3 razones para invitarlos a la predicación del Evangelio

Les regalamos folletos. Hablamos con ellos de Cristo. Les mostramos versículos de la Biblia. Vivimos ante ellos de manera diferente.

¿Por qué es importante también invitarlos a la predicación del Evangelio?

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1. No pueden interrumpir.

Esto aplica especialmente a personas intelectuales y filosóficas. Generalmente, ¡tienen mucho qué decir! Pero, en conversación no se toman el tiempo o no tienen el interés suficiente como para realmente escuchar el mensaje del evangelio. Siempre están pensando en una respuesta o un argumento. En la predicación del evangelio, se les puede presentar el mensaje completo sin desviaciones ideológicas. Y claro, siempre hay tiempo después para que hagan preguntas. ¡Pero, al menos ya pudieron escucharlo todo!

2. Escuchan el mensaje de parte de alguien más.

Aunque los invites porque tú vas a predicar ese día (si eres hombre), probablemente alguien más también va a predicar el evangelio. Y eso es bueno. Cada creyente tiene su propio estilo de compartir el evangelio y esto puede ser una desventaja si sólo me escuchan a mí. Quizás esta persona necesita escuchar el tono más intelectual de otro hermano o las palabras francas de alguien más. O quizás a otro se le ocurra un ejemplo que deje en claro una doctrina, cuando mi amigo a mí no me entendía. Es bueno que escuche el Evangelio de parte de varias personas.

3. Es la manera por excelencia que Dios ha usado para salvar almas.

Dios puede salvar a cualquiera en donde quiera. Pero, ha elegido la predicación pública del Evangelio para salvar a más personas que con cualquier otra forma de compartir el evangelio. El testimonio completo público de hermanos dotados y apasionados es una herramienta potente en manos de Dios.

Entonces, vive el evangelio, sí. Habla del Salvador. Regala folletos a lo loco.

Pero, hermano, hermana, ¡invítalos a la predicación!

Photo de: Mennonite Church USA Archives Evangelist P. Toppo, Bihar, India, 1962 via photopin (license)

una entrevista con Marisolina

En Semana de Pascua, tuvimos el apoyo de dos hermanas jóvenes, estudiantes en la universidad, que nos visitaron de Zapopan. Una de ellas, Marisolina Pérez, me permitió hacerle unas preguntas acerca de su trabajo con los niños en su propia asamblea. ¡Espero esta conversación sea de ánimo!

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¿Cómo te involucraste en la obra con niños?

Yo empecé a ponerme en el lugar de ellos y fue cuando me empezó a interesar más lo que están viviendo. Ellos no sabían que el amor del cual carecen en su hogar, Dios se los quiere dar. Yo quise mostrarles ese amor de Dios, no sólo decirles que Dios los ama.

¿Qué es lo más importante para ser buen maestro de la escuelita bíblica? 

Amar a los niños. Y tener disciplina, pero que no se vuelva una forma de desquitar tu coraje. Con la disciplina mostrar el amor. Hacerle saber que si lo estás disciplinando es por amor a él. Y no hacer diferencias entre los niños, por más que su personalidad no encaje con la mía. También es importante no pasar por alto el pecado que un alumno esté cometiendo porque es una manera de mal representar a Cristo, porque Él no pasa por alto nuestros pecados.

¿Es importante ser buen maestro de la escuelita bíblica? ¿Por qué? 

¡Sí! Porque puede ser el futuro de la asamblea y porque sería más fácil enseñarles las doctrinas a los niños a una edad joven que enseñarlos a gente adulta. Pienso en Eclesiastés 11:9 y 12:1. Es que la juventud es una etapa en que le puedes dar tanto al Señor que el Señor podría ser honrado por muchos niños si se les enseñara el evangelio y a la vez podrían ser guardados de muchos pecados con sus consecuencias negativas. Siento la responsabilidad  personal de saber esto y sé a quién se los debo ir a decir, no son a los adultos porque no están en su juventud. Los niños son los que van a llegar a su juventud y me siento con la responsabilidad de decirles que tienen algo muy importante que darle al Señor.

¿Cómo puedo tener influencia en la vida de mis alumnos? 

Involucrándome con ellos. Por ejemplo, cuando pienso en cuando permito que personas influyan en mí… una razón es que ellos son ejemplo de lo que están diciendo y también que ellos hayan pasado por la misma experiencia por la que estoy pasando. En el caso de los niños, es decirles yo también fui de tal manera y tuve que hacer esto y lo mejor es hacer aquello y sí se puede.

 ¿Por qué te quieren los niños?

Porque los quiero. Porque no trato de ponerme en un nivel superior, obviamente tengo que disciplinarlos y debo mostrar cierta autoridad y hacer que me respeten de cierta manera. Pero no en el punto de creerme más o sentirme más que ellos. Ver que valgo lo mismo que ellos. Y creo que algo importante es adaptarte a la moda de los niños, hablar de cosas que le gusten y eso va a hacer que te quiera. Es importante adaptarte a la moda de los niños (mientras no te pases) es porque ellos se van a sentir que están en confianza y te van a querer contarte lo que para ellos en ese momento es importante o interesante.

¿Qué es lo más difícil de la obra con niños? 

¡Que no los puedes salvar tú! Y esperar a que puedan comprender el evangelio.

¿Y qué es lo mejor? 

Cumplir el versículo que dice “Dejad a los niños venid a mí y no se lo impidáis.”

¿Un maestro de la escuela bíblica es misionero? 

Sí, es que tienes que invertir tiempo en pensar qué carácter tiene y cómo debes tratarlo. Buscar la manera de atraerlos a ti, de romper la barrera, de cómo mostrarle amor, orar por él, invertir en él… ¡dinero también! Invitarlos a tu casa… es lo mismo que ser misionero, ¡pero con pequeños!

5 versículos para el misionero desanimado

¿Hay días que no te sientes motivado a servir más al Señor? ¿En los que te preguntas por qué seguir? ¿En los que quieres tirar la toalla del evangelismo?

Todos pasamos por momentos así. Quizás no tanto por cansancio, sino porque no vemos resultados de nuestro trabajo. Hoy, quiero compartir 5 versículos que te pueden animar a seguir compartiendo el evangelio, a seguir sembrando la Palabra y a seguir manteniendo firme tu testimonio.

Isaías 55:11 …así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Santiago 5:16 La oración eficaz del justo puede mucho.

Colosenses 3:23, 24 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

1 Corintios 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

Galatas 6:9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

¡Espero estos versículos te animen a seguir siendo misionero!

5 actividades misioneras que puedes hacer dónde estás

Si lees con frecuencia mi blog, sabes que yo estoy convencida de que cada creyente debe ser un misionero. Pero, a veces, las personas que no se dedican a tiempo completo a ser misioneros no están seguros de donde empezar. (A veces, ¡aún los misioneros nuevos no saben por dónde empezar!)

Hoy te quiero compartir 5 actividades misioneros que puedes hacer en dónde estás.

1. Orar por un alma no salva.

El trabajo más grande del misionero es orar por las almas perdidas. Ora. Ora específicamente. Ora diariamente. Ora fervientemente.

2. Apoyar en las clases bíblicas.

¿Hay una obra con niños donde vives? Busca la manera de involucrarte. Si te gustan los niños, qué bueno. Si no, no te preocupes. Hay trabajos en los que puedes apoyar sin realmente entrar en contacto con los niños. Quizás comprar los premios, quizás limpiar el área antes o después de la clase… ¡los que lo organizan seguro te podrán decir qué necesitan!

3. Invitar a alguien a la predicación del evangelio.

No hay nada mejor para las almas inconversas que escuchar un claro mensaje del evangelio sin poder interrumpir. 🙂 Invita a algún compañero de clase o de trabajo, a algún vecino o a una prima. Quizás te digan que no, ¡pero quizás vayan!

4. Regalar un folleto cada vez que salgas.

¿Vas a la escuela? Llévate un folleto. ¿Vas a comprar tortillas? Llévate un folleto. ¿Vas al estudio bíblico? Con alguien te tienes que topar antes de llegar, ¡llévate un folleto!

Ser un misionero no requiere de un talento especial o de un don espiritual extraordinario.

Sólo necesitas actuar según tu deseo de que más personas sean salvas.

Eso es ser un misionero.

cómo regalar un folleto

¿Sabes regalar un folleto? Yo creía que sí sabía. Digo, no tiene nada de complicado el pasarle un papel a otra persona, ¿verdad?

Pero, mi esposo Ricky tiene otra filosofía. Él cree que hay ciertas cosas que uno puede hacer para no sólo repartir folletos, sino hacerlo de manera excelente.

Hoy lo invité a compartir sus secretos sobre cómo ¡ser un excelente repartidor de folletos!

Se empieza con una Sonrisa.

Todos juzgamos a los demás queramos o no. Formamos una opinión acerca de una persona por como se ve y como se porta dentro de los primeros segundos de haberlos visto. La sonrisa es el símbolo universal de amabilidad y genera confianza. Cuando te vean con una sonrisa por lo general concluyen que no les vas a hacer un mal. Ahora, Proverbios dice que el rostro es un reflejo del corazón así que es importante que seas sinceramente feliz. Si tienes una sonrisa en la cara pero se nota que te es una obligación, se ve la falsedad y te tendrán poca confianza.

Se evita la Sorpresa.

Por lo general, a la gente les gustan las sorpresas pero en cuanto a dar folletos la sorpresa no es buen buena. Es importante que le avises a la persona desde una distancia que tienes algo para el o ella. Si esperas hasta que están tan cerca para poder saludar de mano y rápido extiendes el folleto hacia su persona normalmente se espantan y algunos se ofenden. No  invadas su espacio personal.  A unos pasos puedes saludarle con un sencillo “Buenos días” o “Disculpe, señor” y ya que haya contacto visual, extiendes el folleto con una sonrisa.

Se le da Seguimiento.

Testimonio. La gente te va estar viendo. Al darle un folleto estas declarando públicamente que eres un Cristiano y le estás invitando a serlo también. Es importante que te portes como es digno del evangelio. Si estás haciendo relajo con tus amigos antes o después de darle un folleto es poco probable que te tomen en serio. No quiere decir que tengas que ir con todo y corbata o velo y serio como una monja, sino que te comportes en una manera respetable.

Si haces estas tres cosas, por lo general te van a recibir el folleto bien.

Recuerda, puede que alguien sea salvo por un solo folleto que tu le diste.TF-109

Ricky Sawatzky nació en Chihuahua, México, pero creció en Manitoba, Canadá. Allí estudió carpintería un tiempo, pero el Señor lo llamó a dedicarse a tiempo completo a la obra misionera. Ahora, vive y trabaja en México, junto con su esposa.