la vez que sirvieron pan y pescado

 Y tomando los cinco panes y los dos pescados, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante de la gente. Lucas 9:16

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Cuando leemos la historia de cómo Cristo dio de comer a tantas personas, generalmente nos enfocamos en el milagro.

No es malo.

Pero, hoy quiero ver otro aspecto.

“…y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante de la gente.”

Si Cristo milagrosamente multiplicó el pan y los peces, ¿por qué no hizo que milagrosamente aparecieran en las manos de cada persona allí? Pues, Él decidió usar a los discípulos para repartir la bendición de la comida.

El Señor elige usarnos para su obra.

En oración nosotros le pedimos que haga cosas que nosotros no podemos hacer: salvar almas, tocar corazones, sanar cuerpos, abrir ojos espirituales, dar sabiduría…

A la vez, Él nos pide a nosotros hacer lo que sí podemos hacer: repartir comida, dar apoyo moral, mostrar amor, hablar del Salvador, orar con las personas.

En esa ocasión, los discípulos tuvieron la increíble oportunidad de ser parte del milagro que Cristo hizo, aunque quizás en el momento, ellos no sabían que dos milenios después aún se hablaría con asombro de ese día.

Y tú también tienes la increíble oportunidad de ser parte de una gran obra que el Señor va a completar. Una obra que, vista desde la eternidad, tiene valor inmenso. 

Los discípulos hicieron lo que Cristo les pidió en ese momento.

Algo sencillo, servir pan y pescado.

¿Qué cosa sencilla te está pidiendo el Señor hoy?

Imagen de: Ted’s photos – Returns Mid May 2016 – China – Yellow Mountain – 16 of 27 via photopin (license)

propósitos evangelísticos

Debería de haber compartido esta entrada ayer, pero ¡se me pasó!

Vamos casi a la mitad de febrero. Justo las fechas cuando muchos se están dando cuenta de que ya no se sienten motivados a cumplir sus propósitos de año nuevo. Pero hoy, les voy a compartir mis propósitos evangelísticos para este año. 

  1. Voy a regalar folletos en el mercado. Cada semana compro fruta y verdura en el mercado. ¿Por qué no llevarme dos folletos y regalarlos a los que me venden sus productos? Sería lo más sencillo del mundo.
  2. Todos los días voy a orar por la predicación del siguiente domingo. A veces no es posible asistir a la oración previa a la predicación. ¡Pero sí puedo orar por esa presentación del evangelio entre semana!
  3. Voy a publicar un versículo evangelístico en FB y mis otras redes sociales cada semana. ¡Hay que sembrar la semilla!
  4. Una vez al mes, voy a invitar a alguien a la predicación.

Esos son mis 4 propósitos evangelísticos para el 2017. ¿Cuáles son los tuyos?

3 razones por las que deberías organizar una repartición

¡Estamos de vacaciones!

Cuando yo era adolescente, para mí, estas fechas siempre eran las fechas de repartición. Cada año en las vacaciones navideñas, un grupo de creyentes se organiza con una iglesia local o con unos misioneros para ir y repartir varios miles de textos bíblicos.

Ahora, organizar una repartición para 50 o 100 personas puede ser muy complicado, pero no es necesario organizar una repartición gigantesca para que tenga efecto.

Si limitas el número, ¡tú puedes organizar una repartición en tu ciudad!

Es algo que mi hermano y yo hicimos con muchísimo apoyo de parte de mis papás y fue una excelente experiencia. ¡Me encantaría que tú también la tuvieras! 

De hecho, hoy voy a compartir 3 excelentes razones por las que debes organizar una repartición.

1. Es una oportunidad para invitar a otros a involucrarse en una obra de evangelismo.

Si tú tienes el deseo de repartir folletos o calendarios para que las personas tengan el mensaje del Evangelio por escrito en sus hogares, ¿por qué no invitar a otros? Quizás tu entusiasmo los contagie y se vayan inspirados a compartir el Evangelio en sus propios hogares o colonias. Muchos creyentes saben que el Evangelio es importante, pero no están seguros cómo compartir. Al invitarlos a repartir, les puedes mostrar por dónde empezar.

2. Es una oportunidad para disfrutar comunión con otros creyentes.

No hay nada como trabajar juntos para desarrollar relaciones más cercanas. Una repartición puede darnos la oportunidad de conocer mejor a otros creyentes, no sólo para disfrutar de su compañía sino también para compartir meditaciones sobre las escrituras. Tú aprenderás de ellos y ellos aprenderán de ti.

3. Es una experiencia inigualable.

Será mucho trabajo y te toparás con situaciones imprevistas pero ¡qué satisfacción! Al terminar la repartición tendrás la satisfacción de haber hecho un buen trabajo y de haber invitado a otros a hacer un buen trabajo, también. Es una de esas experiencias inusuales que te moldean a ser mejor persona a la vez que aprendes mucho.

Bueno, ahí están esas tres buenísimas razones para organizar una repartición.

Ahora, ¿cómo hacerlo?

¡Pues, ya escribí todos los pasos a seguir para que no se te olvide nada al organizar la repartición!

Si te interesa saber qué hay que considerar y cómo prepararte para la repartición, te puedo enviar el artículo.

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Una vez suscrito, te lo enviaré completamente gratis.

¿Listo o lista para organizar una repartición de material evangelístico?

¡Espero lo pienses, lo planees y lo lleves a cabo! (¡Y no olvides decirme!)

3 planes de lectura ¡gratis!

¡Mañana termina el año!

Entre las celebraciones y los sentimientos de culpa por no cumplir ese propósito de 2016 que habíamos hecho y el agradecimiento por lo que sí logramos, con la ayuda de Dios, siempre llega el pensamiento sobre la lectura de la Biblia (al menos, a mí.)

Casi siempre inicio un nuevo plan de lectura en enero ¡porque me encanta comenzar de nuevo! Y generalmente también porque ya estoy algo atrasada con el plan de lectura que llevo en diciembre. Entonces, como siempre, me puse a buscar planes de lectura y encontré tres que se me hicieron muy interesantes. Aún no decido cuál voy a usar yo, pero te quiero compartir estos tres planes de lectura para que tú también puedas aprovecharlos.

¡Espero te sean de ayuda!

3 planes de lectura de la Biblia

30 días con el Señor 

121 personas de la Biblia 

Orden cronológico 

¿quién soy yo?

Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. Jeremías 1:7

¿Alguna vez te has sentido muy joven?

¿Te has sentido demasiado pequeña? ¿Demasiado inexperto?

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Imagen de Natalie Fox / CC-BY

Dios tiende a llamar a  los que se sienten así.

“Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.” ~Gedeón

“¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?” ~Moisés

“¿Quién, pues, soy yo, para que le edifique casa…?” ~Salomón

En cada una de estas situaciones, Dios los había llamado a hacer un trabajo especial y ninguno estaba seguro de que lo podía hacer. Se sentían pequeños e inexpertos. 

Pero Dios ayudó a llevar a cabo esas obras especiales.

Tú también, creyente, eres llamado a ser misionero, ¡a compartir el Evangelio! De hecho, aquí está escrito en Marcos 16:15, “ Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (Nótese que el Señor estaba hablando a todos sus seguidores, no sólo a los apóstoles.)

Y ¿sabes qué? Si no estás seguro por dónde empezar, si no sabes cómo seguir ese llamado, busca ayuda. Gedeón verificó la voluntad de Dios muchas veces antes de actuar según el llamado. Moisés pidió que Aarón, un hermano mayor, lo ayudara. Salomón construyó todo el templo, pero los planos y diseños ya los había hecho su papá.

Ninguno de estos inexpertos comenzó solo. 

Pero, todos comenzaron.

Obedecieron el llamado del Señor.

¿Tú qué harás?