3 retos inesperados al evangelizar

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Imagen de Tommy Lisbin en Unsplash

Cuando decides compartir el evangelio, sabes que no será lo más fácil. Pero, muchas veces los retos no son los que te esperabas. Sales decidido a no permitir que tal o cual problema te detenga ¡sólo para enfrentarte con un obstáculo totalmente inesperado!

Hoy te comparto 3 retos que me sorprendieron al compartir el evangelio.

1. La timidez. 

Para muchos es algo normal, pero yo no soy tímida. Aún así, de vez en cuando, al salir con el propósito de invitar a alguien a la del evangelio me siento tímida. Generalmente es algo repentino y no sé a qué se deba.

2. La conversación que divaga.

A pesar de que me es fácil conversar con desconocidos, nunca he aprendido a controlar una conversación. Así que cuando procuro hablar de las verdades de la Biblia y la persona decide irse por otro rumbo, no sé cómo dirigir la conversación para de nuevo hablar de lo que quiero compartir.

3. La oración constante.

Francamente, la oración es la parte más importante del evangelismo. Orar antes y después de compartir, añade mucho peso a la obra. La oración eficaz del justo puede mucho. Pero, tomar el tiempo para orar por las almas no salvas es más difícil de lo que uno cree. Es que es más sencillo seguir compartiendo, seguir haciendo, seguir buscando maneras de compartir el evangelio con más gente.

Estos tres retos me sorprendieron cuando empecé a compartir el evangelio. ¿Tú tienes retos similares? ¿O son totalmente distintos?

¿Que es lo que más te ha sorprendido al compartir el evangelio?

¿para qué es el conocimiento?

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Imagen de Aaron Burden en Unsplash

La primera parte de 1 Tesalonicenses 5 habla acerca de la vida cristiana y el contraste que debe tener con la vida del incrédulo. ¿Cómo debemos vivir? ¿Cuál debe ser nuestra motivación?

Los capítulos previos nos enseñan de la venida del Señor, de los deberes de los cristianos y del ejemplo de la vida de Pablo.

1 Tesalonicenses está repleto de cosas que los creyentes debemos aprender.

¿Por qué debemos saber todo esto?

No es para argumentar. No, para discutir. Ni para analizar nuestras vidas en contraste con las de otros.

1 Tesalonicenses 5:11 concluye:

Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.

El apóstol nos dice por qué es importante conocer todo lo que él acaba de escribir.

El conocimiento no es más que el servicio.

El conocimiento no es menos que el servicio.

El conocimiento es para el servicio.

8 libros que quiero leer

La semana pasada escribí acerca de un libro que me recomendaron ¡y me encantó! Como ya has de saber, ¡los libros son una parte muy importante de mi vida! Y en mi opinión es imposible tener demasiados.

El problema de ser amante de libros es que cada vez que te recomiendan uno lo buscas, lo agregas a tu lista de “Libros que quiero comprar” o a la categoría de “Libros que ya compré y aún no he leído porque sigo leyendo libros que compré hace dos años porque siempre compro demasiados libros.”

Pues, de mis listas les voy a compartir 8 títulos y por qué los quiero leer.

  1. Bonhoeffer: Pastor, Mártir, Profeta, Espía de Eric Metaxas

Bonhoeffer

Este héroe cristiano me era desconocido hasta hace un par de años. Pero, fue un creyente alemán que en la segunda guerra mundial se opuso fuertemente a las atrocidades que se estaban cometiendo en su país, frecuentemente por escrito. He encontrado varias citas de sus escritos que son tan buenas que quiero saber más acerca de este hombre que a final de cuentas murió por vivir su fe.

2. Siete mujeres y el secreto de su grandeza de Eric Metaxas

7 mujeres

Nunca puede uno aprender suficiente sobre las mujeres que son héroes de la fe. En este libro, se cuentan las historias de siete mujeres extraordinarias y espero poder aprender de ellas cómo también ser una mujer con grandeza en los ojos de Dios.

3. Cómo Ganar Amigos e Influir en las Personas de Dale Carnegie

Cómo ganar amigos e influir en las personas

Este libro antiguo tiene un punto de vista secular, pero es un clásico y quisiera leerlo para aprender más sobre las interacciones humanas. Creo que este conocimiento podría ayudar especialmente en el evangelismo, siempre que mantenga mis prácticas bajo la guía del Espíritu Santo.

4. Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva de Stephen R. Covey

7 hábitos

De nuevo, un libro secular, que puede ayudarme a ser más eficiente. Creo que es importante que los creyentes administren bien su tiempo y sus talentos para la gloria de Dios y este libro me puede enseñar cómo formar hábitos en mi vida que me permitirán ser más eficiente y efectiva en lo que hago.

5. La Princesa Prometida de William Goldman

La princesa prometida

Esta sería a penas la segunda novela en mi vida que compro gracias a la película. Es una bella  historia llena de romance y de aventura y quiero disfrutar todas esas profundidades que se pierden en las películas. Nunca está demás leer una historia sobre la eterna batalla entre lo malo y lo bueno. ¡Estoy segura que lo voy a disfrutar!

6. La trilogía del Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien

La trilogía del Señor de los anillos

¡Me encantan los libros de C.S. Lewis! Y cuando me enteré de que J. R. R. Tolkien era su amigo, decidí que tenía que leer sus libros tan famosos. Tengo años queriendo leer esta serie. Sé que encontraré en esta saga representaciones de la Verdad y la Luz, de la Maldad y las Tinieblas y la batalla que han estado peleando desde que un ángel cayó desde el cielo como un rayo.

7. Qué Enseña la Biblia realmente acerca de la Homosexualidad? de Kevin DeYoung

¿Qué enseña la Biblia realmente acerca de la Homosexualidad?

Creo que este libro le hace buena compañía a otro que se llama ¿Es Dios anti-gay? de Sam Allberry (que tristemente, aún no lo encuentro en español). Ofrece una sencilla explicación de lo que la Biblia enseña sobre este tema tan controversial. Hace 20 años, prácticamente no se mencionaba, pero hoy, tenemos que estar listos para conversar con gracia y verdad acerca de la homosexualidad, qué es, por qué sucede y qué debemos hacer cuando sucede.

8. Mujer de la Palabra de Jen Wilkin

Mujer de la Palabra

Para los que creemos que las mujeres deben mantener silencio en la iglesia local, como lo enseñó el apóstol Pablo, es fácil suponer que las mujeres no tienen por qué estudiar. ¡Pero tal idea es peligrosa! Las mujeres tenemos el encargo de enseñar a las más jóvenes y a nuestros hijos. Y lo que es más importante: las mujeres tenemos el privilegio y la responsabilidad de conocer y adorar a nuestro Dios. Por eso es esencial que las mujeres también estudiemos la Palabra. Tristemente, son raras las veces que alguien nos enseña cómo estudiar las Escrituras, pero este libro tiene la meta de ayudarnos a estudiar, a ser mujeres de la Palabra.

Espero poder leer estos libros pronto. ¿Ya has leído alguno? ¿Cuáles libros me recomendarías tú?

12 cosas que estoy aprendiendo en el 2ndo año en la obra misionera

Ya cumplí dos años de casada, dos años en Irapuato y dos años como misionera. (Sí, ¡todo sucedió muy rápido y casi al mismo tiempo!) Quiero compartir lo que el Señor me ha estado enseñando en este último año.

  1. A orar a diario sin falta. Es tan fácil posponer el tiempo devocional cuando por un lado estoy exhausta físicamente y por otro lado tengo los días llenos de actividades “espirituales.”
  2. La importancia de buenas amistades. Es esencial tener amistades fuertes cuando tu trabajo es invertir en otros.

  3. Que mi hogar es todo un campo misionero. Como ama de casa, puedo y debo mostrar hospitalidad a creyentes e incrédulos y vivir el Evangelio ante ellos.

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    Imagen de ANDRIK ↟ LANGFIELD ↟ PETRIDES en Unsplash
  4. A poner un alarma cuando estoy hirviendo frijoles para los hermanos que vamos a hospedar, porque ¡siempre se me olvida echarles más agua y se me queman!
  5. La importancia de descansar. La obra misionera nunca se detiene. Siempre hay alguien que te necesita. Pero, yo también soy humana y no puedo trabajar sin parar. Hay que tomar tiempo, ya sea un ratito a diario o un día a la semana, para pasar tiempo con el Señor, con la familia y hacer cosas que restauran el espíritu.
  6. Y siguiendo ese tema, que en la obra del Señor, ¡la risa es tan necesaria como la oración!

  7. La importancia de mi familia. Como esposa, mi primera responsabilidad es a mi esposo. Cuidar la casa y atenderlo a él es mi primera responsabilidad ante Dios. El blog, los estudios personales, la repartición de folletos vienen después. Él es mi primer campo de servicio.

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    Imagen de Désirée Fawn en Unsplash
  8. Que sólo respondo a Ricky, a mis ancianos y a Dios por lo que hago. Por más opiniones que compartan los demás, no voy a rendirles cuentas a ellos. Es importante recordar esto al tomar decisiones en la casa y la obra misionera.
  9. Los placeres sencillos de ver crecer la creación de Dios. He tenido la oportunidad de observar el milagro de una semilla que se convierte en una plantita, que con el tiempo produce fruto. ¡Qué increíble, cuán maravillosa, la creación de Dios!

  10. Que los creyentes muestran mucha gracia para conmigo y los errores que cometo. Esto me lleva también a querer mostrar gracia cuando otro hermano o hermana hace algo incorrecto. Todos nos equivocamos y es maravilloso experimentar la gracia de Dios a través de los hermanos.

  11. Lo absurdo de ponerse un horario estricto. La vida no es predecible y tener un horario con actividades diferentes a cada hora sólo lleva a la frustración. Es bueno, de hecho, imprescindible, tener metas para lograr cada día. Pero, hay que ser flexibles con los deberes del día porque Dios también obra en los momentos espontáneos.

  12. Que a veces lo mejor que uno puede hacer es tomarse un té e irse a dormir. ¡En la mañana todo se ve diferente!

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    Imagen de Mira Kemppainen en Unsplash

¿demasiado joven para ser misionero?

Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. Jeremías 1:7

¿Te sientes muy chica para saber cómo compartir el evangelio? ¿Te crees demasiado joven para predicar? ¿No sabes por dónde empezar?

No eres el primero que se siente así.

El Señor le dijo a Jeremías que no se sintiera demasiado joven para transmitir el mensaje de Dios. Al trabajo lo había mandado Dios. Y las palabras se las había dado Dios.

Y contigo es lo mismo.

No digas: “Soy demasiado joven.”

El Señor te ha dado las Buenas Nuevas. El Señor te ha mandado a compartirlas.

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Imagen de Joshua Earle en Unsplash