las 5 personas que han impactado mi fe (parte 1)

¿Quiénes son las 5 personas que, sin conocerlas, más han impactado tu fe?

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Imagen de mauro mora en Unsplash

Leí esta pregunta hace unos días y me llamó la atención. ¡No estaba segura! Después de pensarlo, hice la siguiente lista.

Elisabeth Elliot.

Misionera. Esposa. Madre. Viuda. Misionera. ¡Qué mujer tan increíble! Y muy práctica. Sus libros y sus programas de radio no eran nada elaborados. Sólo decía la verdad de una forma muy franca y sencilla. Esta mujer ha formado mi punto de vista sobre la feminidad, la sujeción, la voluntad de Dios, la obediencia y la oración.

Rut, la moabita.

La primera vez que aprecié el libro de Rut fue en una serie de estudios bíblicos en Hermosillo. Desde entonces, en su historia veo a Cristo, me veo a mí, veo la misericordia y la gracia, veo la disponibilidad de mi Redentor y me lleva a adorar. ¡Qué bella historia la de Rut y la mía!

Amy Carmichael.

Amy es mi héroe. Rescató a muchísimas niñas de vidas horribles (o, en ocasiones, de muertes horribles). Les dio un hogar y amor a las niñas que la sociedad y las familias habían abandonado o vendido. Ella les dio el valor que Dios tiene para con cada ser humano. Además, escribió muchísimo. Poemas preciosos, cartas conmovedoras, libros enteros de pensamientos devocionales. ¿Cómo no querer ser como ella?

C. S. Lewis

Desde la primera vez que hice un reporte biográfico sobre él en la prepa, el Sr. Lewis me ha fascinado. Su testimonio es impactante y su legado al mundo cristiano es aún mayor. Sus libros – ya sea de fantasía o de apologética – son inigualables. Su explicación de las bases de la fe (en Mero Cristianismo), su imaginación sagrada y fantástica (en Las crónicas de Narnia) y su capacidad de enseñar mediante la ficción (en las Cartas del diablo a su sobrino) han cambiado cómo veo mi fe. Me han hecho una creyente más apasionada, más creativa y más consciente.

El apóstol Juan.

¿Se vale tener apóstoles preferidos? Quizás Juan me llama la atención por su cercanía al Señor. Quizás porque dicen que era más joven. Quizás porque fue el que cuidó a la madre de Jesús después de la crucifixión. Pero, su evangelio tan claro, tan blanco y negro, sólo me hace estimarlo más. Y sus epístolas, repletas de ese equilibrio imposible del amor y la verdad, son simplemente encantadoras. Admiro al apóstol Juan. Su aprecio del amor de Cristo, su cuidado por los creyentes que lo despreciaban y finalmente su actitud de adoración en el exilio me inspiran a ser mejor.

Esos son 5 personas que nunca he conocido que han impactado mi fe. ¿Y tú te has puesto a pensar en eso? ¿Quién te ha influenciado desde lejos, a través de la distancia o el tiempo?

8 libros que quiero leer

La semana pasada escribí acerca de un libro que me recomendaron ¡y me encantó! Como ya has de saber, ¡los libros son una parte muy importante de mi vida! Y en mi opinión es imposible tener demasiados.

El problema de ser amante de libros es que cada vez que te recomiendan uno lo buscas, lo agregas a tu lista de “Libros que quiero comprar” o a la categoría de “Libros que ya compré y aún no he leído porque sigo leyendo libros que compré hace dos años porque siempre compro demasiados libros.”

Pues, de mis listas les voy a compartir 8 títulos y por qué los quiero leer.

  1. Bonhoeffer: Pastor, Mártir, Profeta, Espía de Eric Metaxas

Bonhoeffer

Este héroe cristiano me era desconocido hasta hace un par de años. Pero, fue un creyente alemán que en la segunda guerra mundial se opuso fuertemente a las atrocidades que se estaban cometiendo en su país, frecuentemente por escrito. He encontrado varias citas de sus escritos que son tan buenas que quiero saber más acerca de este hombre que a final de cuentas murió por vivir su fe.

2. Siete mujeres y el secreto de su grandeza de Eric Metaxas

7 mujeres

Nunca puede uno aprender suficiente sobre las mujeres que son héroes de la fe. En este libro, se cuentan las historias de siete mujeres extraordinarias y espero poder aprender de ellas cómo también ser una mujer con grandeza en los ojos de Dios.

3. Cómo Ganar Amigos e Influir en las Personas de Dale Carnegie

Cómo ganar amigos e influir en las personas

Este libro antiguo tiene un punto de vista secular, pero es un clásico y quisiera leerlo para aprender más sobre las interacciones humanas. Creo que este conocimiento podría ayudar especialmente en el evangelismo, siempre que mantenga mis prácticas bajo la guía del Espíritu Santo.

4. Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva de Stephen R. Covey

7 hábitos

De nuevo, un libro secular, que puede ayudarme a ser más eficiente. Creo que es importante que los creyentes administren bien su tiempo y sus talentos para la gloria de Dios y este libro me puede enseñar cómo formar hábitos en mi vida que me permitirán ser más eficiente y efectiva en lo que hago.

5. La Princesa Prometida de William Goldman

La princesa prometida

Esta sería a penas la segunda novela en mi vida que compro gracias a la película. Es una bella  historia llena de romance y de aventura y quiero disfrutar todas esas profundidades que se pierden en las películas. Nunca está demás leer una historia sobre la eterna batalla entre lo malo y lo bueno. ¡Estoy segura que lo voy a disfrutar!

6. La trilogía del Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien

La trilogía del Señor de los anillos

¡Me encantan los libros de C.S. Lewis! Y cuando me enteré de que J. R. R. Tolkien era su amigo, decidí que tenía que leer sus libros tan famosos. Tengo años queriendo leer esta serie. Sé que encontraré en esta saga representaciones de la Verdad y la Luz, de la Maldad y las Tinieblas y la batalla que han estado peleando desde que un ángel cayó desde el cielo como un rayo.

7. Qué Enseña la Biblia realmente acerca de la Homosexualidad? de Kevin DeYoung

¿Qué enseña la Biblia realmente acerca de la Homosexualidad?

Creo que este libro le hace buena compañía a otro que se llama ¿Es Dios anti-gay? de Sam Allberry (que tristemente, aún no lo encuentro en español). Ofrece una sencilla explicación de lo que la Biblia enseña sobre este tema tan controversial. Hace 20 años, prácticamente no se mencionaba, pero hoy, tenemos que estar listos para conversar con gracia y verdad acerca de la homosexualidad, qué es, por qué sucede y qué debemos hacer cuando sucede.

8. Mujer de la Palabra de Jen Wilkin

Mujer de la Palabra

Para los que creemos que las mujeres deben mantener silencio en la iglesia local, como lo enseñó el apóstol Pablo, es fácil suponer que las mujeres no tienen por qué estudiar. ¡Pero tal idea es peligrosa! Las mujeres tenemos el encargo de enseñar a las más jóvenes y a nuestros hijos. Y lo que es más importante: las mujeres tenemos el privilegio y la responsabilidad de conocer y adorar a nuestro Dios. Por eso es esencial que las mujeres también estudiemos la Palabra. Tristemente, son raras las veces que alguien nos enseña cómo estudiar las Escrituras, pero este libro tiene la meta de ayudarnos a estudiar, a ser mujeres de la Palabra.

Espero poder leer estos libros pronto. ¿Ya has leído alguno? ¿Cuáles libros me recomendarías tú?

háblame al oído

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Imagen de Ben White en Unsplash

“Mira, ven, ¡te lo tengo que decir al oído!”

Esas palabras son emocionantes. Los niños escuchan esas palabras y brillan sus ojos en anticipación, se tapan la boca con los deditos para no dejar escapar el secreto que se les va a confiar. Los adultos, no reaccionamos de una manera tan abierta, pero aún así, nos emociona la idea de que se nos confíe algo que no todos pueden saber.

Cuando alguien te susurra algo al oído, ¡es emocionante!

Y eso fue lo que me resaltó cuando leí 2 Timoteo 3:16.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios…”

Me han explicado que “inspirada” literalmente quiere decir “soplada.” Dios sopló su Palabra al oído de los escritores.

Entonces, cuando leo la Biblia, es como si Dios mismo me estuviera soplando al oído.

Dios me está diciendo lo que quiere que yo sepa, susurrándomelo al oído.

La lectura diaria de la Biblia no es simplemente un deber.

Es una conversación íntima con mi Creador, en la que yo abro mi corazón, y Él me habla al oído.

Estos pensamientos han cambiado totalmente mi forma de ver mi lectura diaria y quería compartirlo contigo, esperando que a ti también te ayude a apreciar más la lectura diaria de la Biblia.

“ya no le hablo”

¿Te ha tocado que alguien te deje de hablar?

Es un comportamiento pasivo-agresivo que causa dolor indescriptible. Especialmente, si se trata de una persona en la que tenías confianza, como un buen amigo o una prima querida.

Cuando te dejan de hablar es un indicador de un problema. Puede ser cualquier tipo de problema causado por cualquier motivo, pero siempre es por un problema.

Y es una manera totalmente inútil de tratar el problema.

Dejarle de hablar a alguien no resuelve nada. La situación pasa de tener sentimientos heridos y enojo a más sentimientos heridos y más enojo.

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Imagen de Zach Guinta en Unsplash

Ahora, cuando yo estoy en una situación difícil, cuando me siento herida, cuando estoy enojada por lo que ha pasado, ¿trato a Dios de la misma manera?

¿Le dejo de hablar a Dios?

No me refiero a “dejarle de hablar” en el sentido adolescente de venganza aniñada que tanto se ve, aunque en ocasiones de eso se trata precisamente. Estoy hablando más de un descuido, o de una melancolía que impide la comunicación.

Cuando paso por tribulación, ya sea causada por circunstancias, por otras personas o por mis propias emociones, ¿le dejo de hablar a Dios? ¿Permito que el estrés de estar ocupada desvíe mi tiempo de oración? ¿Permito que mi tristeza por lo que he sufrido interfiera con mi comunicación con Dios? O, ¿será que mi coraje porque Dios no hizo lo que yo creía que haría, me tiene como esa chica de secundaria que “ya no le habla” a su mejor amiga porque tiene el deseo de infligir algún castigo?

¿Le dejo de hablar a Dios?

O en medio de mi tormenta, ¿me acerco a Él para pedirle que sea mi pronto auxilio?

la vez que me di por vencida

Esta es otra entrada que ya tiene varios años, pero el mensaje es muy importante hoy.

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Imagen de Olivia Snow en Unsplash

En enero de 2012, quité a Vanesa* de mi list de oración.

La había agregado unos años antes, cuando mi amiga me pidió que orara por su restauración y bienestar espiritual. En ese tiempo, no le iba tan bien.

Vanesa no vivía cerca de mí, entonces al orar, no pude observar los resultados. Con el tiempo, me enteré de que había completamente dejado de reunirse con la iglesia local. Ya no participaba en los eventos de la asamblea; al parecer simplemente no le importaba.

Entonces, al iniciar el año, cuando agregué a varios hermanos nuevos a mi lista de oración, tomé una decisión difícil. Suspiré, agaché la cabeza y decidí mejor usar mi tiempo de oración para el beneficio de otros.

Con tristeza, reemplacé su nombre.

No quería decir que jamás oraría por ella de nuevo, simplemente ya no la incluiría en mi tiempo de oración diario.

Pero, Dios me tenía una sorpresa.

Y una amonestación.

A finales del mes de enero, recibí un correo de mi amiga. Me contó que Vanesa había decido enfocarse más en agradar a Dios y se estaba congregando de nuevo.

¡Qué poca fe! Yo me había rendido justo antes de que Dios mostrara el fruto de todas esas oraciones y todo el esfuerzo de los hermanos.

Dios no se dio por vencido con ella.

¡Qué vergüenza reconocer que yo sí lo había hecho!

“[Mujer] de poca fe! ¿Por qué dudaste?” Mateo 14:31

Y ¡qué gozo saber que Él jamás se dará por vencido conmigo tampoco!

¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida… Isaías 49:15,16a

*Cambié los nombres y algunas circunstancias por razones de privacidad.