una entrevista con Marisolina

En Semana de Pascua, tuvimos el apoyo de dos hermanas jóvenes, estudiantes en la universidad, que nos visitaron de Zapopan. Una de ellas, Marisolina Pérez, me permitió hacerle unas preguntas acerca de su trabajo con los niños en su propia asamblea. ¡Espero esta conversación sea de ánimo!

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¿Cómo te involucraste en la obra con niños?

Yo empecé a ponerme en el lugar de ellos y fue cuando me empezó a interesar más lo que están viviendo. Ellos no sabían que el amor del cual carecen en su hogar, Dios se los quiere dar. Yo quise mostrarles ese amor de Dios, no sólo decirles que Dios los ama.

¿Qué es lo más importante para ser buen maestro de la escuelita bíblica? 

Amar a los niños. Y tener disciplina, pero que no se vuelva una forma de desquitar tu coraje. Con la disciplina mostrar el amor. Hacerle saber que si lo estás disciplinando es por amor a él. Y no hacer diferencias entre los niños, por más que su personalidad no encaje con la mía. También es importante no pasar por alto el pecado que un alumno esté cometiendo porque es una manera de mal representar a Cristo, porque Él no pasa por alto nuestros pecados.

¿Es importante ser buen maestro de la escuelita bíblica? ¿Por qué? 

¡Sí! Porque puede ser el futuro de la asamblea y porque sería más fácil enseñarles las doctrinas a los niños a una edad joven que enseñarlos a gente adulta. Pienso en Eclesiastés 11:9 y 12:1. Es que la juventud es una etapa en que le puedes dar tanto al Señor que el Señor podría ser honrado por muchos niños si se les enseñara el evangelio y a la vez podrían ser guardados de muchos pecados con sus consecuencias negativas. Siento la responsabilidad  personal de saber esto y sé a quién se los debo ir a decir, no son a los adultos porque no están en su juventud. Los niños son los que van a llegar a su juventud y me siento con la responsabilidad de decirles que tienen algo muy importante que darle al Señor.

¿Cómo puedo tener influencia en la vida de mis alumnos? 

Involucrándome con ellos. Por ejemplo, cuando pienso en cuando permito que personas influyan en mí… una razón es que ellos son ejemplo de lo que están diciendo y también que ellos hayan pasado por la misma experiencia por la que estoy pasando. En el caso de los niños, es decirles yo también fui de tal manera y tuve que hacer esto y lo mejor es hacer aquello y sí se puede.

 ¿Por qué te quieren los niños?

Porque los quiero. Porque no trato de ponerme en un nivel superior, obviamente tengo que disciplinarlos y debo mostrar cierta autoridad y hacer que me respeten de cierta manera. Pero no en el punto de creerme más o sentirme más que ellos. Ver que valgo lo mismo que ellos. Y creo que algo importante es adaptarte a la moda de los niños, hablar de cosas que le gusten y eso va a hacer que te quiera. Es importante adaptarte a la moda de los niños (mientras no te pases) es porque ellos se van a sentir que están en confianza y te van a querer contarte lo que para ellos en ese momento es importante o interesante.

¿Qué es lo más difícil de la obra con niños? 

¡Que no los puedes salvar tú! Y esperar a que puedan comprender el evangelio.

¿Y qué es lo mejor? 

Cumplir el versículo que dice “Dejad a los niños venid a mí y no se lo impidáis.”

¿Un maestro de la escuela bíblica es misionero? 

Sí, es que tienes que invertir tiempo en pensar qué carácter tiene y cómo debes tratarlo. Buscar la manera de atraerlos a ti, de romper la barrera, de cómo mostrarle amor, orar por él, invertir en él… ¡dinero también! Invitarlos a tu casa… es lo mismo que ser misionero, ¡pero con pequeños!

el amor de Cristo por Su iglesia

Aaron Armstrong escribe en la página Blogging Theologically y el otro día publicó algo que disfruté mucho y quiero compartir hoy. 

Conozco a no pocas personas que aunque quizás no sea justo decir que se han desenamorado de la iglesia local, definitivamente han quedado decepcionados con ella, al menos en práctica. Valoran la comunidad cristiana y la comunión pero la palabra “iglesia” conlleva bagaje emocional.

Lo entiendo. Es fácil desilusionarse especialmente cuando se toman en cuenta todas las malas experiencias que muchos han tenido, (estoy agradecido de que mis pocas experiencias negativas en la iglesia han sido menores). Simpatizo y procuro tener empatía con los que han dicho o sienten la tentación d decir, “Me voy.” Pero estoy muy agradecido por las personas que, a pesar de sus frustraciones y experiencias dolorosas, se rehusan a abandonar la iglesia. La aman, a pesar de sus fallas. 

De manera pequeña, están mostrando el tipo de amor que Jesús tiene por Su novia, la iglesia: un amor que nunca la desamparará ni la dejará. Me encanta como lo describió Spurgeon en uno de sus sermones:

Antes de encender la primera estrella, antes de que la primera criatura comenzara a cantar las alabanzas de su Creador, Él amó a su Iglesia con un amor eterno. La vio a través del cristal de la predestinación, la imaginó en Su divina presciencia y la amó con todo Su corazón; y fue por esta causa que dejó a Su Padre y se unió a ella para que la pudiera redimir. Fue por esta causa que la acompañó en este valle de lágrimas, pagó sus deudas y llevó Él mismo sus pecados en Su cuerpo sobre el madero. Por causa de ella, durmió en la tumba y con el mismo amor que lo trajo a tierra, ascendió, y con ese corazón fiel al mismo bendito compromiso ha subido a la gloria, esperando allá el día de las bodas cuando regresará para recibir a Su esposa perfeccionada, quien se habrá preparado por medio de Su gracia. Nunca, ni por un momento, ni como Dios de todo, bendito eternamente, ni como Dios y hombre en una persona divina, ni como muerto y sepultado, ni como resucitado y ascendido, nunca ha cambiado el amor que tiene para con Su Elegida.1

Ésa última frase me toca el corazón. “Nunca, ni por un momento…ha cambiado el amor que tiene para con Su Elegida.” Jesús no dejará de amar la iglesia. Él sabe todo lo que hace, todo lo que hacemos, y aún así nos ama. Él está preparando a Su esposa para la eternidad. Su amor la limpiará. Y algún día, la iglesia realmente será tan bella por fuera como Jesús la ve ahora.

  1.  Charles H. Spurgeon, The Metropolitan Tabernacle Pulpit Sermons, Vol. XL
Traducido con permiso de http://www.bloggingtheologically.com/2017/04/23/jesus-love-church-never-changes/

el reto de mostrar mansedumbre

Richard Wurmbrand fue un creyente que pasó años en prisión por seguir a Cristo. Esther Ahn Kim fue echado a la carcel por seguir a Cristo. El apóstol Pablo también fue hecho prisionero por seguir a Cristo. La historia cristiana está llena de personas que fueron encarceladas por esa razón. Lo impactante es que la mayoría de esas personas cuentan de algún guardia, algún soldado, algún carcelero que fue salvo. ¿Cómo lo hicieron estos héroes?

“El fruto del Espíritu es… mansedumbre.”

Retomo el tema de Gálatas 5 para ver el penúltimo reto: el mostrar mansedumbre.

Cuando un creyente muestra mansedumbre está actuando completamente en contra de la naturaleza humana. Y cuando un creyente muestra mansedumbre bajo el abuso constante que estas personas sufrieron, es increíble. Al menos, es increíble para el que no es salvo. ¡Nosotros sabemos que Cristo nos da poder para mostrar mansedumbre a pesar de cualquier circunstancia! Y estos cristianos mostraron la mansedumbre del Señor en situaciones horribles de maltrato y tortura. Como Cristo, cuando les maldecían no respondían con maldición, cuando padecían, no amenazaban sino encomendaban la causa al que juzga justamente. Ese poderoso testimonio de mansedumbre era lo que ganaba a los guardias, a los soldados, a los carceleros.

Entonces, este fin de semana te presento este reto: el reto de mostrar mansedumbre.

Tu mansedumbre pudiera ser el catalizador para la conversión de un alma más.

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Imagen de Anh Phan / CC-BY

la cosa que más te ayudará al compartir el Evangelio

“…estad siempre preparados para presentar… razón de la esperanza que hay en vosotros;” 1 Pedro 3:15

Generalmente, no se te avisa que un compañero se acercará para contarte que acaba de fallecer su abuela y que siente un vacío inmenso. Normalmente, no sabes de antemano que una persona en el camión te va a comentar sus falsas ideas sobre los ángeles y los cuarzos.

¡Nunca sabes con qué oportunidad te vas a topar ni de dónde va a venir!

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Imagen de Alexis Brown / CC-BY

Pero, la Biblia no considera la posibilidad de que no estemos listos para responder ante preguntas sobre lo que creemos.

Nuestro deber es siempre estar preparados.

¿Cómo prepararnos para algo que casi siempre llega de manera inesperada? Pues, hay una cosa que te ayudará más que cualquier otra al compartir el Evangelio: la memorización.

La memorización de versículos del Evangelio va a transformar cómo lo compartes.

Tener versículos frescos en la mente te ayudará a responder con la verdad cuando alguien te comenta de una falsedad. Cuando te preguntan sobre la salvación, son los versículos memorizados que te ayudarán a formular una respuesta clara. Si te hacen un comentario acerca de tu religión o tus creencias, los versículos que memorizaste serán una mejor respuesta que cualquier defensa propia que pudieras presentar.

De hecho, hay tres grandes ventajas de tener memorizados ciertos versículos del Evangelio.

1. Los versículos memorizados, son respuestas en sí. Es decir, tu respuesta puedes ser la cita tal cual, con todo y referencia o sencillamente diciendo: “La Biblia dice…”

2. Los versículos de memoria también los puedes incorporar en tu forma de hablar sin decir exactamente de dónde viene. Por ejemplo, “Sí, es cierto que suceden muchas cosas malas en el mundo pero, son resultado del pecado. La paga del pecado es muerte. Pero Dios muestra su amor para con nosotros en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Aquí, se hizo referencia a Romanos 5:8 y 6:23 sin decirlo explícitamente.

3. No sólo eso, sino que el tener versículos memorizados, te ayudará a identificar los puntos más importantes a tocar en una conversación. Quizás no tengas tiempo para darle todo una predicación, pero si te sabes unos versículos fundamentales del Evangelio, entonces sabrás tocar, aunque de manera breve, los puntos que allí se mencionan. Por ejemplo: En lugar explicarle a la persona la naturaleza del pecado que todos tenemos desde Adán, puedes basarte en Romanos 3:23 para comentarle rápidamente, “Mira, tú y yo y todos los demás hemos hecho cosas malas, por más pequeñas que sean. Pero, como Dios es santo, no nos puede aceptar en su presencia así. Ése es el problema.”

Entonces, ¿cómo estar preparados para presentar la razón de la esperanza que hay en nosotros? Memorizar. No siempre tendrás la Biblia a la mano y muchas veces es inapropiado sacar el celular para buscar un versículo, ¡pero, tu cerebro allí está!

¡Memoriza versículos del Evangelio!

Allí están Juan 3:16, Romanos 5:8 y muchos más.

¡Guárdalos en tu mente y corazón para siempre estar preparado para cumplir tu misión de compartir el Evangelio!

Si tienes algún versículo preferido que usas cuando compartes el evangelio, dímelo en los comentarios. O quizás no estás de acuerdo conmigo porque crees que hay algo que nos puede ayudar aún más al evangelizar. ¡Quisiera ver tu opinión en los comentarios!

un llamado a compartir el evangelio

¿Recuerdas el día que Dios te llamó a creer?

El día que leíste un versículo, o alguien te compartió el Evangelio, o quizás estabas escuchando una predicación.

Y Dios habló a tu corazón. Te llamó a creer.

Respondiste al llamado. Aceptaste la salvación que Dios te quería dar.

Ese día que Dios te salvó. 

¡Qué gozo!

Ahora eras hijo de Dios. Habías sido redimido para Dios y para el Cordero. Santificado mediante la ofrenda del Señor Jesucristo. Habías obedecido al Evangelio de Dios.

Pero ahora suena el eco antiguo de las palabras de los leprosos fuera de Samaria. “No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos…”

Dios te está llamando a algo más.

Dios quiere que les cuentes a todos cuán grandes cosas Él ha hecho contigo. (Marcos 5:19) Te manda a predicar el Evangelio. (Marcos 16:15) Te manda a convertir a otros en seguidores del Señor. (Mateo 28:19,20) Te llama a hablar la verdad de Cristo y lo que ha hecho. (Hechos 1:8)

La Biblia está llena de versículos que te llaman a compartir el Evangelio.

Dios te llama a compartir el Evangelio de la gloria de Cristo. 

Dios te llama a ser misionero.

Quizás Dios no te esté llamando a vivir en otro país, quizás no te esté llamando a aprender otro idioma, quizás no te esté llamando a viajar por todo el mundo.

O quizás sí.

Lo seguro es que Dios te está llamando a compartir el Evangelio. Puedes y debes compartir el Evangelio en donde estés.

¿Quién dijo que no eres misionero?

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El siguiente paso: 

Si estas palabras tocaron tu corazón, si despertaron algo que se hallaba latente en tu ser, tengo un regalo para ti. De hecho, es un paquete de regalos que te quiero dar para animarte en  tu respuesta al llamado del Señor a ser creyente misionero o misionera.

Te quiero dar:

  • un texto bíblico para tu fondo de pantalla o para imprimir
  • cuatro folletos evangelísticos que puedes imprimir y regalar (incluyen un espacio para poner la dirección del lugar en donde te congregas)
  • un póster o cartel imprimible con el Manifiesto del creyente misionero  para colgar en algún lugar donde lo veas a diario ¡para que te inspire!
  • y como EXTRA, ¡te voy a dar acceso a una carpeta en donde están todos los textos bíblicos que jamás he diseñado para publicación en el blog!

Si te interesa obtener estas descargas gratuitas, sólo ingresa tu correo electrónico para poder enviarte el enlace a las carpetas. ¡Estoy segura, no sólo de que te van a encantar, sino que también te van a inspirar a ser un creyente misionero!

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