Reseña: El Señor de los anillos

¿Qué se puede decir de esta historia que no se ha dicho ya? Es una larga guerra entre el Bien y el Mal, es una aventura de aquellos que pelean por el Bien y descubren que el bien, aún en su forma más sencilla y pequeña, hace toda la diferencia. Tiene cosas hermosas y cosas horribles, tiene batallas entre enemigos y entre aliados también, tiene un amor que trasciende las edades y un par de personas pequeñas, nada impresionantes, que hacen su mejor esfuerzo por hacer lo correcto, por llevar a cabo su pequeña parte a favor del Bien y cambian la historia. Cabe mencionar que es un libro antiguo y por lo tanto tiene muchas largas descripciones que, para ojos modernos, pueden llegar a aburrir. Da lujo de detalle que permite formar un mapa mental, o que también interrumpe la historia, es parte de la experiencia.

Hay mucha hermosura y muchas verdades en esta novela épica. Sé que hay cristianos que prefieren evitar la historia porque contiene magia, monstruos y poderes sobrenaturales. A pesar de que respeto su opinión, no puedo estar de acuerdo. Este libro es arte en su forma más elevada. Refleja Verdades absolutas como: hay un Poder Bueno y un Poder Malo, los sacrificios personales por el bien común valen la pena, el compromiso con los amigos y la fe que se puede tener en ellos gracias a ese compromiso tienen un valor inestimable, cada pequeño paso hacia el Bien o el Mal es importante, ser tentado no es lo mismo que caer, el Bien aunque parezca verse amenazado, siempre, siempre, siempre triunfará. Estas verdades y tantas más se encuentran entre las líneas de diálogo y las escenas de batalla y las risas de los personajes. Y si notas algo con lo que no estás de acuerdo, eres mejor por haberlo observado y considerado. 

Este libro (dividido en 3 volúmenes, normalmente) es una fantasía épica. Si no te gustan las fantasías, probablemente no la disfrutarás. Pero, si te interesan en lo más mínimo, y estás dispuesto a dedicar tiempo a cambio de disfrutar joyas de literatura, ¡esta es la novela a leer!

Trabajar es honroso.

El llamado del Creador. 
La carga. 
La vocación. 

Se obsequia 
junto con la preparación. 

Se recibe, 
se acepta,
con convicción. 

Y se lleva a cabo,
a la mas alta capacidad.
Se hace. Se hace bien. 

Rebosa el corazón por
la oportunidad,
el privilegio,
la satisfacción. 

El oír,
responder,
y trabajar,
es un honor.

Reseña: Una arruga en el tiempo

Esta es la historia de Meg Murry, una chica rara, introvertida, mala para todo menos las matemáticas, pero es la historia de Meg Murry, una genio para las matemáticas, con una fuerza de carácter extraordinaria que la lleva a enfrentarse con un Poder de la Oscuridad que ha secuestrado a su papá. Es una hermosa historia de fantasía y ciencia ficción que, como toda buena historia, refleja la Luz, la Verdad.

Es un cuento para niños que es tan complejo que muchos adultos se ven obligados a leerlo dos veces. Confía en la inteligencia y la fe del lector e ilustra la importancia de cada decisión a favor de la Luz por más pequeña e insignificante que sea la persona que la toma. Tristemente, en un momento clave, parece que la autora pone al Señor Jesucristo al nivel de otros líderes culturales, como uno que peleó por la Luz, en lugar de reconocerlo como la Luz misma. 

Este es uno de mis cuentos preferidos, no puedo más que recomendarlo como un cuento hermoso de 12 capítulos que probablemente querrás leer vez tras vez. 

Reseña: Lo que Dios dice sobre nuestros cuerpos

Lo que Dios dice sobre nuestros cuerpos es una teología del cuerpo escrito por Sam Allberry. Señala lo que aprendemos de la Biblia sobre nuestros cuerpos, su lugar en el mundo y en nuestra vida, pero aún más, su relación con lo espiritual. La primera sección habla de la creación el cuerpo y la encarnación de Cristo y lo nos enseñan estas dos magníficas verdades. La segunda sección habla del cuerpo quebrantado y cómo la entrada del pecado al mundo ha afectado al cuerpo de cada ser humano. Finalmente, la tercera sección habla del cuerpo redimido y la gloria que espera nuestro ser entero —incluso nuestro cuerpo— en la eternidad.

Para muchos, el tema del cuerpo es complicado porque trae sentimientos de decepción, inseguridad o vergüenza y este libro, tan lleno de sabiduría, da libertad y esperanza para estimar nuestro cuerpo por lo que es en el mundo físico y en el espiritual, también. Da una perspectiva eterna a un tema terrenal y físico pero que es una parte muy grande de nuestras vidas.

En mi opinión, sería difícil exagerar la importancia de este libro para para cada creyente en Cristo. Es urn libro nuevo, pero será un clásico de la literatura cristiana. Contiene verdades importantísimas y más relevantes que nunca.

Mi segunda patria

El 16 de septiembre significa mucho para el mexicano. Y para mí también, aunque no lo soy. Una amiga plasmó en blanco y negro mucho de lo que siento en estas fechas y quiero compartirlo hoy.

Imagen de Luis Vidal en Unsplash

Aunque nací en Honduras de padres canadienses, llegué a México a los 17 años y me cautivó. Como estudiante en este país, nací por segunda vez. Luego me cautivó un mexicano; nos casamos y criamos aquí a nuestros hijos. Me nacionalicé y ya podía votar en México. A fin de cuentas, la mayor parte de mi vida la he pasado en este país y sé más de su historia que la del país de mis padres. 

Todos los que vivimos en México estamos conscientes de los problemas que enfrentamos aquí, así que no voy a ahondar en ellos. Solo quisiera subrayar el hecho de que, a pesar de algunos aspectos negativos de la vida en el país, he escogido seguir aquí. Es mi hogar. 

Si me preguntan qué me gusta de México, puedo dar una lista de atractivos turísticos, de una gran variedad. Hay playas y selvas, ciudades coloniales, pirámides y museos, cascadas y cañones. 

La variedad de la comida y la frescura de los alimentos es envidiable. Cada región tiene sus especialidades. No entraré en detalles de los antojitos y platillos, porque si alguno de tus favoritos faltara, te quejarías conmigo. Pero estarías de acuerdo con la delicia de las tortillas hechas a mano, recién salidas del comal, con un poco de queso fresco, aguacate y una pizca de sal. ¡Sencillo manjar para un rey! También es fascinante visitar los mercados, con sus colores vivos y olores tentadores. 

Quizás los turistas valoren algunas bellezas más que los mismos mexicanos, en especial sus artesanías y sus intrincados textiles bordados o tejidos. Cada estado tiene sus especialidades, muchas de ellas inspiradas por los pueblos indígenas.

De los mismos viene una plétora de lenguas, de diferentes familias lingüísticas y gran complejidad. Me ha encantado trabajar un poco con estos idiomas, algunos de ellos con sonidos difíciles para los que solo saben español o inglés. Más hermosos aun son sus hablantes, con sus costumbres antiguas y su gran hospitalidad.

¿Qué más me gusta de mi país adoptivo? Sus bailes folclóricos son tan bellos y alegres, aunque nunca logré dominar alguno. Sus días festivos hacen que todo el mundo se vuelque en celebrarlos, y con gran orgullo festejan la Independencia con campanazos, gritos, trajes típicos y comida mexicana. 

Vivo en la ciudad de Puebla, de clima menos caluroso que muchas zonas de México. Y por supuesto, es bastante diferente al clima de Canadá, con sus largos meses de frío. También estoy enamorada de los volcanes que nos deleitan en la distancia, y que se han vuelto casi personajes de la región. “¿Ya viste los volcanes hoy?—nos preguntamos—“Anoche nevó ¡y se ven hermosos!”

Aunque cada vez más influyen los países “del norte”, me gusta el hecho de que en México no se exagera eso de lo “políticamente correcto”. En particular, nadie se queja si una escuela canta villancicos en Navidad, o si la ciudad coloca un nacimiento en la plaza central. La frase “Dios te bendiga” es común y no insulta a nadie.

Considero que la mayoría de ustedes coincidiría conmigo en que la mayor riqueza de México es su gente. Los habitantes de los países fríos suelen ser, de alguna manera, más fríos. El mexicano es más cálido, dado a besos, golpes en la espalda, abrazos fuertes. Las emociones están a flor de piel. Aunque no haya mucho dinero, ¡siempre es posible hacer una fiesta! Desde las marimbas hasta los mariachis, hay una variedad de música que alegra esas ocasiones. 

¡Gracias, México, por adoptarme!

Margie Hord de Méndez