3 cosas sobre la comunicación que aprendí del matrimonio

¿Has oído decir que lo que más causa problemas en una relación es la comunicación? Pues estoy de acuerdo. ¡Y las lecciones que he aprendido en el matrimonio sore la comunicación, no sólo aplicada en el matrimonio!

1. La comunicación lo es todo.

¿Hay un problema? Háblalo. ¿No sabes qué quiere para tal día? Pregúntale. ¿Sientes que se burló de ti en frente de su familia? Cuéntale. El 95% de nuestros posibles conflictos los hemos resuelto hablándolos.

2. Diferentes familias tienen formas diferentes de comunicarse.

No sabes cuántas veces le he preguntado a Ricky, “¿A qué se refería tu hermano cuando dijo esto?” Y Ricky a mí, “¿Tu familia pensaría esto si yo dijera aquello?” Y tantas veces que yo he dicho algo que Ricky entendió una cosa diferente a lo que quise decir o vice versa. Hemos tenido que aprender formas nuevas de decir las cosas para que queden más claro.

3. La suposición default cambia todo.

Cuando dice algo que no entendiste o que te hizo sentir mal, puedes suponer una de dos cosas: que lo hizo a propósito o que no lo hizo con mala intención. Y francamente, tú decides cuál será tu suposición por default. “No lo hizo con mala intención…” lleva a conclusiones más sencillas. “Sólo voy a hablar con él y aclarar para ver qué quiso decir y comentarle que su tono de voz o esas palabras me hacen sentir menos o atacada o me ponen a la defensiva.” Es la mejor manera de tratar los malentendidos.

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Imagen de Alex Holyoake en Unsplash

Obviamente, estas lecciones no sólo me ayudarán en el matrimonio en el futuro, sino también en mis relaciones con mis hermanos en Cristo. ¿Hay algún consejo sobre la comunicación que tú nos puedes compartir?

una meditación sobre los zapatos

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Imagen de Jake Hills en Unsplash

Mira tus zapatos.

No sé lo que ves. Quizás unos mocasínes rojos. Quizás unos tacones negros de charol. Podrían ser sandalias cafés o tenis azules. Pero, dejan una huella.

Y algún día alguien seguirá tus pasos.

De hecho, en este momento alguien está siguiendo tu ejemplo.

Puede ser una hermanita o un sobrino. Podrías ser el héroe de tus alumnos de la escuelita bíblica. Probablemente, ni te des cuenta de cómo te observan esos adolescentes con quienes nunca platicas.

Alguién te sigue.

¿A dónde los llevarán tus pasos?

Si sigue tus pisadas, ¿amarán a otros? ¿Permitirán que la amargura los domine? ¿Se dejarán quebrantar por las dificultades? ¿Serán fuente de gozo? ¿Triunfarán sobre el pecado o se rendirán ante la tentación?

Esos zapatos ¿hacia dónde los llevan?

¿Hacia dónde te llevan a ti?