el evangelio completo en tres versículos

Ya he publicado en otras ocasiones sobre los versículos que nos ayudan a presentar el evangelio, versículos que sería bueno memorizar. ¡Pero, no es necesario saberse mil versículos y cómo organizarlos en un sermón completo para compartir el evangelio!

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Imagen de Raul Petri en Unsplash

A final de cuentas el evangelio se trata de tres cosas:

  1. Un problema.
  2. Una solución.
  3. Una acción.

Así que, el evangelio completo se puede resumir con tres versículos.

Romanos 3: 23 nos dice cuál es el problema que tenemos.

“…por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios…”

Juan 3:16 nos dice que Dios proveyó una solución.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Hechos 16:31 nos indica cuál es la acción que nos corresponde.

“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo…”

¡Así de sencillo!

Entonces, no te sientas intimidado cuando alguien te pregunta qué crees o qué predican en tu iglesia. ¡Sólo explícale tres puntos!

una lección de 2 semanas de ejercicio 

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Imagen de Martine Jacobsen en Unsplash

No soy fan de hacer ejercicio.

Nunca lo he sido.

Pero, resulta que es necesario para ser saludable.

Por eso, hace poco comencé un nuevo régimen de actividad física. Y al pasar por las diferentes etapas de sufrimiento (porque vaya que he sufrido), empecé a notar similitudes con la vida espiritual. 

Por ejemplo, la primera semana que hice ejercicio, lo estaba haciendo yo sola. Salí todos los días, incrementé los latidos por minuto de mi corazón y hasta sudé un poco.

En contraste, la segunda semana ya no estaba sola. Empecé a trabajar con alguien que me exigía más. No estaba sudando un poco, ¡estaba terminando empapada! Salí sintiendo que no podría dar un paso más. Al terminar mi sesión, mi cuerpo entero temblaba del cansancio.

Y eso me hizo pensar en mi vida espiritual.

Como creyente sí quiero salud espiritual, sí quiero leer y orar y servir. Pero, tal como el ejercicio físico, sólo lo hago en la medida de lo posible.

Es decir, hasta el punto de inconveniencia.

En cambio, el Señor, más que sólo un compañero, ¡es como un entrenador! Cristo me llama a lugares fuera de mi zona de confort. Él me pone cargas que yo jamás pensaba poder levantar. Él me pide que sirva hasta sudar.

Y como buen Entrenador, Él lo hace por mi salud.

Mi amigo no me manda a hacer 40 minutos de cardio intenso porque le agrada verme exhausta. Lo hace porque sabe que es lo mejor para mi cuerpo.

Cristo no me llama a orar o servir en dificultad sin razón. Lo hace porque es bueno para mi vida espiritual.

El estrés sobre los músculos, ya sea por lo pesado de las mancuernas o la cantidad increíble de sentadillas, los hace crecer; de eso cobran más fuerza. Y la prueba en la vida espiritual, también me hace crecer. Del estrés espiritual, voy a cobrar fuerza.

Y el Entrenador lo sabe.

Entonces, por más que pueda estar sufriendo y sudando en este momento, puedo tener la confianza de que Él es bueno y actúa para mi bien.

3 retos inesperados al evangelizar

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Imagen de Tommy Lisbin en Unsplash

Cuando decides compartir el evangelio, sabes que no será lo más fácil. Pero, muchas veces los retos no son los que te esperabas. Sales decidido a no permitir que tal o cual problema te detenga ¡sólo para enfrentarte con un obstáculo totalmente inesperado!

Hoy te comparto 3 retos que me sorprendieron al compartir el evangelio.

1. La timidez. 

Para muchos es algo normal, pero yo no soy tímida. Aún así, de vez en cuando, al salir con el propósito de invitar a alguien a la del evangelio me siento tímida. Generalmente es algo repentino y no sé a qué se deba.

2. La conversación que divaga.

A pesar de que me es fácil conversar con desconocidos, nunca he aprendido a controlar una conversación. Así que cuando procuro hablar de las verdades de la Biblia y la persona decide irse por otro rumbo, no sé cómo dirigir la conversación para de nuevo hablar de lo que quiero compartir.

3. La oración constante.

Francamente, la oración es la parte más importante del evangelismo. Orar antes y después de compartir, añade mucho peso a la obra. La oración eficaz del justo puede mucho. Pero, tomar el tiempo para orar por las almas no salvas es más difícil de lo que uno cree. Es que es más sencillo seguir compartiendo, seguir haciendo, seguir buscando maneras de compartir el evangelio con más gente.

Estos tres retos me sorprendieron cuando empecé a compartir el evangelio. ¿Tú tienes retos similares? ¿O son totalmente distintos?

¿Que es lo que más te ha sorprendido al compartir el evangelio?

¿para qué es el conocimiento?

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Imagen de Aaron Burden en Unsplash

La primera parte de 1 Tesalonicenses 5 habla acerca de la vida cristiana y el contraste que debe tener con la vida del incrédulo. ¿Cómo debemos vivir? ¿Cuál debe ser nuestra motivación?

Los capítulos previos nos enseñan de la venida del Señor, de los deberes de los cristianos y del ejemplo de la vida de Pablo.

1 Tesalonicenses está repleto de cosas que los creyentes debemos aprender.

¿Por qué debemos saber todo esto?

No es para argumentar. No, para discutir. Ni para analizar nuestras vidas en contraste con las de otros.

1 Tesalonicenses 5:11 concluye:

Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.

El apóstol nos dice por qué es importante conocer todo lo que él acaba de escribir.

El conocimiento no es más que el servicio.

El conocimiento no es menos que el servicio.

El conocimiento es para el servicio.

8 libros que quiero leer

La semana pasada escribí acerca de un libro que me recomendaron ¡y me encantó! Como ya has de saber, ¡los libros son una parte muy importante de mi vida! Y en mi opinión es imposible tener demasiados.

El problema de ser amante de libros es que cada vez que te recomiendan uno lo buscas, lo agregas a tu lista de “Libros que quiero comprar” o a la categoría de “Libros que ya compré y aún no he leído porque sigo leyendo libros que compré hace dos años porque siempre compro demasiados libros.”

Pues, de mis listas les voy a compartir 8 títulos y por qué los quiero leer.

  1. Bonhoeffer: Pastor, Mártir, Profeta, Espía de Eric Metaxas

Bonhoeffer

Este héroe cristiano me era desconocido hasta hace un par de años. Pero, fue un creyente alemán que en la segunda guerra mundial se opuso fuertemente a las atrocidades que se estaban cometiendo en su país, frecuentemente por escrito. He encontrado varias citas de sus escritos que son tan buenas que quiero saber más acerca de este hombre que a final de cuentas murió por vivir su fe.

2. Siete mujeres y el secreto de su grandeza de Eric Metaxas

7 mujeres

Nunca puede uno aprender suficiente sobre las mujeres que son héroes de la fe. En este libro, se cuentan las historias de siete mujeres extraordinarias y espero poder aprender de ellas cómo también ser una mujer con grandeza en los ojos de Dios.

3. Cómo Ganar Amigos e Influir en las Personas de Dale Carnegie

Cómo ganar amigos e influir en las personas

Este libro antiguo tiene un punto de vista secular, pero es un clásico y quisiera leerlo para aprender más sobre las interacciones humanas. Creo que este conocimiento podría ayudar especialmente en el evangelismo, siempre que mantenga mis prácticas bajo la guía del Espíritu Santo.

4. Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva de Stephen R. Covey

7 hábitos

De nuevo, un libro secular, que puede ayudarme a ser más eficiente. Creo que es importante que los creyentes administren bien su tiempo y sus talentos para la gloria de Dios y este libro me puede enseñar cómo formar hábitos en mi vida que me permitirán ser más eficiente y efectiva en lo que hago.

5. La Princesa Prometida de William Goldman

La princesa prometida

Esta sería a penas la segunda novela en mi vida que compro gracias a la película. Es una bella  historia llena de romance y de aventura y quiero disfrutar todas esas profundidades que se pierden en las películas. Nunca está demás leer una historia sobre la eterna batalla entre lo malo y lo bueno. ¡Estoy segura que lo voy a disfrutar!

6. La trilogía del Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien

La trilogía del Señor de los anillos

¡Me encantan los libros de C.S. Lewis! Y cuando me enteré de que J. R. R. Tolkien era su amigo, decidí que tenía que leer sus libros tan famosos. Tengo años queriendo leer esta serie. Sé que encontraré en esta saga representaciones de la Verdad y la Luz, de la Maldad y las Tinieblas y la batalla que han estado peleando desde que un ángel cayó desde el cielo como un rayo.

7. Qué Enseña la Biblia realmente acerca de la Homosexualidad? de Kevin DeYoung

¿Qué enseña la Biblia realmente acerca de la Homosexualidad?

Creo que este libro le hace buena compañía a otro que se llama ¿Es Dios anti-gay? de Sam Allberry (que tristemente, aún no lo encuentro en español). Ofrece una sencilla explicación de lo que la Biblia enseña sobre este tema tan controversial. Hace 20 años, prácticamente no se mencionaba, pero hoy, tenemos que estar listos para conversar con gracia y verdad acerca de la homosexualidad, qué es, por qué sucede y qué debemos hacer cuando sucede.

8. Mujer de la Palabra de Jen Wilkin

Mujer de la Palabra

Para los que creemos que las mujeres deben mantener silencio en la iglesia local, como lo enseñó el apóstol Pablo, es fácil suponer que las mujeres no tienen por qué estudiar. ¡Pero tal idea es peligrosa! Las mujeres tenemos el encargo de enseñar a las más jóvenes y a nuestros hijos. Y lo que es más importante: las mujeres tenemos el privilegio y la responsabilidad de conocer y adorar a nuestro Dios. Por eso es esencial que las mujeres también estudiemos la Palabra. Tristemente, son raras las veces que alguien nos enseña cómo estudiar las Escrituras, pero este libro tiene la meta de ayudarnos a estudiar, a ser mujeres de la Palabra.

Espero poder leer estos libros pronto. ¿Ya has leído alguno? ¿Cuáles libros me recomendarías tú?