5 consejos de una maestra de primaria que ayudarán en la clase bíblica

Amanda Thiessen es una maestra, no sólo de la escuela bíblica, sino también en el ámbito secular. Le pedí que nos compartiera algunas cosas que aprendió como maestra, que nos podrían ayudar a nosotros como maestros de la escuela dominical.

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Imagen de Element5 Digital en Unsplash

Después de haber dado clases a niños de primaria, trabajado con niños por mucho tiempo y estudiar bastante sobre la docencia, hay varias cosas que me fueron de ayuda al dar clases en la escuela dominical.

1. Antes de poder aprender, los alumnos necesitan saber que están seguros y que son amados.

Este es un trabajo delicado hoy en día y los maestros debemos tener cuidado, pero antes de poder aprender necesitan sentirse cómodos en su ambiente y saber que la persona que les está enseñando tiene cuidado de sus almas.

2. Cada alumno aprende de manera diferente.

Cada niño que llega a la clase bíblica tiene un estilo diferente de aprender y esto hace más complicado el trabajo del maestro: el asegurarse de que cada niño sale de la clase habiendo aprendido la lección. Es importante que los maestros hayan alcanzado al alumno visual, auditivo, kinestésico y también los que aprenden por leer y escribir.

Aquí hay unas sugerencias sobre cómo tratar con cada estilo de aprendizaje en cada lección:

  • El alumno kinestésico aprende con las manos y lo ayudan las manualidades, el colorear, las ilustraciones que pueden tocar, etc.
  • El alumno auditivo es el que aprende mejor al escuchar y hay que asegurarnos de que estemos comunicándonos de manera clara.
  • El alumno visual es el que aprende viendo; las ilustraciones, las imágenes y claves visuales son importantes para él.
  • El alumno que aprende por leer y escribir, necesita hacer eso. Lo puedes ayudar pidiéndole que lea el pasaje de la Biblia y que escriba en el pizarrón, que tome notas de la clase o que haga un resumen de la historia.

3. Para concretar la lección en las mentes de los alumnos, necesitan practicar lo que han aprendido a través de las cuatro formas de comunicación.

En cada lección, cada niño debe:

Leer

Escribir

Escuchar y

Hablar

sobre lo que están aprendiendo.

4. Los niños deben estar involucrados en la lección.

Si buscas en línea, hay muchos recursos que te pueden ayudar a involucrar a los niños en una lección. Si el alumno no está participando, no está aprendiendo.

5. A los niños les encanta ser reconocidos.

Reconocerles es pedirle a varios que respondan preguntas, darles algún detalle por responder bien, un premio por su buen esfuerzo o trabajar junto a ti por un tiempo preestablecido. A veces, simplemente es decirle que reconoces su esfuerzo. Les encanta que uno reconozca lo que están procurando. Esto también ayudará a controlar el ambiente.

Agradezco a Amanda por tomar el tiempo de darnos estos consejos. Sé que me ayudarán a mí en la escuela bíblica. ¿Qué te parecieron sus ideas? ¿Hay algo más que tu crees sería bueno agregar?

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Amanda Thiessen tiene una pasión por la enseñanza y los niños. Es Licenciada en Docencia y está completando una maestría en Docencia de Lenguas. Vive en Nevada, Missouri y sigue activa en los ámbitos de la educación y la Escuela dominical.

 

cuando te topas con un testigo

¡Hoy tengo un invitado! Hablar con un Testigo de Jehová es algo que para mí siempre ha sido muy intimidante y pensé que quizás algún lector también había sentido ese temor a conversar con ellos. Entonces, hoy le pedí a Ricky que nos ayudara con ese tema. ¡Espero te ayude y te inspire a seguir siendo misionero!

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Imagen de Joshua Rawson-Harris en Unsplash

Todos hemos sentido aquel temor paralizante al encontrarnos con un testigo de Jehová. ¿Qué hago? ¿Qué digo? ¿Cómo hago para que se vaya o que no se entere que estoy en casa? Aquí hay algunas ideas que nos pueden ayudar en esas situaciones.

1.Tranquilízate

No hay necesidad de entrar en pánico. Pueden intimidarnos sus tácticas agresivas de conversación y su capacidad de citar partes desconocidas del Antiguo Testamento, pero no te pueden dañar. En el peor de los casos, pierdes un rato o no sabes contestarle algo, no es el fin del mundo.

2. Identifica tu objetivo

Necesitas saber cuál es tu propósito en esta conversación. ¿Les vas a contradecir y mostrar por qué están equivocados? ¿Les vas a compartir el evangelio? ¿Les vas a dar un avionazo? Tu necesitas estar en control de la conversación, así que debes saber hacia dónde la vas a guiar, por que si no, van a brincar de tema en tema sin concluir nada.

3. No discutas (2 Tim. 2:24)

Podrías ganar la batalla pero perder la guerra. A nadie le gusta ser expuesto públicamente como falso o mentiroso. No te cedas a la tentación de tener la razón. Una cosa es querer que sepan y vean la verdad, otra cosa es discutir nada más por comprobar que estás en lo correcto. Que yo sepa, la hostilidad nunca ha ganado un alma por Cristo.

Si has decidido entrar en debate con ellos y rehusan aceptar la razón o explicaciones bíblicas, termina la conversación en desacuerdo respetuoso.

4. Lo más importante

“La cosa más importante, es que lo más importante, sea lo más importante.” El evangelio es lo más importante. ¿A qué fin vamos a discutir si Cristo murió en una cruz o en un palo vertical solamente? La gran mayoría de los temas que presentan no tienen nada que ver con el evangelio. Ellos necesitan ser salvos, así que no hay que perder tiempo discutiendo sobre cosas que no son eternas. Cuéntales cómo el Señor te salvó. Pregunta les si son salvos ellos. Si es así, ¿de qué fueron salvos? Lo que el Señor puede usar para penetrar esa fachada de espiritualidad y conocimiento son preguntas que provocan la consideración seria y que nacen del amor genuino por sus almas. Sin Cristo, el hombre es, en realidad, vacío.

5. Aprende

El “hubiera” no existe. Sí, es frustrante cuando se te ocurre la respuesta perfecta después del hecho, pero como cualquier otra cosa en la vida, hablar a la gente de Cristo requiere de mucha practica. No tiene nada de malo decir “no sé” o “déjame averiguarlo.” Ve a casa y estúdialo. Para la siguiente vez, estarás más preparado.

Tu eres un embajador de Cristo, le representas aquí en el mundo. Por eso, sea el objetivo mostrarles la verdad, o compartir el evangelio, o simplemente evitar una conversación con ellos hoy, mostrémosles a Cristo.


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Ricky Sawatzky nació en Chihuahua, México, y creció en Manitoba, Canadá. Allí estudió carpintería un tiempo, pero el Señor lo llamó a dedicarse a tiempo completo a la obra misionera. Ahora, vive y trabaja en México, junto con su esposa.

 

 

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Imagen de Kevin Delvecchio en Unsplash

Yo tuve el privilegio de nacer en un hogar donde gobernaba la Palabra de Dios, mis padres eran creyentes y su prioridad era que yo también escuchara y creyera el evangelio.

Pero, hay muchos que no han tenido esa bendición. Sé que no puede ser fácil ser creyente y llevar una vida cristiana con un testimonio claro cuando tus padres no son salvos. Por eso, me comuniqué con varios amigos y conocidos que tienen papás inconversos y les pregunté qué creen que es lo más importante para saber o recordar cuando estás en esa situación.

Aquí comparto sus respuestas.

“…considero que algo necesario para que el creyente pueda crecer y avanzar en medio de situaciones adversas (padres inconversos) es el respeto hacia lo que somos y hacemos.” – Marisolina

“Honrarles. Nosotros somos los creyentes y una manera de honrarles sujetándonos a ellos (siempre y cuando vaya de acuerdo a la voluntad de Dios lo que nos demanden), brindarles respeto, obedecerles.”  – Isabel

“Dios me ha dado padres inconversos…no pierdo la esperanza de que ellos algún día escuchen sobre la salvación y sean salvos.” – Martín

“En lo personal, ¡debo recordar que realmente pueden ser salvos! Porque a veces son demasiados problemas, a veces son demasiadas las ocasiones en que compartes el evangelio con ellos y sólo dicen: “Sí, tú sigue ahí y no te rindas.” …La situación se hace tan cotidiana que llega el punto en el que no te imaginas a toda tu familia siendo salva.”   – Fabiola

“El lugar más difícil para ser un buen creyente es en la casa. Entonces va a requerir maryor esfuerzo y oración para tener un buen testimonio.”  – Tiberio

“Seré muy sincera…lo primero que debes recordar es que tienes un nuevo Padre, uno eterno a quien encomiendas toda tu vida y alma y que ese Padre siempre estará interesado en tu vida, ¡que su mayor anhelo será salvar a tus padres terrenales!” – Brenda

13 mitos sobre los misioneros

Los misioneros a tiempo completo siempre han estado rodeados de mitos.

Esto me parece dañino por varias razones. Gracias a estos mitos muchos jóvenes creen que nunca podrían ser misioneros, otros salen a la obra misionera totalmente ciegos a lo que tienen por delante. Y finalmente, porque estos mitos son obstáculos para que los misioneros sean conocidos en toda su vulnerabilidad y reciban el apoyo espiritual, mental y emocional que necesitan.

Entonces, me puse en contacto con algunos misioneros, familiares de misioneros y amigos de misioneros para preguntarles sobre los mitos más comunes y hoy les comparto sus respuestas.

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Imagen de Ian Keefe en Unsplash

1. Antes de ser misionera, escuchaba muchas historias de cuando personas se salvaban y se formaban asambleas. Para nosotros, realmente es un alma aquí, y otra allá, entre muchas decepciones y mucho trabajo arduo. 

2. Algunos creen que los misioneros no pueden regresar a su lugar de origen o ser llamados a una obra diferente. Como que se les olvida que Dios los llamó a salir y puede llamarlos a regresar.

3. Un gran mito de la obra misionera es que cada día es una experiencia gloriosa, que las almas acuden en masa para oír el evangelio y se salvan docenas de personas a la vez.

4. Las personas creen que no hacen trabajo físico, pura Biblia y predicar, nada de construir y arreglar…

5. Hay mucha presión sobre los misioneros para tener la familia perfecta y no ofender a los que los rodean. 

6. Hablando de lo económico, que siempre tienen bastante.

7. El mismo misionero cuando llega a la obra puede pensar que desde ese momento en adelante nunca tendrá un punto bajo, sino que será pura montaña espiritual, mental y emocionalmente. Que estas cosas no lo pueden tocar por su alto llamado. Puede ser un mito que el mismo misionero se está contando o puede ser lo que otros en su lugar de origen piensan de él o ella. 

8. Que realmente no trabajan, se les da dinero por estar sentados todo el día y a veces predicar por las noches.

9. Sus hijos deben comportarse mejor que los hijos de cualquier otro creyente. La verdad es que los hijos de los misioneros nacen pecadores también. 

10. La obra misionera sólo se trata de predicar, que no incluye cosas como trabajar físicamente, ser consejero de alguien, etc.

11. A veces la gente de su lugar de origen dice que la vida misionera es muy glamorosa y sólo regresan para recolectar ofrendas.

12. Que en la obra misionera no hay complicaciones porque estás haciendo la obra de Dios.

13. Los misioneros son básicamente indestructibles, no necesitan apoyo moral ni consejería, que nunca se sienten solos ni tristes y que pueden sobrevivir sin ese apoyo en la obra misionera por tiempo indefinido. 

Estas fueron las respuestas que me dieron. ¿Hubo algo que te sorprendió? ¿O sabes tú de algún mito común? ¿Por qué crees que se piensa esto de los misioneros? ¿Qué podemos hacer para que no se sigan propagando?

una entrevista con Fabiola

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Fabiola López es una hermana en Cristo que es activa en su iglesia local y apoya especialmente en la obra con niños. Hace unos meses pasó una semana en Irapuato con nosotros y pude hacerle algunas preguntas.

¡Espero su testimonio y sus respuestas te inspiren a ser misionero!

Si acabo de entrar a la comunión de la iglesia local, ¿cómo puedo ayudar? 

Primero observa. No puedes ayudar si no sabes de qué se trata el trabajo.

¿Cómo puedo alcanzar a mis vecinos? 

Primero me ocuparía de mi testimonio.

¿Tienes algunas ideas prácticas sobre cómo puedo cuidar mi testimonio? 

Ser constante con tu carácter y tu comportamiento.

¿Cómo les compartirías el evangelio?

Yo no soy de las personas que va por el mundo diciendo te quiero hablar de algo. Trato de cuidar mi testimonio, de ser constante en mi conducta y cuando alguien se acerca y me hace una pregunta, comparto todo.

¿Qué es importante recordar cuando quiero compartir el evangelio con alguien?

Que es urgente. Soy una persona que dice “Pero eres libre, tú decides.” Y no les dejo claro que es urgente. Sí son libres de decidir, pero lo que deben decidir ¡es creer!

¿Cómo puedo ser misionero?

La primera forma es involucrarte en tu asamblea. Seguramente hay muchísimas cosas para hacer en la asamblea por el Señor.

¿Cómo me involucro en la obra con niños?

Busca a los niños. Los niños siempre están listos.

¿Qué es lo más importante para ser buen maestro? 

Amar a los niños y ser justo. Es difícil ser justo. Y no ignorar un pecado sólo por no trabajar más. En la camioneta en la que pasamos por niños no se permite decir groserías. Si hay un alumno que en la camioneta dice una grosería y yo escucho aunque lo dijo bajito, mi deber es explicarle que no debe hacerlo porque él ya conoce la regla y eso es desobediencia. Pero yo sé que si lo regaño, él se va a enojar, va a decir más groserías y como es mayor y ejemplo a ala vez, los demás terminan haciendo lo mismo entonces ahora tengo muchísimo más trabajo. Pero, si lo ignoro, ya, no pasa nada. Entonces, es más fácil ignorarlo. Pero, no puedo ignorarlo porque es una forma de disciplinarme a mí misma, y al mismo tiempo una forma para ayudar a crecer al niño.

¿Es importante ser buen maestro de la escuelita bíblica? ¿Por qué? 

Obvio. Porque a veces pensamos que el tiempo con niños es tiempo perdido, pero realmente es una inversión. O sea, un niño es terreno fértil, es una mente totalmente inocente… realmente un niño es impresionante cómo puedes influir en él. No puedes decir que no es importante. ¡No puedes decir que no vale la pena! ¡A parte ni siquiera es pena!

¿Cómo puedo tener influencia en la vida de mis alumnos? 

Creo que siendo constante y demostrarle al niño que es importante para mí. Es importante cuando hace algo bien y también es importante cuando hace algo mal.

 ¿Por qué te quieren los niños?

Por la atención que les doy. (Y eso es por experiencia personal.) Porque cuando yo era niña, encontré en mis maestros de la escuelita bíblica cierto nivel de atención y amor que no tenía en mi familia. Entonces, ver que alguien me amaba tanto y que no fuera nada debí, fue como.. ¿por qué me quieres? Y mi pregunta se respondió con el tiempo. En mi caso, el amor que mi maestro mostraba hacia mí era el amor de Dios.

¿Qué es lo más difícil de la obra con niños? 

Para mí, la disciplina. La disciplina es enseñarles a obedecer con amor, porque a veces me molesto. Un ejemplo es una niña que no me encanta, no tiene un carácter que adoro entonces cuando ella hace algo mal, es difícil regañarla y es difícil decirle “…es porque te quiero mucho.” porque a veces estoy tan molesta que no lo siento. Otro ejemplo es una pequeña que hace cosas malas y me duele tanto regañarla… ¡deberías ver su cara de tristeza! Después sientes que tú hiciste algo mal, pero sé que debo enseñarle obediencia. En un caso debo controlarme para no regañar con coraje y en el otro debo decidir hacerlo.

¿Y qué es lo mejor de trabajar con niños? 

Lo mejor es un abrazo, un beso y un “Te quiero mucho” de un niño.

¿Un maestro de la escuela bíblica es misionero? 

¡Sí! Porque con tu trato hacia ellos tienes la oportunidad de mostrar el carácter de Dios. Y yo creo que esa es una forma de predicar el evangelio.

¡Muchas gracias por tu tiempo y tus respuestas! Sé que es de ayuda para mí y para los lectores.