cuando tienes padres in conversos

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Imagen de Kevin Delvecchio en Unsplash

Yo tuve el privilegio de nacer en un hogar donde gobernaba la Palabra de Dios, mis padres eran creyentes y su prioridad era que yo también escuchara y creyera el evangelio.

Pero, hay muchos que no han tenido esa bendición. Sé que no puede ser fácil ser creyente y llevar una vida cristiana con un testimonio claro cuando tus padres no son salvos. Por eso, me comuniqué con varios amigos y conocidos que tienen papás inconversos y les pregunté qué creen que es lo más importante para saber o recordar cuando estás en esa situación.

Aquí comparto sus respuestas.

“…considero que algo necesario para que el creyente pueda crecer y avanzar en medio de situaciones adversas (padres inconversos) es el respeto hacia lo que somos y hacemos.” – Marisolina

“Honrarles. Nosotros somos los creyentes y una manera de honrarles sujetándonos a ellos (siempre y cuando vaya de acuerdo a la voluntad de Dios lo que nos demanden), brindarles respeto, obedecerles.”  – Isabel

“Dios me ha dado padres inconversos…no pierdo la esperanza de que ellos algún día escuchen sobre la salvación y sean salvos.” – Martín

“En lo personal, ¡debo recordar que realmente pueden ser salvos! Porque a veces son demasiados problemas, a veces son demasiadas las ocasiones en que compartes el evangelio con ellos y sólo dicen: “Sí, tú sigue ahí y no te rindas.” …La situación se hace tan cotidiana que llega el punto en el que no te imaginas a toda tu familia siendo salva.”   – Fabiola

“El lugar más difícil para ser un buen creyente es en la casa. Entonces va a requerir maryor esfuerzo y oración para tener un buen testimonio.”  – Tiberio

“Seré muy sincera…lo primero que debes recordar es que tienes un nuevo Padre, uno eterno a quien encomiendas toda tu vida y alma y que ese Padre siempre estará interesado en tu vida, ¡que su mayor anhelo será salvar a tus padres terrenales!” – Brenda

echando a un lado mi orgullo para echar mi ansiedad sobre él

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;” 1 Pedro 5:6

“…echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. ” 1 Pedro 5:7

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Imagen de LifeLike Creations en Unsplash

Siempre he visto estos dos versículos como ideas distintas. Es común ver 1 Pedro 5:7 en un cuadro bonito o como fondo de pantalla artístico. Y 1 Pedro 5:6 se usa para amonestarnos a ser humildes.

Pero, cuando estudiamos el capítulo el miércoles pasado, por primera vez vi estos versículos como realmente van – juntos.

¡Son un sólo enunciado!

Y las dos ideas principales del enunciado son: “Humillaos bajo la poderosa mano de Dios… echando toda vuestra ansiedad sobre él…”

Al meditar en estas frases, aprendí una nueva lección.

El echar mi ansiedad sobre Dios es un acto de humildad.

La ansiedad, la preocupación es muestra de mi orgullo.

Porque si yo me preocupo por algo estoy afirmando que soy yo la responsable de eso, soy yo la encargada, yo, la que lo controla.

Pero, la verdad es que esa carga no es mía.

¡Qué orgullo el pensar que yo tengo que preocuparme por aquello! ¡Qué arrogancia de mi parte, suponer que tengo que solucionar la situación!

El encargado es Dios.

El soberano es Dios.

Espero de hoy en adelante tener la humildad de echar mis ansiedades sobre Él; mi Dios de mano poderosa, mi Padre que tanto cuidado tiene de mí.

el sufrimiento y la gloria

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Imagen de Michael Barth en Unsplash

No hay gloria sin sufrimiento.

Y el sufrimiento siempre lleva a la gloria.

Aprendí esto en un estudio sobre 1 Pedro hace un par de semanas.

“…el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.” 1 Pedro 1:10, 11

En la vida de Cristo, primero vino el sufrimiento y después, las glorias.

Y en mi vida también, primero tiene que venir el sufrimiento y después, las glorias.

Dios quiere ver gloria en mi vida.

Me quiere limpiar. Quiere mostrar a todo mundo que en mí puede crear la fe pura y permanente.

Pero antes de esa gloria, tiene que venir el sufrimiento.

“…para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo…” 1 Pedro 1:7

El fuego limpia, deja sólo pureza.

Me anima saber esto.

He pasado por días de fuego. Y pasaré por más.

Tú también.

Pero, el sufrimiento no será en vano.

El resultado en nosotros será fe pura, gloria brillante.

Buscando a Alá, Encontrando a Jesus: una reseña

Nabeel Qureshi, 1983 – 2017

El sábado pasado, 16 de septiembre, el estimado hermano en Cristo, Nabeel Qureshi, pasó a la presencia del Señor. Sólo tenía 34 años y yo acababa de terminar su fascinante libro, Buscando a Alá, Encontrando a Jesús. 

Nabeel nació en California a padres amorosos y devotos, en 1983. Junto con su hermana, fue criado según los principios de la fe musulmana de sus padres, quienes pertenecían a la prestigiosa familia Qureshi, que puede trazar en su historia una relación estrecha con el Profeta. Creció mayormente en los Estados Unidos, aunque por el trabajo de su papá vivieron varios años en Europa.

No fue hasta entrar a estudiar medicina en la universidad que Nabeel se topó con unos creyentes que pudieron hacerle preguntas sobre su fe que lo dejaron sin respuesta. A través de su investigación que duró unos años, Nabeel llegó a cambiar totalmente su perspectiva y recibió a Jesus como Salvador, rechazando su religión. El cambió quebrantó los corazones de sus padres, pero Nabeel siempre fue testigo fiel, amoroso y lleno de gracia al compartir la verdad. Él tenía una pasión por mostrar la verdad del Evangelio a otros, fueran musulmanes o no.

Y de esa pasión, el libro está repleto.

 

No sé mucho del Islam. Y este libro fue escrito exactamente para personas como yo. Nabeel no sólo empieza con una explicación de su trasfondo, sino también incluye explicaciones de otros expertos sobre el conflicto entre las culturas occidentales y orientales, sobre la cultura de los musulmanes estadounidenses y cómo lidian con ambos lados de quienes son. Esas explicaciones ayudan mucho, sin caer en monotonía ni sermoneo.

En los siguientes capítulos, Nabeel cuenta cómo era su entendimiento de su religión y de los cristianos. Y cómo sus enfrentamientos – primero con creyentes expertos en apología y luego con las investigaciones mismas – fueron transformando su entendimiento. El proceso es fascinante ¡y me fue difícil dejar el libro para dormir!

Finalmente, su encuentro con el Señor y las consecuencias de su conversión, dan una conclusión esperada pero triunfante al libro.

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Buscando a Alá, Encontrando a Jesús es excelente meramente como una biografía. Pero, además puede ayudarnos a los creyentes a entender mejor a nuestros semejantes que creen en Alá y su Profeta. No sólo es interesante, sino también revelador.

Si quieres leer una biografía interesante de un héroe cristiano, si quieres saber más sobre el Islam o si quieres saber cómo evangelizar con amor a algún conocido musulmán, este es el libro para ti.

Yo lo conseguí en amazon, pero lo he visto en varias otras páginas.

¡Espero puedas conseguirlo y leerlo!

Cuando superarlo no es posible (hay que perdonar)

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Imagen de Ian Espinosa en Unsplash

En el 2013, viajé a los Estados Unidos. Allí escuché un mensaje que mi llevó a escribir algo que hoy quiero compartir.

Se requieren de dos para reconciliarse, pero sólo uno para perdonar.

En la asamblea que visité, el que ministró predicó sobre el perdón. Se notaba que el mensaje venía del corazón y por lo tanto también tocó el mío.

Habló de cómo el perdón va en contra del orgullo y cómo él había batallado con la amargura y el odio cuando algunos le habían hecho mal.

Pero, yo conozco a ese hermano desde hace años, de hecho toda la vida.

Es uno de los hombres que más muestra gracia y gentileza.

¿Él había odiado a alguien? ¿Él había sentido amargura?

No pude más que preguntarme, ¿cuánto más había pecado yo al no perdonar a alguien?

Porque yo no soy de los que más muestran gracia y gentileza.

El mensaje me convenció de mí pecado.

A mí me han herido. A mi familia los han herido.

He intentado olvidarlo. He seguido adelante.

¿Es suficiente?

El mensaje de ese miércoles me convenció que no.

No es suficiente simplemente dejar de pensar en ello. No es suficiente sólo seguir adelante.

Hay que enfrentar lo que hizo la persona.

Y hay que perdonar.

Es seguir el mandato de Dios.

Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Efesios 4:32