dos maestros

Dios a veces nos enseña
y Bendición es la maestra.
Aprendemos la lección
disfrutando su enseñanza.
Pero en la Escuela Vida, 
ella única no es.
Dios a veces nos enseña
pero el profesor es otro
cuyo nombre es Dolor.

No es nuestro preferido, 
en el aula de la vida. 
Preferimos siempre estar
con la Bendición en clase.
Pero, hay ciertas lecciones
que ella no puede enseñar, 
Hay materias, unas cuantas, 
que requieren de un experto,
Y el experto es Dolor.

Es un profesor muy fuerte, 
nada como su colega,
tiene aspecto aterrador.
Pero el mismo fin comparten:
con amor, Dios usa a ambos,
Él se quiere revelar.
A Su corazón nos llevan:
Bendición con su ternura,
la dureza del Dolor.

Puedo aceptar, tranquila,
ya de ambos las lecciones.
A habitar cerca de Dios 
ambos pueden enseñarme.
Si la Bendición me guía
muy contenta estaré. 
Pero aceptaré con gozo
aprender con aflicciones,
en la clase del Dolor.

esperanza para una vida difícil

Imagen de Adrian Swancar en Unsplash

La vida es difícil.

Es impossible vivir sin enfrentar problemas que amenazan con quebrantarnos. Cada ser humano se enfrenta con un obstáculo imposible. La pérdida trágica de un ser querido, un diagnóstico devastador, un ataque traumático… la vida está llena de momentos oscuros, de sufrimiento, de maldad plena. 

Cuando Marta se enfrentó con la muerte de su hermano, y Cristo le prometió que volvería a vivir, ella afirmó que sí creía que algún día su hermano resucitaría. Y a veces, nosotros, atascados en la oscuridad, podemos pensar, como ella, que aquí, en la vida, lo que nos toca es dificultad y sufrimiento, y que tendremos gozo y paz en algún lejano día, después de la muerte, en el cielo. 

Pero, Cristo no solo vino para salvarnos de la muerte eterna.

No solo da esperanza para un futuro.

Él también da esperanza para el aquí y el ahora. 

“…yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”

Juan 10:10

Cristo nos quiere dar vida en abundancia. Quiere mostrarnos su bondad, quiere que vivamos en la luz a pesar de la oscuridad que nos rodea. Él nos ofrece paz en plena tragedia. 

Mientras no promete quitar las dificultades, no promete que evitaremos las consecuencias de la maldad en el mundo, sí nos muestra misericordias nuevas cada mañana. Aquí, en la tierra, mientras vivimos, podemos comprobar la bondad de nuestro Dios.

Aún cuando sufrimos la maldad de otras personas, aún cuando la enfermedad nos ataca con dolor a diario, cuando nos ahogamos en la oscuridad que nos rodea, tenemos esperanza. 

Tenemos esperanza en nuestro Dios que siempre es bueno y nos mostrará su bondad no solo en la eternidad. 

Dios nos mostrará su bondad aquí, hoy.

“Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová

en la tierra de los vivientes.”

Salmo 27:13

el contentamiento

Enséñame el contentamiento.
Cuando todo es abundante,
mis manos, llenas de bendiciones.
Tengo todo lo que necesito
también unos cuantos lujos,
además, Cristo, conmigo,
y rebosa mi corazón.
Enséñame el contentamiento.

Enséñame el contentamiento.
Cuando carezco de tanto…
y mis manos, esperando vacías, 
ni siquiera lo que necesito, 
mucho menos ciertos lujos.
Pero está Cristo conmigo.
y Él llena mi corazón. 
Enséñame el contentamiento.

Mi principito

Yo conozco un principito,
cachetón y muy travieso.
Es un niño exquisito,
su carita exige un beso.

Tiene boca encantadora,
como un botón de rosa,
una risa que enamora,
y sonrisa muy graciosa.

Sobre ojitos avispados, 
elocuentes cejas tiernas.
Siempre trae los pies cruzados,
bajo largas, fuertes piernas.

Sus deditos son preciosos,
(los nudillos con hoyuelos),
que dirigen, imperiosos,
el andar de sus abuelos.

Y si éramos felices,
él nos convirtió en trío,
trajo gozo con matices,
Principito, ¡niño mío!

5 maneras de crear monumentos a la obra de Dios

Imagen de Lisa Zoe en Unsplash

…y les dijo Josué: —Pasen delante del arca del SEÑOR su Dios hasta la mitad del Jordán, y cada uno de ustedes tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, para que esto sea señal entre ustedes. Y cuando sus hijos les pregunten en el futuro, diciendo: “¿Qué significan para ustedes estas piedras?”,les responderán: “Las aguas del Jordán fueron cortadas ante el arca del pacto del SEÑOR. Cuando esta cruzó el Jordán, las aguas del Jordán fueron cortadas, por lo cual estas piedras sirven de monumento conmemorativo a los hijos de Israel, para siempre”.

Josué 4:5-7

¿Cómo ha obrado Dios en tu vida últimamente? ¿Qué tal hace dos años? ¿Recuerdas las grandes cosas que Dios hizo en tu vida hace cinco años?

Es buen hábito crear monumentos.

Monumentos que nos harán recordar las grandes cosas que Dios ha hecho por nosotros. Monumentos que nos permitirán contarles a las siguientes generaciones lo maravilloso que es el Señor nuestro Dios.

Pero, ¿cómo crear monumentos en tu vida? 

1. Puedes escribirlo en un diario. 

El monumento por excelencia de la vida cristiana, el que se ha usado a través de todos los siglos por los grandes cristianos de la historia, es escribir en un diario. 

Escribir algo lo graba de manera más firme en nuestra memoria. Y cuando volvemos a leer nuestros diarios podemos ver momento tras momento en el que Dios obró, milagro tras milagro que Dios hizo, razón tras razón para darle gloria. Y no solo podemos alabarle al volverlos a leer, sino podemos recordar situaciones pasadas que podemos compartir con otros.

2. Puedes tomar una foto.

Dependiendo de la forma en que Dios obró en tu vida, podrías tomar una foto de algo o alguien que te hará recordar lo que Dios hizo. Quizás una foto con la persona que se está recuperando. Quizás de una flor en el camino en donde Dios te habló. Quizás de la camioneta en la que ibas cuando sobreviviste el accidente. Y cada vez que veas la foto podrás alabar a Dios.

3. Puedes escribir un poema o un himno.

María. David. Débora. Y muchos santos más han escrito poemas o cantos para contar sobre las obras De Dios. El himnario está lleno de himnos escritos cuando Dios había obrado en las vidas de los escritores. Si tienes un talento para la música o la rima, puedes componer o escribir algo que siempre que se lea o se cante, será un monumento a lo que Dios ha hecho por ti.

4. Puedes diseñar un fondo de pantalla. 

Pasamos una gran parte de nuestra vida mirando la pantalla, ¿por qué no crear un fondo con un versículo que el Señor usó para tocar tu corazón de manera especial? Será un monumento que verás con frecuencia. 

5. Puedes recopilar historias similares. 

Si tu tienes un testimonio de cómo Dios hizo algo grande en tu vida, tus hermanos en Cristo también. ¿Por qué no hablar con ellos para que te cuenten las grandes cosas que Dios ha hecho por ellos? Quizás te puedan mostrar sus monumentos. Quizás el tuyo pueda ser una colección de testimonios increíbles al cual puedes agregar lo que Dios hizo por ti.

Estas son ideas mías, pero ¿cómo guardas tú los recuerdos de los grandes eventos de tu vida? No necesita ser algo complicado. ¡Los Israelitas literalmente hicieron un montón de piedras! No se trata de hacer algo difícil, se trata de tener una manera tangible de recordar la manera en que Dios obró.

Somos olvidadizos.

Nos hace bien tener monumentos a lo que Dios ha hecho. 

Nos hace bien compartir lo que Dios ha hecho, cuando alguien ve el monumento y nos pregunta sobre él.

¿Qué ha hecho Dios en tu vida últimamente? ¿Cómo crearás un monumento para recordarlo?