aprendiendo de la adoración en el Apocalipsis

Hace poco, varias hermanas estábamos leyendo el libro de Apocalipsis. Una ventaja de leer todo el libro en pocos días es que, aunque no recuerdes cada detalle, terminas habiendo aprendido una o dos grandes lecciones que se te quedan.

Y en esta ocasión, noté una cosa, un gran tema a través de todo el libro de Apocalipsis.

La adoración.

Primero, prácticamente cada vez que los creyentes hablan, se están dirigiendo a Dios en adoración. Cuando me di cuenta de esto, pensé, “Después de la muerte, en la presencia de Dios parece que lo único que vamos a estar haciendo es adorar.”

Y eso me lleva al presente.

¡Hay que practicar!

Se dice que la vida es como un ensayo para la eternidad. Y en el Apocalipsis veo que debo ponerme a practicar la adoración.

Ahora, la adoración puede ser bastante difícil para alguien que a penas comienza. Pero, me di cuenta que en Apocalipsis, no sólo aprendo que los creyentes adorarán y que debemos ponernos a practicar, sino también aprendo cómo adorar.

El libro no sólo dice que adoraban. Nos dice qué decían.

Para el que está aprendiendo a adorar, estos pasajes en el Apocalipsis son una guía.

Veamos Apocalipsis 5: 9,12 “Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;… El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.”

¡Eso fue lo que aprendí de la adoración en Apocalipsis!

¿Qué libro te ha enseñado a adorar? ¿Hay alguna otra lección que aprendiste en el Apocalipsis?

Cuéntame en los comentarios.

una reseña de Cómo orar de R. A. Torrey

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Uno de los libros que leí este año que más me impactó fue Cómo orar de R. A. Torrey.

Es un libro muy corto con doce capítulos breves que enseñan lo básico de la oración. Digo lo básico, pero realmente, son enseñanzas que todos necesitamos repasar vez tras vez.

Sólo un aspecto del libro me dejó con preocupación. En el último capítulo, el autor hace referencia a ocasiones dramáticas cuando en los reavivamientos espirituales de ciertos lugares, se hacía un alboroto, la gente se desmayaba y los oyentes lloraban en alta voz… aunque no quiero disminuir el efecto que la oración sincera pueda tener sobre las almas perdidas, no quisiera que buscáramos una respuesta emocional en lugar de una espiritual a nuestras oraciones.

El autor usa vocabulario sencillo y franco para enfatizar la importancia de la oración en la vida cristiana. Al final de cada capítulo, me vi obligada a poner a un lado el libro durante un par de días para meditar sobre lo que acababa de leer. De los varios libros que leí en este año sobre la oración, este fue el que me dejó con más convicción de la necesidad de orar, de verdaderamente orar: a diario, con profundidad, sinceramente y con fervor.

Aquí les dejo algunas de mis citas favoritas del libro.

En relación a la importancia de tener fe al orar:

“¿Cómo llega la verdadera fe? Romanos 10:17 responde a la pregunta. ´Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.´ Si vamos a tener verdadera fe, debemos estudiar la Palabra de Dios y descubrir lo que se promete, después simplemente creer las promesas de Dios.”

Sobre la importancia de meditar:

“El Espíritu Santo obra Sus oraciones en nosotros a través de la Palabra y el abandonar la Palabra hace imposible la oración en el Espíritu Santo. Si alimentáramos el fuego de nuestras oraciones con la leña de la Palabra de Dios, nuestras dificultades en la oración, desaparecerían.”

En relación al agradecimiento:

“Los grandes hombres de oración en la Biblia y a través de la historia de la iglesia han sido hombres que tenían el hábito de agradecimiento y adoración.”

¡Te recomiendo este corto libro si buscas algo que te motive a orar más! Yo lo encontré aquí.

5 consejos de una maestra de primaria que ayudarán en la clase bíblica

Amanda Thiessen es una maestra, no sólo de la escuela bíblica, sino también en el ámbito secular. Le pedí que nos compartiera algunas cosas que aprendió como maestra, que nos podrían ayudar a nosotros como maestros de la escuela dominical.

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Imagen de Element5 Digital en Unsplash

Después de haber dado clases a niños de primaria, trabajado con niños por mucho tiempo y estudiar bastante sobre la docencia, hay varias cosas que me fueron de ayuda al dar clases en la escuela dominical.

1. Antes de poder aprender, los alumnos necesitan saber que están seguros y que son amados.

Este es un trabajo delicado hoy en día y los maestros debemos tener cuidado, pero antes de poder aprender necesitan sentirse cómodos en su ambiente y saber que la persona que les está enseñando tiene cuidado de sus almas.

2. Cada alumno aprende de manera diferente.

Cada niño que llega a la clase bíblica tiene un estilo diferente de aprender y esto hace más complicado el trabajo del maestro: el asegurarse de que cada niño sale de la clase habiendo aprendido la lección. Es importante que los maestros hayan alcanzado al alumno visual, auditivo, kinestésico y también los que aprenden por leer y escribir.

Aquí hay unas sugerencias sobre cómo tratar con cada estilo de aprendizaje en cada lección:

  • El alumno kinestésico aprende con las manos y lo ayudan las manualidades, el colorear, las ilustraciones que pueden tocar, etc.
  • El alumno auditivo es el que aprende mejor al escuchar y hay que asegurarnos de que estemos comunicándonos de manera clara.
  • El alumno visual es el que aprende viendo; las ilustraciones, las imágenes y claves visuales son importantes para él.
  • El alumno que aprende por leer y escribir, necesita hacer eso. Lo puedes ayudar pidiéndole que lea el pasaje de la Biblia y que escriba en el pizarrón, que tome notas de la clase o que haga un resumen de la historia.

3. Para concretar la lección en las mentes de los alumnos, necesitan practicar lo que han aprendido a través de las cuatro formas de comunicación.

En cada lección, cada niño debe:

Leer

Escribir

Escuchar y

Hablar

sobre lo que están aprendiendo.

4. Los niños deben estar involucrados en la lección.

Si buscas en línea, hay muchos recursos que te pueden ayudar a involucrar a los niños en una lección. Si el alumno no está participando, no está aprendiendo.

5. A los niños les encanta ser reconocidos.

Reconocerles es pedirle a varios que respondan preguntas, darles algún detalle por responder bien, un premio por su buen esfuerzo o trabajar junto a ti por un tiempo preestablecido. A veces, simplemente es decirle que reconoces su esfuerzo. Les encanta que uno reconozca lo que están procurando. Esto también ayudará a controlar el ambiente.

Agradezco a Amanda por tomar el tiempo de darnos estos consejos. Sé que me ayudarán a mí en la escuela bíblica. ¿Qué te parecieron sus ideas? ¿Hay algo más que tu crees sería bueno agregar?

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Amanda Thiessen tiene una pasión por la enseñanza y los niños. Es Licenciada en Docencia y está completando una maestría en Docencia de Lenguas. Vive en Nevada, Missouri y sigue activa en los ámbitos de la educación y la Escuela dominical.

 

3 cosas sobre la comunicación que aprendí del matrimonio

¿Has oído decir que lo que más causa problemas en una relación es la comunicación? Pues estoy de acuerdo. ¡Y las lecciones que he aprendido en el matrimonio sore la comunicación, no sólo aplicada en el matrimonio!

1. La comunicación lo es todo.

¿Hay un problema? Háblalo. ¿No sabes qué quiere para tal día? Pregúntale. ¿Sientes que se burló de ti en frente de su familia? Cuéntale. El 95% de nuestros posibles conflictos los hemos resuelto hablándolos.

2. Diferentes familias tienen formas diferentes de comunicarse.

No sabes cuántas veces le he preguntado a Ricky, “¿A qué se refería tu hermano cuando dijo esto?” Y Ricky a mí, “¿Tu familia pensaría esto si yo dijera aquello?” Y tantas veces que yo he dicho algo que Ricky entendió una cosa diferente a lo que quise decir o vice versa. Hemos tenido que aprender formas nuevas de decir las cosas para que queden más claro.

3. La suposición default cambia todo.

Cuando dice algo que no entendiste o que te hizo sentir mal, puedes suponer una de dos cosas: que lo hizo a propósito o que no lo hizo con mala intención. Y francamente, tú decides cuál será tu suposición por default. “No lo hizo con mala intención…” lleva a conclusiones más sencillas. “Sólo voy a hablar con él y aclarar para ver qué quiso decir y comentarle que su tono de voz o esas palabras me hacen sentir menos o atacada o me ponen a la defensiva.” Es la mejor manera de tratar los malentendidos.

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Imagen de Alex Holyoake en Unsplash

Obviamente, estas lecciones no sólo me ayudarán en el matrimonio en el futuro, sino también en mis relaciones con mis hermanos en Cristo. ¿Hay algún consejo sobre la comunicación que tú nos puedes compartir?

la carta de amor que me enseñó a adorar

Hace unos años, leí una carta de amor y noté algo interesante: el escritor casi no hablaba de él. No decía, “Eres mi todo, tu sonrisa me hace sentir mariposas y no puedo más que comparar a tus ojos al mar que vi cuando me fui de vacaciones.”

La carta no se enfocaba en el efecto de la amada sobre el escritor. Hablaba de ella solamente.

“Tus ojos son profundos como el mar.  ¡Son tan encantadores los rizos de tu cabello! Tus manos, tan listas para atender a cualquiera, fuertes pero suaves.”

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Imagen de Joanna Kosinska en Unsplash

Cuando noté que el escritor a penas hacía un par de referencias a sí mismo en la carta, me di cuenta que así es la adoración.

La adoración es como una carta de amor al Señor.

Y resulta que la adoración no se trata de mí. Cuando era adolescente, la mayoría de mi adoración consistía en dar gracias. ¡Claro que no es malo dar gracias! Pero, al darle gracias a Dios, yo me estaban enfocando mayormente en lo que Dios había hecho por mí. Fue al leer esa carta que aprendí que la adoración no tiene nada que ver conmigo. ¡El tema es Él!

Después de leer esa carta, comencé a cambiar mi forma de adorar.

En lugar de enfocarme en mí diciendo, “Gracias porque tu Hijo murió por mis pecados” comencé a adorar diciendo algo así: “Tu Hijo pudo tomar su vida otra vez después de haber muerto por el pecador. ¡Qué gran amor al poner su vida! ¡Qué gran poder al volverla a a tomar!”

Desde ese momento, mi forma de leer los Salmos también cambió totalmente.

Anteriormente, leía los salmos pensando, ¿por qué le dirías a Dios que Él es el más poderoso de todos los dioses, que sólo Él tiene el poder de la vida y la muerte, que Él es grande en misericordia? ¡Dios ya sabe eso!

Pero, al leer la carta, pensé, la amada sabe que tiene ojos verdes, que tiene el cabello rizado y que le gusta servir a los hermanos. De eso no se trata.

Se trata de que el escritor, ama cada aspecto de su ser y quiere tomar el tiempo de hablar de cada detalle que él ama de ella.

Y así es con Dios. Al adorarle, sí le estoy diciendo cosas que Él ya sabe. Él sabe que es el Creador Todopoderoso. Él sabe que Cristo es el único, santo Cordero de Dios. Él sabe que el humilde Jesús es el Hijo de Dios que resucitó en poder para dar Vida Eterna al pecador.

Pero, cuando nosotros adoramos, vamos a repasar cada detalle de nuestro Amado y enfocarnos totalmente en Él.

¡Y Él lo va a recibir con el deleite y el gusto de alguien que recibe una carta de amor!