la capacitación del creyente misionero (parte 4 de 4)

Un misionero necesita capacitación.

En un mundo ideal, el misionero comenzaría la obra ya con capacitación. Pero, eso no siempre sucede. Además, hay buenas razones para continuar la capacitación después de estar en el campo misionero.

Pero, no sólo se trata de misioneros a tiempo completo. ¿Qué tal el creyente “normal”?

El creyente que vive en su lugar de origen pero quiere compartir el evangelio ¡también necesita capacitación!

Esta entrada es la última de cuatro en las que voy a hablar de la capacitación y la preparación que cada creyente misionero puede tener y por qué es importante, seas misionero a tiempo completo o no. (Parte 1, Parte 2, Parte 3)

¿Se puede evangelizar sin tanta preparación?

¿Se puede compartir el evangelio sin capacitarte en las artes, o sin saber mucho de la biología, o sin pulir tu talento para hacer malabares?

¡Claro que sí!

Estas cuatro entradas no están para hacer sentir mal al que no ha tenido la oportunidad de capacitarse, ni para hacer menos al que comparte el evangelio antes de terminar sus estudios. (Al contrario, ¡entre más pronto empiezas a ser misionero, mejor!)

Pero, lo que intento mostrar es que la capacitación es algo que nos puede ayudar a hacer mejor nuestra obra misionera.

Voy a poner el ejemplo de la adoración. ¿Se puede adorar sin saber mucho de Cristo? ¡Claro que sí! Pero, cuando alguien que conoce al Señor de manera profunda e íntima comienza a adorar, ¡su aprecio es muchísimo más profundo!

Así también, cuando tenemos conocimiento acerca del mundo que creó Dios y de las personas por las que murió Cristo, apreciaremos el evangelio de manera más profunda.

Y podremos exponer y defenderla con más certidumbre, precisión y amor.

Además, tenemos como ejemplo el apóstol Pablo que siempre procuró conocer a su público antes de predicar el evangelio. Usó de su conocimiento cultural para relacionar el evangelio con lo que ellos conocían y así hacerla más accesible.

Ése es el propósito de la capacitación y preparación.

Por eso, el creyente debe aprovechar a lo máximo cada oportunidad de aprendizaje. Cada creyente es llamado a compartir el evangelio y todo ese conocimiento y experiencia serán útiles al cumplir ese llamado.

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Imagen de rawpixel en Unsplash

la capacitación del creyente misionero (parte 3 de 4)

Un misionero necesita capacitación.

En un mundo ideal, el misionero comenzaría la obra ya con capacitación. Pero, eso no siempre sucede. Además, hay buenas razones para continuar la capacitación después de estar en el campo misionero.

Pero, no sólo se trata de misioneros a tiempo completo. ¿Qué tal el creyente “normal”?

El creyente que vive en su lugar de origen pero quiere compartir el evangelio ¡también necesita capacitación!

Esta entrada es la tercera de cuatro en las que toco el tema de la capacitación y la preparación que cada creyente misionero puede tener y por qué es importante, seas misionero a tiempo completo o no. (Puedes leer las otras partes aquí: parte 1, parte 2, parte 4.)

Ya establecimos que es importante que un creyente misionero se capacite antes de dedicarse a ello a tiempo completo y, una vez en el campo misionero, de manera continua y también por qué es tan importante. Ahora, ¿cómo capacitarse?

Obviamente, hay muchas maneras de hacerlo.

Lo más recomendable es consultar con los ancianos o pastores sobre cómo comenzar.

Pero, aquí comparto algunas ideas que podrían ser de ayuda.

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Imagen de Hazel Abagao en Unsplash

Lo primero y lo básico es completar estudios académicos formales hasta donde se pueda.

No todos podrán estudiar una carrera, pero terminar la preparatoria es un buen comienzo. Si existe la posibilidad de estudiar una carrera, ¡qué mejor! Dios no nos exige lo que no podemos hacer, pero sí nos exige lo mejor que podemos hacer. ¿Por qué menciono los estudios formales? Al terminar la prepa y estudiar una carrera, se abrirán puertas. Puertas para el trabajo, puertas para conocer a más personas y puertas de conocimiento, obviamente. Todas estas cosas se pueden usar para evangelizar de una manera más eficaz.

Después de terminar la educación académica formal, hay ventajas en seguir estudiando. El creyente misionero puede continuar aprendiendo. (Y como ya vimos en la parte 2, ¡debe continuar aprendiendo!) Una variedad de cursos nos abrirán el panorama de aplicaciones para el evangelio. ¿Cuáles son las opciones para capacitación después de terminar la carrera?

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Imagen de The Climate Reality Project en Unsplash

Primero, muchas ciudades tienen centros de cultura en donde se pueden tomar clases de muchas cosas diferentes y generalmente con un costo accesible. Además, hay universidades o preparatorias en las que podemos preguntar por cursos de verano. Muchas veces ofrecen cursos cortos ya sea en el verano, por las tardes o los fines de semana para permitir que asista alguien que también trabaja. Un curso así puede ser una buena oportunidad para desarrollar un talento que después se pueda usar para compartir el evangelio.

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Imagen de J. Kelly Brito en Unsplash

No sólo existen las oportunidades en casas de cultura o en escuelas, ¡sino también hay miles de oportunidades en línea! La ventaja de esto es la flexibilidad de tiempos y de lugar. No es necesario salir a una escuela y muchas veces tampoco es necesario apegarse a un horario. Si tenemos la posibilidad económica, hay muchas universidades que dan cursos en línea. Obviamente es importante tener un lugar con wifi confiable ¡para que no se desconecte a media clase o mientras procuras entregar la tarea! Pero, las universidades en línea no son la única opción.

Los cursos ofrecidos por ciertos “gurus” o “expertos” blogueros, pueden ser buenos pero no siempre son confiables. Otra opción son los sitios de educación que también ofrecen cursos de buen nivel académico que tocan temas específicos. Los siguientes tres sitios son confiables y tienen algunos cursos gratuitos y otros pagados.

Dos páginas completamente gratuitas son las siguientes:

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Imagen de rawpixel en Unsplash

Ahora, por el lado de obtener experiencia y poner en práctica lo que se ha aprendido, podemos buscar oportunidades para trabajar como parte del voluntariado en alguna organización sin fines de lucro. Como creyentes, nuestra primera meta hacia el mundo es compartir el evangelio, pero otro deber que tenemos es ayudar. La experiencia de apoyar en algún albergue, una clínica o una escuela nos ayudará a pulir no sólo nuestras habilidades sino también nuestro carácter cristiano.

Todo eso fue en relación a la capacitación académica. Ahora, hablemos de capacitación bíblica.

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Imagen de Hannah Busing en Unsplash

Para aprender de la Biblia, no hay nada como los estudios bíblicos consecutivos, pasaje por pasaje, semana por semana en la asamblea. Es, por excelencia, la manera de aprender de la Biblia. Obviamente, para sacarle provecho a estos estudios, hay que leer el pasaje varias veces, tomar notas y hacer preguntas.

Pero, ¡tampoco olvidemos los recursos en internet! Claro, hay que tener mucho cuidado, no todos los que enseñan en internet son confiables y abunda la falsa doctrina, pero sí hay recursos que pueden ser de mucha ayuda. Aquí comparto algunas páginas con buen contenido:

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Imagen de Cristian Newman en Unsplash

A parte de los estudios en la congregación, podemos buscar apoyo con hermanos con más experiencia, como nos instruye la Palabra de Dios. Los hermanos con más experiencia nos podrán recomendar ciertos temas o pasajes para estudiar de manera personal. Además, nos podrán recomendar material para aprender más sobre la Biblia. Podemos pedir recomendaciones de libros, audios y cursos en línea sobre temas bíblicos. Quizás lo más ideal sería pedirles que nos vean cada semana o cada quince días para estudiar la Biblia juntos. ¡Los hermanos espirituales son un recurso desaprovechado en muchas asambleas! Según la Biblia, ellos son los designados para enseñarnos, para capacitarnos a los que queremos capacitarnos. Así que, ¡aprovechemos su conocimiento!

Ahi dejo, entonces, algunas ideas sobre cómo nos podemos capacitar más y mejor para pulir nuestros talentos, desarrollar nuestros dones ¡y así usar todo lo que nos ha dado el Señor para compartir Su evangelio!

la capacitación del creyente misionero (parte 2 de 4)

Un misionero necesita capacitación.

En un mundo ideal, el misionero comenzaría la obra ya con capacitación. Pero, eso no siempre sucede. Además, hay buenas razones para continuar la capacitación después de estar en el campo misionero.

Pero, no sólo se trata de misioneros a tiempo completo. ¿Qué tal el creyente “normal”? ¡El creyente que vive en su lugar de origen pero quiere compartir el evangelio también necesita capacitación!

Esta entrada es la segunda de cuatro en las que voy a hablar de la capacitación y la preparación que cada creyente misionero puede tener y por qué es importante, independientemente si es misionero a tiempo completo o no. (Puedes leer las otras partes aquí: parte 1, parte 3, parte 4.)

¿Se puede decir que un misionero llega al punto en donde termina su capacitación?

¡Claro que no!

Un creyente misionero nunca termina porque la vida cambia y por lo tanto su forma de evangelizar también debe cambiar.

Se encontrará en situaciones imprevistas. Si es el único “espiritual” que alguien conoce, quizás repentinamente lo inviten a dar una clase en un albergue para niños o predicar en un velorio. En esas situaciones, no cualquier mensaje del evangelio es apropiado. La capacitación ayudará a elegir una forma apta de compartir el evangelio ante esos públicos tan diferentes. No sólo hay situaciones imprevistas, también hay cambios de cultura.

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Imagen de Lonely Planet en Unsplash

No importa si el misionero se va al siguiente estado o si se va a la China, se enfrentará con cambios culturales.

Lo religioso en un lugar es pagano en otro. Lo que es tema aceptable en la predicación en un lugar puede ser ofensivo en otra región. Un creyente misionero debe tomar en cuenta que cada lugar requiere de nueva capacitación, aunque sea breve, porque hay culturas diferentes que hay que enfrentar de diferente manera con el evangelio.

Finalmente, no sólo hay cambios culturales, sino entre más años pasan, más cambios habrá en el mundo en general.

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Imagen de Marten Bjork en Unsplash

Es importante continuar capacitándose para poder responder a los cambios.

Un creyente misionero puede prepararse para predicar el evangelio de Juan 3, ¿pero qué tal si alguien le pregunta por qué está mal casarse con alguien del mismo sexo? Un creyente misionero debe poder responder a esa pregunta con el evangelio, no sólo con un “Es que Dios dice que es pecado.” Una creyente misionera puede haberse preparado para dar una clase sobre Rut, pero ¿qué pasa si una alumna adolescente le pregunta si Dios la odia porque se droga? Estas preguntas quizás no se hubieran hecho hace 50 años, pero hoy sí.

Así que la capacitación continua ayuda a enfrentarse con situaciones imprevistas, con las diferencias de culturas regionales y también con los cambios en el mundo en general.

¿Pero por qué es tan importante tener todo eso en cuenta?

…se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.”

¿Recuerdas la parábola de los cuatro tipos de tierras que recibieron semilla? La tierra buena dio fruto, pero aún así no fue cien por ciento exitoso.

“…parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.”

Yo no sé tú, pero yo quiero ser un creyente misionero que da fruto al cien por ciento. No quiero que el Señor reciba de mí el 60% o el 30%. Claro, no soy tierra con espinos, ni dura, ni con piedras… soy salva.

Pero ¿cuánto fruto recibirá el Señor de mí?

Si me capacito para pulir mis talentos y desarrollar mis dones, si busco incrementar mi sabiduría, tendré más capacidad para rendir al Señor el 100%. ¡Y cuánto quisiera escuchar esas palabras en el cielo que se encuentran al final de la parábola en Mateo 25.

“Buen siervo y fiel.”

Dios ha dado a cada creyente una potencial y nos da una enseñanza clara en estas dos parábolas y en 1 Corintios 2:4.

Él espera que seamos fieles en cumplir el 100% de nuestra potencial.

Pero, hacerlo requiere de esfuerzo, requiere de capacitación continua para estar preparados para cualquier situación, para enfrentar diferencias culturales y adaptarnos a los cambios que llegan con el paso del tiempo.

¿a quién adoras?

Los dioses falsos de hoy no son como los que vemos en la Biblia. Es fácil leer acerca de los que se postraban ante estatuas hechas por manos humanas y preguntarnos cómo pudieran ser tan ciegos, pero realmente, los creyentes de hoy también nos dejamos regir por dioses falsos a quienes tenemos en más alta estima que el Dios verdadero.

Últimamente me he hecho esta pregunta importante y aquí te comparto mis pensamientos sobre el tema.

¿A quién adoro?

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Imagen de Nine Köpfer en Unsplash

¿Adoro al dios de mi corazón?

¿Permito que mi corazón guíe mis acciones? ¿Tomo las decisiones que siento son correctas? ¿Mis sentimientos dictan mi camino en la vida? Si es así, entonces, mis sentimientos también dirigen lo que no hago. Si algo me hace sentir feo, no lo hago. Si algo se siente incómodo, es la decisión incorrecta para mí. Si un camino no es agradable, elijo otro. Si lo que siento en mi corazón es lo que rige mi vida, no adoro al Dios verdadero, sino al dios de mi corazón.

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, Jeremías 17:9b

Pero hay otro dios, igualmente peligroso.

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Imagen de Amanda Dalbjörn en Unsplash

¿Adoro al dios de mi mente?

¿Permito que mi intelecto guíe mis acciones? ¿Tomo las decisiones a base de mi lógica? ¿Mi razón dicta mi camino en la vida? Si es así, mi intelecto también dirige lo que no hago. Si no entiendo por qué es importante hacer algo, no lo hago. Si hay algo que no puedo razonar, es la decisión incorrecta para mí. Si un camino requiere pasos de fe, elijo otro. Si mi intelecto es lo que rige mi vida, no adoro al Dios verdadero, sino al dios de mi mente.

¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? Romanos 11:33,34a

¿Quiere decir esto que nunca debo tomar en cuenta lo que siento? O, ¿quiere decir que debo abandonar la lógica?

¡Claro que no!

Vivir sin reconocer el corazón o el intelecto, sería muy peligroso.

Tienen su lugar en la vida. Las falsas deidades de los antiguos como el sol, la lluvia, la fertilidad y la muerte son creaciones del Dios verdadero y son parte de la vida, tal como los sentimientos y la lógica. El Dios verdadero usa todo lo que creó para guiarnos, pero es un grave pecado adorar la creación en lugar del Creador.

…cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador… Romanos 2.25

El Dios verdadero es un Dios todo poderoso. Este Dios es uno que no puedo entender por completo. Es un Dios acerca del cual no lo sé todo. Es un Dios que realmente, puede incomodarme y hacerme sentir lo pequeño e indigno que soy. ¡Pero eso es bueno!

¡Es bueno adorar a un Dios así!

Si yo tuviera un Dios que siempre me hiciera sentirme bien, ¡sería un Dios muy cambiante! Porque lo que siento cambia dependiendo de las horas que duermo, lo que como y mi niveles hormonales. Si yo tuviera un Dios que siempre pudiera entender, ¡sería un Dios más pequeño que yo! Porque los seres humanos ni nos entendemos por completo a nosotros mismos.

El Dios verdadero se define precisamente porque nunca cambia (un cambio indicaría una falta de perfección en algún momento) y porque es más grande que nuestro intelecto (si no es más grande que yo, no queda razón para adorar).

Espero estos pensamientos te lleven no sólo a examinarte para ver si tu vida realmente es guiada por el Dios verdadero, sino también que te lleven a adorar a este Dios tan grande, tan incomprensible, este Dios que nunca cambia.

Este Dios que es el único digno de nuestra adoración.

bañar la mente

Todos debemos leer la Biblia todos los días.

Nada nuevo, ¿verdad? ¡Ya lo sabías!

Pero, ¿por qué?

¿Por qué es tan importante tomar aunque sea cinco minutos (en días cuando vamos muy tarde) para leer unos versículos? ¿Por qué no mejor apartar una tarde por semana para leer y estudiar, profundizando realmente en la Palabra de Dios?

Claro, que eso es muy bueno, pero los creyentes necesitamos leer todos los días porque la Biblia funciona como un baño para la mente.

¡Nos limpia mientras la leemos!

…Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra… Efesios 5:25,26

Es que al vivir en este mundo, estudiar la carrera, leer las noticias, ver videos y trabajar en ambientes no cristianos, nos contaminamos. El mundo está lleno de la influencia del pecado, así como las calles están llenas de polvo.

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Imagen de Luis Tosta en Unsplash

Y así como nos bañamos para mantenernos en buena salud, leemos la Biblia para mantenernos en buena salud espiritual.

Es así de sencillo. 

Sí, es bueno tener un tiempo diario para leer y meditar en la Palabra de Dios.

Pero en algún día de tiempo limitado, ¡no lo abandones sólo porque no tendrás tiempo de detenerte y estudiar o meditar sobre los versículos!

¡Lee aunque sea un poco de la Biblia!

Aunque no sea el día de mayor aprendizaje, ¡al menos sí tendrás una mente limpia y fresca!