Una cumbre más

Escalé.

Con un peso imposible,

monté esas cumbres.

Llevé hasta las cimas,

sudando, sangrando,

mi cuerpo fatigado. 

Lo logré, 

tortura inolvidable.

Ahora, me enfrento 

con una cumbre nueva.

No hay mas opciones

hay una cuesta nueva.

¡Otra más!

Respiro muy profundo.

Levanto las manos:

asirme de las rocas

con manos sangrientas

y comenzar de nuevo

a escalar.

Paz del Señor

En cada tormenta,

en densas tinieblas,

con olas inmensas,

paz del Señor.

En persecuciones,

sufriendo crueldades,

y tribulaciones,

paz del Señor.

Si hambre padezco,

y me he enfermado,

la muerte acechando,

paz del Señor.