nos pide hacer misericordia, ni mostrar misericordia. Dice: “amar misericordia.” El amor a la misericordia no afecta sólo mi comportamiento, sino mi actitud al mostrar misericordia. Jehová pide que yo ame la misericordia que Él me la ha mostrado. Y por amor a esa misericordia, la mostraré a otros.

3. Humillarte ante tu Dios.

El humillarme ante Dios está íntimamente relacionado con reconocer la realidad de quién es Él y quién soy yo. El ser humano tiende a pensar que es lo más glorioso, lo más grande, lo más importante en el mundo. Pero, al llegar cara a cara con Dios, reconocerá lo pequeño que es. Y al humillarse ante Dios, reconocerá lo glorioso, lo grande y lo importante que es Dios y lo adorará. Por eso, Dios pide al ser humano que se humille ante Él. 

Eso es lo que Dios pide de nosotros. En relación a nosotros mismos, exigirnos el hacer lo correcto. En relación a otros, amar la misericordia que Él ha mostrado y por lo tanto, mostrarla. Y en relación a Él, humillarnos, reconociendo quién es Él y quiénes somos nosotros.

la comparación de glorias

Creo que todos recordamos el relato en la Biblia del templo de Salomón y su impresionante lujo y belleza. Simplemente, la cantidad de oro que se usó al decorarla es inconcebible.

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Imagen de Clem Onojeghuo en Unsplash

Entonces, no es sorpresa que después de la destrucción del templo, después de setenta años de cautiverio, después de finalmente obtener permiso de regresar a Jerusalén y reconstruir la ciudad con su templo, los ancianos del pueblo lloraron cuando vieron el templo que se estaba construyendo.

¡No se comparaba con el glorioso templo de Salomón que ellos recordaban!

De hecho, ¡era una nada! ¡Y nunca sería lo que una vez había sido!

“¿Por qué seguir?” Comenzaron a preguntarse. Los ancianos y los jóvenes se desanimaron en la obra al ver lo poquito que podían hacer.

¿No te sientes así, a veces?

¡Sabes que no puedes servir como tal o cual hermano! ¡Estas seguro de que tu esfuerzo en apoyar no vale mucho!

Pues, Hageo tiene un mensaje para ti y para mí, al igual que para esta gente que recordaba la gloria indescriptible del gran templo de Salomón y estaban desanimados con sus propios esfuerzos.

“¿Quién de los que han quedado entre ustedes vio este templo en su primera gloria? ¿Y cómo lo ven ahora? ¿No es este como nada delante de sus ojos? …llenaré este templo de gloria, ha dicho el SEÑOR de los Ejércitos.”

Dios mandó a Hageo a animar al pueblo de Israel. Era cierto. Este templo no era nada en comparación con el templo de Salomón.

Pero, Dios no los estaba llamando a construir el templo de Salomón.

Dios los estaba llamando a hacer lo que ellos podían.

Y Dios honraría su esfuerzo. Dios llenaría el templo de gloria, la gloria de Él.

Así también, nuestros esfuerzos y nuestro servicio. Si creemos que es poquito, si pensamos que no vale mucho, Dios nos anima a través del profeta Hageo.

Nos llama a hacer lo que podemos.

Y Él se encargará de la gloria, la gloria de Él.

5 personas que han impactado mi fe (parte 2)

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Imagen de Ben Duchac en Unsplash

Después de considerar las 5 personas desconocidas que más han impactado mi fe, me parece natural hacer una lista de las 5 personas que conozco personalmente que han impactado mi fe. ¿No?

Obviamente, los primeros son mis papás.

Mi papá: su voz es la primera que recuerdo que me haya leído la Biblia, él era el que oraba por mi salvación junto a mi cama en las noches, escuché su enseñanza en casa, escuela y asamblea durante toda mi niñez, y hasta la fecha me es casi imposible explicar un pasaje de la Biblia sin agregar, “Mi papá dice…”

Mi mamá: si mi papá fue la voz de la enseñanza, mi mamá fue el ejemplo vivo; ella me enseñó a cantar al Señor, me mostró lo que es ser hospitalaria y pasó horas platicando conmigo sobre la vida cristiana. No sólo eso, sino también me enseñó a pedir disculpas cuando cometía errores, por medio de su ejemplo ¡y también obligándome a hacerlo cuando yo me metía en problemas! Lecciones esenciales.

Eleonor: si alguien me habla de una dama cristiana, pienso en ella; me ha dado un ejemplo a seguir y ha llenado mis oídos de sabios consejos todas las miles de veces que le he preguntado sobre la vida de la mujer cristiana; quisiera parecerme más a ella.

Ricky: él llegó mucho después a mi vida, pero él me ha ayudado a ser más constante en mi lectura y oración diaria, me ha enseñado sobre la fe, me ha hecho preguntas difíciles para que yo investigue en la Biblia y me ha mostrado cómo tratar a otros con gracia.

Rachel: tengo años sin verla, de hecho sólo estuvimos en contacto durante un año, pero su manera de hablar del Señor cambió mi relación con Él totalmente; cuando ella leía su Biblia, ¡el Señor le hablaba como si fueran amigos! Desde entonces, espero más de mi relación con el Señor, más intimidad, más confianza, más claridad – y Él me lo ha dado.

Dios usa a cada persona en nuestras vidas para enseñarnos y moldearnos, ¡cuánto nos ha de amar, cuánta dedicación de poner en nuestras vidas a las personas que más nos pueden enseñar sobre Él!

Y el reto es recordar que así como hay ciertas personas que han impactado nuestro andar con Cristo, también uno mismo es aquella persona para alguien, quizás más joven, que viene siguiendo.

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. 1 Timoteo 4:12

13 mitos sobre los misioneros

Los misioneros a tiempo completo siempre han estado rodeados de mitos.

Esto me parece dañino por varias razones. Gracias a estos mitos muchos jóvenes creen que nunca podrían ser misioneros, otros salen a la obra misionera totalmente ciegos a lo que tienen por delante. Y finalmente, porque estos mitos son obstáculos para que los misioneros sean conocidos en toda su vulnerabilidad y reciban el apoyo espiritual, mental y emocional que necesitan.

Entonces, me puse en contacto con algunos misioneros, familiares de misioneros y amigos de misioneros para preguntarles sobre los mitos más comunes y hoy les comparto sus respuestas.

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Imagen de Ian Keefe en Unsplash

1. Antes de ser misionera, escuchaba muchas historias de cuando personas se salvaban y se formaban asambleas. Para nosotros, realmente es un alma aquí, y otra allá, entre muchas decepciones y mucho trabajo arduo. 

2. Algunos creen que los misioneros no pueden regresar a su lugar de origen o ser llamados a una obra diferente. Como que se les olvida que Dios los llamó a salir y puede llamarlos a regresar.

3. Un gran mito de la obra misionera es que cada día es una experiencia gloriosa, que las almas acuden en masa para oír el evangelio y se salvan docenas de personas a la vez.

4. Las personas creen que no hacen trabajo físico, pura Biblia y predicar, nada de construir y arreglar…

5. Hay mucha presión sobre los misioneros para tener la familia perfecta y no ofender a los que los rodean. 

6. Hablando de lo económico, que siempre tienen bastante.

7. El mismo misionero cuando llega a la obra puede pensar que desde ese momento en adelante nunca tendrá un punto bajo, sino que será pura montaña espiritual, mental y emocionalmente. Que estas cosas no lo pueden tocar por su alto llamado. Puede ser un mito que el mismo misionero se está contando o puede ser lo que otros en su lugar de origen piensan de él o ella. 

8. Que realmente no trabajan, se les da dinero por estar sentados todo el día y a veces predicar por las noches.

9. Sus hijos deben comportarse mejor que los hijos de cualquier otro creyente. La verdad es que los hijos de los misioneros nacen pecadores también. 

10. La obra misionera sólo se trata de predicar, que no incluye cosas como trabajar físicamente, ser consejero de alguien, etc.

11. A veces la gente de su lugar de origen dice que la vida misionera es muy glamorosa y sólo regresan para recolectar ofrendas.

12. Que en la obra misionera no hay complicaciones porque estás haciendo la obra de Dios.

13. Los misioneros son básicamente indestructibles, no necesitan apoyo moral ni consejería, que nunca se sienten solos ni tristes y que pueden sobrevivir sin ese apoyo en la obra misionera por tiempo indefinido. 

Estas fueron las respuestas que me dieron. ¿Hubo algo que te sorprendió? ¿O sabes tú de algún mito común? ¿Por qué crees que se piensa esto de los misioneros? ¿Qué podemos hacer para que no se sigan propagando?

¿para qué es el conocimiento?

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Imagen de Aaron Burden en Unsplash

La primera parte de 1 Tesalonicenses 5 habla acerca de la vida cristiana y el contraste que debe tener con la vida del incrédulo. ¿Cómo debemos vivir? ¿Cuál debe ser nuestra motivación?

Los capítulos previos nos enseñan de la venida del Señor, de los deberes de los cristianos y del ejemplo de la vida de Pablo.

1 Tesalonicenses está repleto de cosas que los creyentes debemos aprender.

¿Por qué debemos saber todo esto?

No es para argumentar. No, para discutir. Ni para analizar nuestras vidas en contraste con las de otros.

1 Tesalonicenses 5:11 concluye:

Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.

El apóstol nos dice por qué es importante conocer todo lo que él acaba de escribir.

El conocimiento no es más que el servicio.

El conocimiento no es menos que el servicio.

El conocimiento es para el servicio.