5 versículos para el misionero desanimado

¿Hay días que no te sientes motivado a servir más al Señor? ¿En los que te preguntas por qué seguir? ¿En los que quieres tirar la toalla del evangelismo?

Todos pasamos por momentos así. Quizás no tanto por cansancio, sino porque no vemos resultados de nuestro trabajo. Hoy, quiero compartir 5 versículos que te pueden animar a seguir compartiendo el evangelio, a seguir sembrando la Palabra y a seguir manteniendo firme tu testimonio.

Isaías 55:11 …así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

Santiago 5:16 La oración eficaz del justo puede mucho.

Colosenses 3:23, 24 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

1 Corintios 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

Galatas 6:9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

¡Espero estos versículos te animen a seguir siendo misionero!

la vez que sirvieron pan y pescado

 Y tomando los cinco panes y los dos pescados, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante de la gente. Lucas 9:16

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Cuando leemos la historia de cómo Cristo dio de comer a tantas personas, generalmente nos enfocamos en el milagro.

No es malo.

Pero, hoy quiero ver otro aspecto.

“…y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante de la gente.”

Si Cristo milagrosamente multiplicó el pan y los peces, ¿por qué no hizo que milagrosamente aparecieran en las manos de cada persona allí? Pues, Él decidió usar a los discípulos para repartir la bendición de la comida.

El Señor elige usarnos para su obra.

En oración nosotros le pedimos que haga cosas que nosotros no podemos hacer: salvar almas, tocar corazones, sanar cuerpos, abrir ojos espirituales, dar sabiduría…

A la vez, Él nos pide a nosotros hacer lo que sí podemos hacer: repartir comida, dar apoyo moral, mostrar amor, hablar del Salvador, orar con las personas.

En esa ocasión, los discípulos tuvieron la increíble oportunidad de ser parte del milagro que Cristo hizo, aunque quizás en el momento, ellos no sabían que dos milenios después aún se hablaría con asombro de ese día.

Y tú también tienes la increíble oportunidad de ser parte de una gran obra que el Señor va a completar. Una obra que, vista desde la eternidad, tiene valor inmenso. 

Los discípulos hicieron lo que Cristo les pidió en ese momento.

Algo sencillo, servir pan y pescado.

¿Qué cosa sencilla te está pidiendo el Señor hoy?

Imagen de: Ted’s photos – Returns Mid May 2016 – China – Yellow Mountain – 16 of 27 via photopin (license)

5 actividades misioneras que puedes hacer dónde estás

Si lees con frecuencia mi blog, sabes que yo estoy convencida de que cada creyente debe ser un misionero. Pero, a veces, las personas que no se dedican a tiempo completo a ser misioneros no están seguros de donde empezar. (A veces, ¡aún los misioneros nuevos no saben por dónde empezar!)

Hoy te quiero compartir 5 actividades misioneros que puedes hacer en dónde estás.

1. Orar por un alma no salva.

El trabajo más grande del misionero es orar por las almas perdidas. Ora. Ora específicamente. Ora diariamente. Ora fervientemente.

2. Apoyar en las clases bíblicas.

¿Hay una obra con niños donde vives? Busca la manera de involucrarte. Si te gustan los niños, qué bueno. Si no, no te preocupes. Hay trabajos en los que puedes apoyar sin realmente entrar en contacto con los niños. Quizás comprar los premios, quizás limpiar el área antes o después de la clase… ¡los que lo organizan seguro te podrán decir qué necesitan!

3. Invitar a alguien a la predicación del evangelio.

No hay nada mejor para las almas inconversas que escuchar un claro mensaje del evangelio sin poder interrumpir. 🙂 Invita a algún compañero de clase o de trabajo, a algún vecino o a una prima. Quizás te digan que no, ¡pero quizás vayan!

4. Regalar un folleto cada vez que salgas.

¿Vas a la escuela? Llévate un folleto. ¿Vas a comprar tortillas? Llévate un folleto. ¿Vas al estudio bíblico? Con alguien te tienes que topar antes de llegar, ¡llévate un folleto!

Ser un misionero no requiere de un talento especial o de un don espiritual extraordinario.

Sólo necesitas actuar según tu deseo de que más personas sean salvas.

Eso es ser un misionero.

cómo regalar un folleto

¿Sabes regalar un folleto? Yo creía que sí sabía. Digo, no tiene nada de complicado el pasarle un papel a otra persona, ¿verdad?

Pero, mi esposo Ricky tiene otra filosofía. Él cree que hay ciertas cosas que uno puede hacer para no sólo repartir folletos, sino hacerlo de manera excelente.

Hoy lo invité a compartir sus secretos sobre cómo ¡ser un excelente repartidor de folletos!

Se empieza con una Sonrisa.

Todos juzgamos a los demás queramos o no. Formamos una opinión acerca de una persona por como se ve y como se porta dentro de los primeros segundos de haberlos visto. La sonrisa es el símbolo universal de amabilidad y genera confianza. Cuando te vean con una sonrisa por lo general concluyen que no les vas a hacer un mal. Ahora, Proverbios dice que el rostro es un reflejo del corazón así que es importante que seas sinceramente feliz. Si tienes una sonrisa en la cara pero se nota que te es una obligación, se ve la falsedad y te tendrán poca confianza.

Se evita la Sorpresa.

Por lo general, a la gente les gustan las sorpresas pero en cuanto a dar folletos la sorpresa no es buen buena. Es importante que le avises a la persona desde una distancia que tienes algo para el o ella. Si esperas hasta que están tan cerca para poder saludar de mano y rápido extiendes el folleto hacia su persona normalmente se espantan y algunos se ofenden. No  invadas su espacio personal.  A unos pasos puedes saludarle con un sencillo “Buenos días” o “Disculpe, señor” y ya que haya contacto visual, extiendes el folleto con una sonrisa.

Se le da Seguimiento.

Testimonio. La gente te va estar viendo. Al darle un folleto estas declarando públicamente que eres un Cristiano y le estás invitando a serlo también. Es importante que te portes como es digno del evangelio. Si estás haciendo relajo con tus amigos antes o después de darle un folleto es poco probable que te tomen en serio. No quiere decir que tengas que ir con todo y corbata o velo y serio como una monja, sino que te comportes en una manera respetable.

Si haces estas tres cosas, por lo general te van a recibir el folleto bien.

Recuerda, puede que alguien sea salvo por un solo folleto que tu le diste.TF-109

Ricky Sawatzky nació en Chihuahua, México, pero creció en Manitoba, Canadá. Allí estudió carpintería un tiempo, pero el Señor lo llamó a dedicarse a tiempo completo a la obra misionera. Ahora, vive y trabaja en México, junto con su esposa.

¿cuándo fue la última vez que lloraste por un alma perdida?

Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo… Filipenses 3:18

¡Qué raro! ¿El apóstol hablaba de los enemigos de la cruz de Cristo llorando?

¿Por qué no con coraje por su mal testimonio?

¿Por qué no con ira justa por sus palabras blasfemas?

No, Pablo lloraba al pensar en los enemigos de la cruz de Cristo.

¿Cuándo fue la última vez que lloré yo conmovida por la condenación de una alma perdida?

¿Y tú?

¿Somos caracterizados por el amor de Cristo hacia esas pobres almas condenadas a muerte por su rechazo de la cruz de Cristo? ¿Su situación nos causa tristeza y dolor? ¿Nos mueve la compasión a llorar por ellos?

Cuando Jerusalén rechazó Su salvación, Cristo lloró.

Cuando los enemigos de la cruz se opusieron a la verdad, Pablo lloró.

Y hoy, cuando los pecadores rechazan el evangelio, ¿lloro yo?

¿Lloras tú?

¡Qué el Señor nos dé un amor profundo por el pecador!