“Buen siervo y ¿…?”

Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; Mateo 25:21

Todos esperamos escuchar esas palabras del Señor cuando lleguemos al cielo.

La meta es ser fiel al Señor y lo que Él nos manda a hacer.

Pero, es fácil olvidarnos de la meta y perder el enfoque. Podemos enfocarnos en cumplir con una cuota de folletos, en buscar la salvación de personas, en desarrollar algún talento, etc. No son cosas malas, pero todo eso no debe ser el propósito final. Debe ser el medio por el cual cumplo el propósito de serle fiel al Señor.

El Señor no nos va a decir, “Buen siervo y líder exitoso”. O “Buen siervo y predicador para la salvación de muchos.” O “Buen siervo y ayudador de los hermanos.”

Lo que el Señor espera es fidelidad personal.

El Señor espera que yo sea fiel a su voluntad para mí.

si eres cristiano, eres misionero (3/3)

Si eres cristiano, eres misionero.

Hay dos versículos que nos lo indican claramente.

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. 2 Corintios 5:20

Como cristianos, somos representantes de Cristo en la tierra. Cristo, el que predicó claramente: “Arrepentíos y creed en el evangelio.” El que tanto se preocupó por las almas perdidas, el que compartió la verdad con amor.

Cristo ya no está aquí en la tierra.

Nosotros sí. Y es nuestro deber representarlo bien.

Y si predicamos el evangelio, si mostramos Su amor, si compartimos la verdad, si somos buenos embajadores, habremos completado la obra tal como nos la pidió sin esfuerzo extra.

Es que es tan fácil creer que el regalar un folleto, el preparar un mensaje del evangelio, el compartir las Buenas Nuevas en conversación con un compañero son cosas extras. Creemos que sólo los cristianos super espirituales invitan a las personas a sus casas para hablar de la Biblia. Creemos que sólo los misioneros o los pastores pueden organizar una serie de clases para niños o una repartición de textos.

Pero si cada creyente lo hace, ¡no es más de lo que le pidió el Señor!

Es decir, el Señor nos nombra a todos y a cada uno como sus embajadores.

¡Tenemos que representar bien a Cristo! ¡Tenemos que vivir el evangelio, servir a los hermanos y buscar a los perdidos!

¿Y sabes qué?

No habremos hecho más de lo que debíamos.

Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos. Lucas 17:10

Esta es la tercera entrada de tres sobre el cristiano misionero.

la vez que sirvieron pan y pescado

 Y tomando los cinco panes y los dos pescados, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante de la gente. Lucas 9:16

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Cuando leemos la historia de cómo Cristo dio de comer a tantas personas, generalmente nos enfocamos en el milagro.

No es malo.

Pero, hoy quiero ver otro aspecto.

“…y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante de la gente.”

Si Cristo milagrosamente multiplicó el pan y los peces, ¿por qué no hizo que milagrosamente aparecieran en las manos de cada persona allí? Pues, Él decidió usar a los discípulos para repartir la bendición de la comida.

El Señor elige usarnos para su obra.

En oración nosotros le pedimos que haga cosas que nosotros no podemos hacer: salvar almas, tocar corazones, sanar cuerpos, abrir ojos espirituales, dar sabiduría…

A la vez, Él nos pide a nosotros hacer lo que sí podemos hacer: repartir comida, dar apoyo moral, mostrar amor, hablar del Salvador, orar con las personas.

En esa ocasión, los discípulos tuvieron la increíble oportunidad de ser parte del milagro que Cristo hizo, aunque quizás en el momento, ellos no sabían que dos milenios después aún se hablaría con asombro de ese día.

Y tú también tienes la increíble oportunidad de ser parte de una gran obra que el Señor va a completar. Una obra que, vista desde la eternidad, tiene valor inmenso. 

Los discípulos hicieron lo que Cristo les pidió en ese momento.

Algo sencillo, servir pan y pescado.

¿Qué cosa sencilla te está pidiendo el Señor hoy?

Imagen de: Ted’s photos – Returns Mid May 2016 – China – Yellow Mountain – 16 of 27 via photopin (license)

propósitos evangelísticos

Debería de haber compartido esta entrada ayer, pero ¡se me pasó!

Vamos casi a la mitad de febrero. Justo las fechas cuando muchos se están dando cuenta de que ya no se sienten motivados a cumplir sus propósitos de año nuevo. Pero hoy, les voy a compartir mis propósitos evangelísticos para este año. 

  1. Voy a regalar folletos en el mercado. Cada semana compro fruta y verdura en el mercado. ¿Por qué no llevarme dos folletos y regalarlos a los que me venden sus productos? Sería lo más sencillo del mundo.
  2. Todos los días voy a orar por la predicación del siguiente domingo. A veces no es posible asistir a la oración previa a la predicación. ¡Pero sí puedo orar por esa presentación del evangelio entre semana!
  3. Voy a publicar un versículo evangelístico en FB y mis otras redes sociales cada semana. ¡Hay que sembrar la semilla!
  4. Una vez al mes, voy a invitar a alguien a la predicación.

Esos son mis 4 propósitos evangelísticos para el 2017. ¿Cuáles son los tuyos?

3 razones por las que deberías organizar una repartición

¡Estamos de vacaciones!

Cuando yo era adolescente, para mí, estas fechas siempre eran las fechas de repartición. Cada año en las vacaciones navideñas, un grupo de creyentes se organiza con una iglesia local o con unos misioneros para ir y repartir varios miles de textos bíblicos.

Ahora, organizar una repartición para 50 o 100 personas puede ser muy complicado, pero no es necesario organizar una repartición gigantesca para que tenga efecto.

Si limitas el número, ¡tú puedes organizar una repartición en tu ciudad!

Es algo que mi hermano y yo hicimos con muchísimo apoyo de parte de mis papás y fue una excelente experiencia. ¡Me encantaría que tú también la tuvieras! 

De hecho, hoy voy a compartir 3 excelentes razones por las que debes organizar una repartición.

1. Es una oportunidad para invitar a otros a involucrarse en una obra de evangelismo.

Si tú tienes el deseo de repartir folletos o calendarios para que las personas tengan el mensaje del Evangelio por escrito en sus hogares, ¿por qué no invitar a otros? Quizás tu entusiasmo los contagie y se vayan inspirados a compartir el Evangelio en sus propios hogares o colonias. Muchos creyentes saben que el Evangelio es importante, pero no están seguros cómo compartir. Al invitarlos a repartir, les puedes mostrar por dónde empezar.

2. Es una oportunidad para disfrutar comunión con otros creyentes.

No hay nada como trabajar juntos para desarrollar relaciones más cercanas. Una repartición puede darnos la oportunidad de conocer mejor a otros creyentes, no sólo para disfrutar de su compañía sino también para compartir meditaciones sobre las escrituras. Tú aprenderás de ellos y ellos aprenderán de ti.

3. Es una experiencia inigualable.

Será mucho trabajo y te toparás con situaciones imprevistas pero ¡qué satisfacción! Al terminar la repartición tendrás la satisfacción de haber hecho un buen trabajo y de haber invitado a otros a hacer un buen trabajo, también. Es una de esas experiencias inusuales que te moldean a ser mejor persona a la vez que aprendes mucho.

Bueno, ahí están esas tres buenísimas razones para organizar una repartición.

Ahora, ¿cómo hacerlo?

¡Pues, ya escribí todos los pasos a seguir para que no se te olvide nada al organizar la repartición!

Si te interesa saber qué hay que considerar y cómo prepararte para la repartición, te puedo enviar el artículo.

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¿Listo o lista para organizar una repartición de material evangelístico?

¡Espero lo pienses, lo planees y lo lleves a cabo! (¡Y no olvides decirme!)