Reseña: Por qué no fui rebelde

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Hay muchos libros sobre la crianza de los hijos escritos por padres y obviamente hay mucho que aprender de personas que formaron a sus familias de una manera que glorifica a Dios. ¡Pero, hace poco me topé con un libro sobre la crianza de los hijos escrito por una hija! Why I Didn´t Rebel: A Twenty-Two-Year-Old Explains Why She Stayed on the Straight and Narrow — and How Your Kid Can Too* (Por qué no fui rebelde: una chica de veintidós años explica por qué permaneció en el camino correcto y cómo tus hijos también lo pueden) de Rebecca Gregoire Lindenbach fue publicado por Nelson Books en 2017 y habla sobre lo que hicieron sus papás y los papás de sus amigos que tampoco fueron adolescentes rebeldes (también incluye información sobre lo que hicieron los papás de sus amigos que sí se rebelaron) para sacar conclusiones sobre lo que pueden hacer y evitar padres creyentes para criar hijos que no se rebelan. Y quizás la lección más impactante es que hay una diferencia entre criar hijos “buenos” y criar hijos no rebeldes. No puedo decir que estoy totalmente de acuerdo con sus conclusiones, pero tiene consejos excelentes respaldados no solo con experiencia personal, sino también con investigaciones independientes.

Como ya mencioné, la lección más grande que aprendí leyendo este libro es que la meta de los padres no debe ser criar hijos “buenos”, es decir, hijos que se portan bien, que no causan problemas, que nunca tienen conflictos con otros. La meta de los padres debe ser criar hijos que glorifican a Dios, esto sí resulta en hijos que en general son “buenos” pero los libra de las expectativas tan dañinas de la perfección. Como dice al inicio del libro:

“padres exitosos no son perfectos, son auténticos (sinceros) y esperan lo mismo de sus hijos.”

Parte de esta sinceridad, es ser abierto con los hijos, dice la autora. Incluso cuando los papás están pasando por momentos difíciles, aunque no es saludable ni necesario explicarles con lujo de detalle todo lo que pasa, sí es bueno aclarar de manera breve lo que está sucediendo para que no haya mal entendidos.

“Como mis papás me dijeron lo que les preocupaba, yo sabía lo que nos enfrentaba. Y sabía que mis papás se estaban encargando. Entonces, no sentía que me estaba ahogando en una falta de seguridad.”

Como todos buenos lineamientos para padres, enfatiza la necesidad de pasar tiempo con sus hijos. No en una actividad estructurada en la que el propósito es algo externo, sino simplemente para estar juntos.

“La forma de realmente llegar a conocer a alguien y que llegue a ser una parte natural de tu vida es no hacer nada juntos.”

¿Y qué tal el servir juntos a Dios? Es obvio que no todas las familias dedicadas a ministerios y la obra del Señor siguen en ese camino de grandes. ¿Qué sucede ahí? En una frase corta, la autora señala el meollo del asunto:

“… la cantidad de servicio no es tan importante como el motivo detrás del servicio”.

Un punto controversial que ella menciona es que la disciplina física no tiene bases en evidencia y la respuesta general del mundo cristiano es que no nos basamos en evidencia sino en la palabra de Dios. Pero, ella está lista para esa respuesta y  cita a un teólogo que señala que los versículos que se usan para promover la disciplina física (cita específicamente Proverbios 13:24) se interpreta fuera del contexto. No puedo decir que estoy de acuerdo con su conclusión, pero tiene un buen argumento que me llevará a investigar más.

En general, creo que la autora da consejos muy buenos. Y realmente, no importa mi opinión porque ella se asegura de dar consejos basados en evidencia científica e investigaciones independientes (la bibliografía es más larga de lo que uno esperaría de un libro así). Presenta evidencia e historias personales y a partir de allí, da consejos. Enfatiza vez tras vez que el punto no es tener una familia ideal, ni hijos que nunca cuestionan nada. La meta es tener relaciones sinceras en las que todos pueden ser quienes son y a la vez impulsarse a ser mejores. Esto requiere de tiempo juntos, de conversaciones largas, de años de establecer buenas vías de comunicación para que cuando lleguen los años de dificultad, ya haya una base firme en la relación. A final de cuentas, eso es lo que ella promueve. No es el mejor libro sobre el tema, pero sí es uno bastante bueno y con una perspectiva fresca.

5 of 5 thumbs up

el legado de mis abuelos

A principios de diciembre, falleció mi abuela materna. 

Un mes y medio después, falleció mi abuelo materno. 

Gracias a Dios, pudimos estar en Canadá en ambas ocasiones y estar con la familia. Entre las lagrimas y las risas de los recuerdos, me impactó mucho el efecto que un simple mortal puede tener en este mundo. 

Mis abuelos nunca fueron famosos; no tuvieron grandes logros que dejarían indelebles sus nombres en la historia del mundo, ni dejaron atrás obras escritas como su legado personal. 

Pero, cada uno, dejó su huella única en el mundo.

Una huella que se sentirá años después de que sus nombres hayan sido olvidados. 

Sus cuatro hijas fueron formadas por la influencia de sus padres. Cada una tomó la crianza que sus papás le dieron y se fue en una dirección distinta. Y donde más se nota la influencia de mis abuelos es en reuniones familiares. Observé que una hija heredó de mi abuela, no sólo el amor por la música, sino la disciplina de practicarla. Otra heredó el sentido de humor de mi abuelo ¡y les causa mucha risa a sus hermanas! Todas siempre tienen sus casa en orden, tal como lo tenía su mamá. ¡Y las cuatro disfrutan salir a buscar ofertas como lo hacía mi abuelo!

Pero, mis abuelos dejaron muchas cosas de valor, no sólo a sus hijas sino también a los nietos: 

  • El amor por los idiomas. 
  • El deseo de profundizar en la Biblia. 
  • El amor por los buenos himnos. 
  • La importancia del testimonio personal. 
  • La gravedad del pecado. 
  • La prioridad de compartir el evangelio. 
  • Lo precioso que es una asamblea al Señor. 

Creo que hasta ahorita, nunca había apreciado todo lo que nos enseñaron mis abuelos a través de palabra y ejemplo.

Y sus vidas me inspiraron. 

Su influencia quedará en las vidas, no sólo de sus hijos y de sus nietos, no sólo entre los que los conocieron, sino también entre los que no. Hay personas en todo el mundo que recibieron bienes físicos y también el evangelio gracias a los esfuerzos de mis abuelos. Esas personas que nunca oyeron sus nombres y otras personas que ya jamás tendrán la oportunidad de conocerlos aún pueden sentir la influencia de sus vidas. Las siguientes generaciones que aún no han nacido podrán sentir la influencia de las verdades que vivían mis abuelos.

Yo también quisiera poder dejar un legado así cuando el Señor me lleve. 

Yo también quisiera que, aunque olviden mi nombre, mi influencia sea una influencia piadosa en las vidas de muchos más de los que jamás me conocieron. 

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Muriel & Jim Webb

3 cosas sobre la comunicación que aprendí del matrimonio

¿Has oído decir que lo que más causa problemas en una relación es la comunicación? Pues estoy de acuerdo. ¡Y las lecciones que he aprendido en el matrimonio sore la comunicación, no sólo aplicada en el matrimonio!

1. La comunicación lo es todo.

¿Hay un problema? Háblalo. ¿No sabes qué quiere para tal día? Pregúntale. ¿Sientes que se burló de ti en frente de su familia? Cuéntale. El 95% de nuestros posibles conflictos los hemos resuelto hablándolos.

2. Diferentes familias tienen formas diferentes de comunicarse.

No sabes cuántas veces le he preguntado a Ricky, “¿A qué se refería tu hermano cuando dijo esto?” Y Ricky a mí, “¿Tu familia pensaría esto si yo dijera aquello?” Y tantas veces que yo he dicho algo que Ricky entendió una cosa diferente a lo que quise decir o vice versa. Hemos tenido que aprender formas nuevas de decir las cosas para que queden más claro.

3. La suposición default cambia todo.

Cuando dice algo que no entendiste o que te hizo sentir mal, puedes suponer una de dos cosas: que lo hizo a propósito o que no lo hizo con mala intención. Y francamente, tú decides cuál será tu suposición por default. “No lo hizo con mala intención…” lleva a conclusiones más sencillas. “Sólo voy a hablar con él y aclarar para ver qué quiso decir y comentarle que su tono de voz o esas palabras me hacen sentir menos o atacada o me ponen a la defensiva.” Es la mejor manera de tratar los malentendidos.

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Imagen de Alex Holyoake en Unsplash

Obviamente, estas lecciones no sólo me ayudarán en el matrimonio en el futuro, sino también en mis relaciones con mis hermanos en Cristo. ¿Hay algún consejo sobre la comunicación que tú nos puedes compartir?

una meditación sobre los zapatos

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Imagen de Jake Hills en Unsplash

Mira tus zapatos.

No sé lo que ves. Quizás unos mocasínes rojos. Quizás unos tacones negros de charol. Podrían ser sandalias cafés o tenis azules. Pero, dejan una huella.

Y algún día alguien seguirá tus pasos.

De hecho, en este momento alguien está siguiendo tu ejemplo.

Puede ser una hermanita o un sobrino. Podrías ser el héroe de tus alumnos de la escuelita bíblica. Probablemente, ni te des cuenta de cómo te observan esos adolescentes con quienes nunca platicas.

Alguién te sigue.

¿A dónde los llevarán tus pasos?

Si sigue tus pisadas, ¿amarán a otros? ¿Permitirán que la amargura los domine? ¿Se dejarán quebrantar por las dificultades? ¿Serán fuente de gozo? ¿Triunfarán sobre el pecado o se rendirán ante la tentación?

Esos zapatos ¿hacia dónde los llevan?

¿Hacia dónde te llevan a ti?