son creyentes, no héroes

“Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, diciendo:
    Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas,
    Y cuyos pecados son cubiertos.”

Romanos 4:6,7

David no vivió en el día de la gracia. Pero él aquí habla de cuando Dios “atribuye justicia sin obras”.

David conocía, por experiencia, la gracia y la misericordia de Dios.

David lo había experimentado, aunque vivía en los tiempos de la ley. Dios estaba mostrando su gracia mucho antes de la época del Nuevo Testamento, mucho antes del día de la gracia.

Abraham. Noé. David.

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Imagen de Donald Teel en Unsplash

Estos hombres no eran mejores que los demás de su época. No eran mejores que yo. Nadie puede ser bueno o justo. Nadie. Simplemente hallaron gracia ante Dios. Dios simplemente decidió mostrarles gracia. Dios simplemente decidió trabajar en sus vidas y por eso tenemos sus historias.

¿Cuál es la diferencia entre Abraham y otro hombre de Ur? ¿Cuál es la diferencia entre Noé y sus consuegros? ¿Cuál es la diferencia entre David y el rey de los filisteos?

Cada uno respondió a la obra de Dios en su vida, creyó.

Es decir, estos hombres no son héroes. Son creyentes.

Claro, podemos decir que son nuestros héroes precisamente porque creyeron, pero es muy fácil pensar que ellos están en otro nivel espiritual que nosotros. Que eran hombres buenos o justos o menos malos que los que los rodeaban pero no lo eran.

Estos hombres (y muchos creyentes más) eran egoístas, mentirosos e idólatras.

Pero Dios les mostró gracia.

Dios les atribuyó justicia sin obras.

Tal como lo hace conmigo.

Tal como lo hace contigo.

El darme de cuenta de esto me animó. Todos estos “héroes de la fe” no tenían nada que yo no tengo.

Lo único que los detuvo de ser almas perdidas como los demás de su época, fue que cuando Dios les mostró gracia, le creyeron.

Y actuaron según ese creer.

Dios siempre ha mostrado gracia.

Y hoy también puedo hacer lo mismo que esos “héroes”.

7 preguntas para planear una clase bíblica

Muchos creyentes empiezan a servir en su iglesia local siendo maestros de la escuela dominical. Algunos reciben capacitación, otros aprenden observando ¡y algunos simplemente aprenden por ensayo y error! Hoy quiero compartir con ustedes unos lineamientos básicos para preparar una clase bíblica, sin importar el tamaño de la clase o la edad de los alumnos.

Esto me hubiera ayudado a mí al iniciar, ¡y espero ayude a muchos!

1. ¿Qué historia o tema toca?

Hay maestros que simplemente eligen el tema cada semana, no es tan buena idea como parece, ya que esto se presta para mucha repetición y más tiempo en los temas que prefiere la maestra. Es muy recomendable seguir algún tipo de sistema, sea un libro de historias bíblicas* o un currículo creado especialmente para la escuela dominical.

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2. ¿Cuáles son los puntos principales?

Después de averiguar el pasaje que toca, hay que leerlo y buscar los puntos principales. ¿Quiénes son los protagonistas? ¿Qué hacen? ¿A quién se lo hacen? ¿Dónde lo hacen? ¿Cómo y por qué lo hacen? Las respuestas a estas preguntas nos pueden ayudar a identificar los puntos principales del pasaje.

Esto es importante porque es muy fácil perdernos en los detalles de la historia y así perder no solo la atención de los alumnos, sino también la respuesta a la siguiente pregunta.

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3. ¿Qué lección quiero enseñar con base en esos puntos?

Es obvio que la razón por laque tenemos escuelita dominical es para enseñar. Entonces, esta pregunta es muy importante. Generalmente, se pueden enseñar dos o tres verdades o lecciones del mismo pasaje. Es bueno elegir y enfocarnos solamente en una verdad por clase, para evitar confusión.

Otra cosa imprescindible es recordar que queremos enseñar el evangelio. Los alumnos de la escuela dominical necesitan escuchar el evangelio, hayan profesado fe en Cristo o no. Entonces, los maestros deben preguntarse ¿cómo puedo enseñar el evangelio o principios del evangelio con base en pasaje?

4. ¿Qué versículo enfatiza esa verdad?

Quizás lo más importante de una clase bíblica es la memorización de un versículo en cada clase. Esto ayuda a reforzar la verdad que se aprendió y, aún más importante, siembra la Palabra de Dios en ellos.

Si el maestro sigue un currículo de escuela dominical, es probable que hay se haya asignado un versículo a la lección. (Esto ayudará también a identificar la respuesta a la pregunta 3.) Pero, si no, el maestro debe buscar un versículo que enseña la verdad que quiere que los alumnos aprendan.

Nótese: este versículo no siempre estará en el pasaje de la clase. Por ejemplo, si toca la historia de David y Goliat y queremos enseñar que Dios ayuda a hacer cosas que parecen imposibles, se puede usar Mateo 19:20 “Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.” No sería de mucho provecho pedirles que memoricen 1 Samuel 17:46 “Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza…” ¡aunque es parte de la historia!

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Imagen de Aaron Burden en Unsplash

5. ¿Qué técnica de memorización voy a usar para enseñarles el versículo?

La memorización del versículo no solo es lo más importante que les dejamos a los alumnos, sino que también es una actividad interactiva que puede ser muy divertida y llamar la atención de los alumnos. Pero, esto solo sucede si la maestra está preparada. No requiere de mucha preparación de antemano, pero es importante variar las técnicas de memorización, porque si no, ¡los niños se van a aburrir con el “Repitan después de mí” de toda la vida!

Para memorizar, hay que repetir, pero podemos variar la actividad. Se puede usar un botón de volumen imaginario. Se puede usar un semáforo de papel para que los niños comiencen a decir el versículo y luego se detengan cuando el maestro señale la luz roja. Se puede usar un palo de una escoba para controlar la rapidez y que los niños digan el versículo más rápido o más lento dependiendo del “indicador.” Se puede ir borrando cada palabra del pizarrón. Se puede jugar “voleibol de palabras”, (se divide la clase en dos equipos y se turnan diciendo las palabra del versículo, una y una.) Se pueden usar globos o una pelota pequeña, ¡es obvio que hay un sin fin de opciones! Pero, por favor, por amor a los alumnos, ¡no hay que ponerlos a repetir solamente!

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Imagen de Minh Trí en Unsplash

6. ¿Cómo puedo usar algo físico para enfatizar la lección?

Los alumnos se distraen fácilmente (¡aún los adultos!) Entonces es muy bueno traer algo para llamarles la atención: un pintarrón pequeño*, unos títeres*, un dibujo coloreado, ,etc. Si son alumnos mayores, escribir los puntos principales en un pizarrón o pedirles que ellos lo hagan, puede ayudar a que no se distraigan. También, se les puede pedir que tomen notas, que hagan un mapa mental o una línea del tiempo para que sea más interesante.

Hay que notar algo aquí: es un error frecuente usar estos apoyos visuales para ilustrar un punto menor. Por ejemplo, al enseñar acerca de Moisés cuando lo rescata la princesa del río, el punto principal es que Dios lo cuidó. Llevó a la princesa al río, puso compasión en su corazón e hizo que ella contratara a la misma madre del bebé para criarlo. Llevar una canasta o un portabebé a la clase sería interesante, pero llevar un cocodrilo inflable (porque en el río hay cocodrilos) dirige la atención de los alumnos hacia algo irrelevante.

Títeres de dedo

7.¿ Qué tipo de actividad ayudará a grabar la lección en la mente de los alumnos?

Se ha comprobado que cuando hay alguna actividad física, el cerebro aprende mejor. Entonces, es muy bueno tener una actividad en la clase para reforzar su conocimiento de la lección. Muchas veces usamos hojas para colorear para los alumnos más chicos, pero pueden ser manualidades. En especial, los pequeños necesitan esto ¡porque tienen mucha energía! Con alumnos mayores, pueden ser crucigramas o sopas de letras, o proyectos más difíciles. A veces, preparar esta parte de la clase es lo que toma más tiempo e inversión, pero vale la pena porque un alumno aburrido, ¡no aprende!

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Imagen de Thought Catalog en Unsplash

Estas siete preguntas son una buena guía para planear una clase bíblica. ¡Espero sean de ayuda!

¿Qué piensas tú? ¿Me faltó algún paso? ¿Cuáles consejos te han dado a ti sobre dar clases bíblicas?

 

*Enlace afiliado.

el legado de mis abuelos

A principios de diciembre, falleció mi abuela materna. 

Un mes y medio después, falleció mi abuelo materno. 

Gracias a Dios, pudimos estar en Canadá en ambas ocasiones y estar con la familia. Entre las lagrimas y las risas de los recuerdos, me impactó mucho el efecto que un simple mortal puede tener en este mundo. 

Mis abuelos nunca fueron famosos; no tuvieron grandes logros que dejarían indelebles sus nombres en la historia del mundo, ni dejaron atrás obras escritas como su legado personal. 

Pero, cada uno, dejó su huella única en el mundo.

Una huella que se sentirá años después de que sus nombres hayan sido olvidados. 

Sus cuatro hijas fueron formadas por la influencia de sus padres. Cada una tomó la crianza que sus papás le dieron y se fue en una dirección distinta. Y donde más se nota la influencia de mis abuelos es en reuniones familiares. Observé que una hija heredó de mi abuela, no sólo el amor por la música, sino la disciplina de practicarla. Otra heredó el sentido de humor de mi abuelo ¡y les causa mucha risa a sus hermanas! Todas siempre tienen sus casa en orden, tal como lo tenía su mamá. ¡Y las cuatro disfrutan salir a buscar ofertas como lo hacía mi abuelo!

Pero, mis abuelos dejaron muchas cosas de valor, no sólo a sus hijas sino también a los nietos: 

  • El amor por los idiomas. 
  • El deseo de profundizar en la Biblia. 
  • El amor por los buenos himnos. 
  • La importancia del testimonio personal. 
  • La gravedad del pecado. 
  • La prioridad de compartir el evangelio. 
  • Lo precioso que es una asamblea al Señor. 

Creo que hasta ahorita, nunca había apreciado todo lo que nos enseñaron mis abuelos a través de palabra y ejemplo.

Y sus vidas me inspiraron. 

Su influencia quedará en las vidas, no sólo de sus hijos y de sus nietos, no sólo entre los que los conocieron, sino también entre los que no. Hay personas en todo el mundo que recibieron bienes físicos y también el evangelio gracias a los esfuerzos de mis abuelos. Esas personas que nunca oyeron sus nombres y otras personas que ya jamás tendrán la oportunidad de conocerlos aún pueden sentir la influencia de sus vidas. Las siguientes generaciones que aún no han nacido podrán sentir la influencia de las verdades que vivían mis abuelos.

Yo también quisiera poder dejar un legado así cuando el Señor me lleve. 

Yo también quisiera que, aunque olviden mi nombre, mi influencia sea una influencia piadosa en las vidas de muchos más de los que jamás me conocieron. 

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Muriel & Jim Webb

5 razones por las que necesitas congregarte

Se está poniendo muy de moda el no congregarse.

Supongo que muchos se sienten inconformes con algo acerca de su iglesia local. Otros saben que pueden escuchar la predicación en línea y es más fácil quedarse en casa. Algunos se sienten incómodos porque saben que tienen pecado en su vida y creen que serían hipócritas si llegaran así a la congregación. Y hay muchísimas razones más por las que hoy, más que nunca, los cristianos se quedan en casa en lugar de asistir a la predicación, a la oración o al estudio. Pero, yo no puedo responder a cada una.

Solo quiero notar cinco razones por las que es imprescindible que el creyente se congregue.

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Imagen de Igor Rodrigues en Unsplash

1. La razón más importante se encuentra en Mateo 18:20. La presencia de Dios se encuentra en un grupo congregado en al nombre de nuestro Señor Jesucristo de manera especial. El Señor está presente con nosotros en nuestro tiempo devocional personal y en nuestro andar diario, pero Él nos enseña que hay algo especial y diferente cuando hay dos o tres congregados en Su nombre. Si nos limitamos a su presencia en nuestra vida personal, nos estamos perdiendo de un aspecto esencial de nuestro Dios, y al no conocer ese aspecto, le robamos de la adoración que le podríamos dar, la adoración que Él merece por ser Quien es en su totalidad.

Las siguientes tres razones no tienen tanto que ver con Dios, sino con nosotros mismos.

2. Si no nos congregamos, limitamos (y podemos hasta desviar) nuestro aprendizaje de la Palabra. 2 Pedro 1:20 enseña que la Escritura no se puede interpretar por cada quien como quiera. El Espíritu Santo inspiró la Palabra de Dios y ayuda a interpretarla, pero es importante aprender de personas más sabias en las cosas del Señor para tener la seguridad de que no nos estemos desviando en nuestra interpretación personal o privada de las Escrituras. Esto no quiere decir que no podemos entender nada por nosotros mismos, de hecho, esta instrucción supone que habrá estudio personal. Sólo es una advertencia de que una persona a solas se puede desviar si no estudia en conjunto con otros que tienen experiencia dejándose guiar por el Espíritu Santo.

3. Esto nos lleva a un punto que no es muy popular. Necesitamos autoridad espiritual. Romanos 13:2 enseña claramente que Dios estableció el principio de la autoridad y Hebreos 13:17 nos dice que debemos sujetarnos a nuestras autoridades porque ellos cuidan y se preocupan por nuestras almas. Dios estableció la iglesia local y estableció las autoridades en la iglesia local y sabemos que Él sólo hace lo mejor por nosotros, entonces podemos lógicamente concluir que es bueno para nosotros estar congregados y bajo la guía de las autoridades espirituales de la iglesia local.

4. Otra cosa que necesitamos es la comunión con otros creyentes. Hechos 2:42 nos indica que los discípulos establecieron la costumbre de estar y perseverar, de hecho, en la comunión unos con otros. 1 Corintios 1:9 y 10 nos enseña que Dios nos llamó a la comunión con Cristo y a estar unidos con otros creyentes. Dios nos creó con la necesidad de pertenecer a una comunidad y creó la iglesia local para ser un lugar en el que podríamos reunirnos con personas de convicciones similares para disfrutar tiempo juntos, pero lo más importante, para honrarle a Él juntos. Juntos, los creyentes se dan apoyo. Juntos, los más experimentados enseñan a los nuevos. Juntos, todos somos más fuertes espiritualmente.

Finalmente, hay una razón más y esta no trata directamente con Dios como la primera y no se trata de uno mismo como las tres razones anteriores.

5. Debemos congregarnos porque la iglesia local es el lugar en donde podemos ejercer nuestros dones en servicio a Dios. Los dones espirituales que Dios da quizás puedan usarse en otras esferas, pero su propósito principal y su uso más sublime es en el contexto para el cual Dios los dio: la iglesia local. Romanos 12:4 y 5 indican cómo debe funcionar una iglesia local, como un cuerpo unido con un mismo propósito, que sufre cuando falta un miembro. Y los siguientes versículos inmediatamente comienzan a tratar sobre los dones, con una clara implicación de que allí se encuentra su uso principal. Además, no sólo indica que es la iglesia local es su contexto ideal, sino también implica que su uso ideal es para los demás, no para uno. Los versículos 7 y 8 indican cómo deben usarse los dones, no para el prestigio o la gloria de uno. Deben usarse para el servicio, la enseñanza, la exhortación de los demás creyentes y para la repartición liberal, el solícito presbítero, la alegre misericordia a los demás creyentes. El don fuera de la iglesia local pierde su razón de ser.

Así que, a pesar de lo fácil que es no ir a la iglesia local, a pesar de lo común que es, recordemos estas 5 razones tan importantes que la Palabra de Dios nos da para establecer esta convicción: congregarme es imprescindible para mi salud espiritual.

Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos… Hebreos 10:24, 25

7 cosas que no sabía antes de ser maestra de la escuela bíblica

¡Ser maestra de la escuela bíblica fue una de las bendiciones más grandes en mi vida de adolescente! Esa oportunidad que Dios me dio me enseñó muchísimas cosas. Hoy, les comparto siete de ellas.

  1. Si les muestras amor sincero, los niños te responden con amor sincero.
  2. El amor de esos niños te ilumina la vida.
  3. ¡Se aburren fácilmente!
  4. Tienes la capacidad de transformar sus vidas.
  5. Es importante motivarlos en la clase, pero no es difícil ni caro.
  6. Es una excelente manera de aprender a compartir el evangelio de manera sencilla.
  7. Tú puedes ser la razón por la que no se pierden la escuelita bíblica por nada, o puedes ser la razón por la que nunca vuelven.

¡Espero esta lista te anime a ser maestro o maestra de una clase bíblica! Cambiará tu vida cristiana, te lo prometo.