una entrevista con Fabiola

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Fabiola López es una hermana en Cristo que es activa en su iglesia local y apoya especialmente en la obra con niños. Hace unos meses pasó una semana en Irapuato con nosotros y pude hacerle algunas preguntas.

¡Espero su testimonio y sus respuestas te inspiren a ser misionero!

Si acabo de entrar a la comunión de la iglesia local, ¿cómo puedo ayudar? 

Primero observa. No puedes ayudar si no sabes de qué se trata el trabajo.

¿Cómo puedo alcanzar a mis vecinos? 

Primero me ocuparía de mi testimonio.

¿Tienes algunas ideas prácticas sobre cómo puedo cuidar mi testimonio? 

Ser constante con tu carácter y tu comportamiento.

¿Cómo les compartirías el evangelio?

Yo no soy de las personas que va por el mundo diciendo te quiero hablar de algo. Trato de cuidar mi testimonio, de ser constante en mi conducta y cuando alguien se acerca y me hace una pregunta, comparto todo.

¿Qué es importante recordar cuando quiero compartir el evangelio con alguien?

Que es urgente. Soy una persona que dice “Pero eres libre, tú decides.” Y no les dejo claro que es urgente. Sí son libres de decidir, pero lo que deben decidir ¡es creer!

¿Cómo puedo ser misionero?

La primera forma es involucrarte en tu asamblea. Seguramente hay muchísimas cosas para hacer en la asamblea por el Señor.

¿Cómo me involucro en la obra con niños?

Busca a los niños. Los niños siempre están listos.

¿Qué es lo más importante para ser buen maestro? 

Amar a los niños y ser justo. Es difícil ser justo. Y no ignorar un pecado sólo por no trabajar más. En la camioneta en la que pasamos por niños no se permite decir groserías. Si hay un alumno que en la camioneta dice una grosería y yo escucho aunque lo dijo bajito, mi deber es explicarle que no debe hacerlo porque él ya conoce la regla y eso es desobediencia. Pero yo sé que si lo regaño, él se va a enojar, va a decir más groserías y como es mayor y ejemplo a ala vez, los demás terminan haciendo lo mismo entonces ahora tengo muchísimo más trabajo. Pero, si lo ignoro, ya, no pasa nada. Entonces, es más fácil ignorarlo. Pero, no puedo ignorarlo porque es una forma de disciplinarme a mí misma, y al mismo tiempo una forma para ayudar a crecer al niño.

¿Es importante ser buen maestro de la escuelita bíblica? ¿Por qué? 

Obvio. Porque a veces pensamos que el tiempo con niños es tiempo perdido, pero realmente es una inversión. O sea, un niño es terreno fértil, es una mente totalmente inocente… realmente un niño es impresionante cómo puedes influir en él. No puedes decir que no es importante. ¡No puedes decir que no vale la pena! ¡A parte ni siquiera es pena!

¿Cómo puedo tener influencia en la vida de mis alumnos? 

Creo que siendo constante y demostrarle al niño que es importante para mí. Es importante cuando hace algo bien y también es importante cuando hace algo mal.

 ¿Por qué te quieren los niños?

Por la atención que les doy. (Y eso es por experiencia personal.) Porque cuando yo era niña, encontré en mis maestros de la escuelita bíblica cierto nivel de atención y amor que no tenía en mi familia. Entonces, ver que alguien me amaba tanto y que no fuera nada debí, fue como.. ¿por qué me quieres? Y mi pregunta se respondió con el tiempo. En mi caso, el amor que mi maestro mostraba hacia mí era el amor de Dios.

¿Qué es lo más difícil de la obra con niños? 

Para mí, la disciplina. La disciplina es enseñarles a obedecer con amor, porque a veces me molesto. Un ejemplo es una niña que no me encanta, no tiene un carácter que adoro entonces cuando ella hace algo mal, es difícil regañarla y es difícil decirle “…es porque te quiero mucho.” porque a veces estoy tan molesta que no lo siento. Otro ejemplo es una pequeña que hace cosas malas y me duele tanto regañarla… ¡deberías ver su cara de tristeza! Después sientes que tú hiciste algo mal, pero sé que debo enseñarle obediencia. En un caso debo controlarme para no regañar con coraje y en el otro debo decidir hacerlo.

¿Y qué es lo mejor de trabajar con niños? 

Lo mejor es un abrazo, un beso y un “Te quiero mucho” de un niño.

¿Un maestro de la escuela bíblica es misionero? 

¡Sí! Porque con tu trato hacia ellos tienes la oportunidad de mostrar el carácter de Dios. Y yo creo que esa es una forma de predicar el evangelio.

¡Muchas gracias por tu tiempo y tus respuestas! Sé que es de ayuda para mí y para los lectores. 

un David en un mundo de Micales

David, en su celebración del regreso del arca, se rindió totalmente a la adoración.

Olvidó su posición de rey. Se olvidó de los miles que lo observaban y se olvidó del prestigio  de la familia de su esposa.

David, adorando, bailó.

En nuestro día, la adoración no siempre se asocia con el movimiento físico. Y está bien.

Sin embargo, la adoración es un rendimiento total de control al Señor, al Dios de los cielos.

Al adorar, uno reconoce total sumisión a tan grande y glorioso Ser.

Eso era lo que David estaba haciendo ese día.

Mientras tanto, Mical, no pudo dejar a un lado su dignidad humana, su prestigio real, ni su pragmatismo moderno.

Mical me hace pensar en mi generación.

El mundo está lleno de Micales. Personas que mientras reconocen la existencia de Dios, ¡tampoco se van a rendir fanáticamente a Su voluntad! Que contentos de poseer una Biblia, no se imaginan lo que sería dedicar su tiempo libre a la presencia de Dios. Que mientras aman a Dios, tampoco sacrificarían su dignidad por servirle.

Pero, yo quiero ser como David.

Quiero poseer la Biblia y llenar mi corazón, mente y boca de ella. Quiero celebrar una vida repleta de la presencia del Dios vivo. Quiero rendir mi voluntad completamente a la autoridad del Dios Todopoderoso.

¿Y tú? ¿Te atreves a ser un David en un mundo de Micales?

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Imagen de Dương Trần Quốc / CC-BY

la tierra que dio fruto

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En el estudio bíblico hace unas semanas, vimos en Marcos 4 la parábola de las diferentes tierras y cómo sólo una dio fruto. Normalmente, lo vemos como el corazón de la persona que sí se arrepiente de su pecado y cree en el Señor Jesucristo para su salvación. Pero, la parábola no termina allí.

Marcos 4:8 dice, “ Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.”

A final de cuentas, sí se registra la cantidad de fruto que dio la tierra. Es importante que demos fruto. Pero, noté que no se calcula la cosecha en cantidades sino en porcentajes. ¿Porcentajes de qué? Obviamente, de lo que se invirtió.

Entonces, en base a lo que se invirtió, alguna tierra dio 30% de ganancia, otra 90% y otra 100% de ganancia.

Dios no busca de mí, cierta cantidad de cosecha o de fruto.

Pero sí busca fruto.

Él ha invertido en mí y busca un porcentaje de regreso.

¿Cuánto ha invertido Dios en mí? ¿Y en ti?
¿Qué tipo porcentaje de Su inversión sería justo que yo le diera? ¿Cuánta ganancia le voy a dar?

Y la otra pregunta es ¿qué tipo de fruto quiere?

La respuesta la encontramos en Juan 4:23

Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

Entonces, el reto para el día de hoy es darle a Dios el 100% de Su inversión en mí ¡de pura adoración!

5 versículos para el misionero desanimado

¿Hay días que no te sientes motivado a servir más al Señor? ¿En los que te preguntas por qué seguir? ¿En los que quieres tirar la toalla del evangelismo?

Todos pasamos por momentos así. Quizás no tanto por cansancio, sino porque no vemos resultados de nuestro trabajo. Hoy, quiero compartir 5 versículos que te pueden animar a seguir compartiendo el evangelio, a seguir sembrando la Palabra y a seguir manteniendo firme tu testimonio.

Isaías 55:11 …así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Santiago 5:16 La oración eficaz del justo puede mucho.

Colosenses 3:23, 24 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

1 Corintios 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

Galatas 6:9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

¡Espero estos versículos te animen a seguir siendo misionero!

5 actividades misioneras que puedes hacer dónde estás

Si lees con frecuencia mi blog, sabes que yo estoy convencida de que cada creyente debe ser un misionero. Pero, a veces, las personas que no se dedican a tiempo completo a ser misioneros no están seguros de donde empezar. (A veces, ¡aún los misioneros nuevos no saben por dónde empezar!)

Hoy te quiero compartir 5 actividades misioneros que puedes hacer en dónde estás.

1. Orar por un alma no salva.

El trabajo más grande del misionero es orar por las almas perdidas. Ora. Ora específicamente. Ora diariamente. Ora fervientemente.

2. Apoyar en las clases bíblicas.

¿Hay una obra con niños donde vives? Busca la manera de involucrarte. Si te gustan los niños, qué bueno. Si no, no te preocupes. Hay trabajos en los que puedes apoyar sin realmente entrar en contacto con los niños. Quizás comprar los premios, quizás limpiar el área antes o después de la clase… ¡los que lo organizan seguro te podrán decir qué necesitan!

3. Invitar a alguien a la predicación del evangelio.

No hay nada mejor para las almas inconversas que escuchar un claro mensaje del evangelio sin poder interrumpir. 🙂 Invita a algún compañero de clase o de trabajo, a algún vecino o a una prima. Quizás te digan que no, ¡pero quizás vayan!

4. Regalar un folleto cada vez que salgas.

¿Vas a la escuela? Llévate un folleto. ¿Vas a comprar tortillas? Llévate un folleto. ¿Vas al estudio bíblico? Con alguien te tienes que topar antes de llegar, ¡llévate un folleto!

Ser un misionero no requiere de un talento especial o de un don espiritual extraordinario.

Sólo necesitas actuar según tu deseo de que más personas sean salvas.

Eso es ser un misionero.