las emociones vs. la voluntad

¿Alguna vez te has sentido como hipócrita? 

Esto puede suceder cuando vives de una manera que no sientes que es sincera. Cuando actúas según lo que sabes que es correcto, pero no corresponde a lo que sientes. 

Cuando tus convicciones dictan una cosa, pero tus emociones te llevan por otro lado. 

Quizás puedas sentir que no estás siguiendo tu corazón si hay un joven que te gusta, pero sabes que no es la voluntad de Dios porque él no es salvo. O quizás no te sientas sincera porque estas tratando con amabilidad a una hermana en Cristo, cuando realmente te sientes enojada y ofendida por algo que te dijo. Nuestras emociones dicen una cosa, pero nuestra consciencia o la voluntad de Dios dice otra. 

Cada creyente ha sentido esto en algún momento. 

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Imagen de Jean-Pierre Brungs en Unsplash

Pero, estas palabras de Hannah Whitehall Smith tratan con el conflicto de una manera sencilla y profunda. 

“No te preocupes. Sólo son tus emociones y no vale la pena preocuparte por ellos ni por un minuto. Sólo asegúrate de que tu voluntad esté en las manos de Dios, que tu persona interior se ha dejado completamente a Él, que tu elección, tu decisión esté de acuerdo con Él y así que se quede. Tus emociones, como un pequeño barco anclado lanzado de un lado para otro por las olas que poco a poco cede al tiro constante del cable, al encontrarse atados al inmenso poder de Dios mediante la elección de tu voluntad, inevitablemente serán tomados cautivos y cederán su lealtad a Él. Y tarde que temprano reconocerás la verdad de decir que “el que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios…”

Tuve que leer esta cita varias veces para entenderlo por completo. 

El punto es: si mis emociones me llevan en una dirección y la voluntad de Dios me lleva en otra dirección, mi único deber es obedecer. Dios se encargará de lo que siento. 

Es decir, no me corresponde ni preocuparme por, ni obedecer mis emociones. Lo que siento, mientras es real, es irrelevante. Me corresponde obedecer solamente, y tarde que temprano, mis emociones también obedecerán mi voluntad, la cual he cedido a la voluntad de Dios. 

Francamente, he experimentado esta verdad varias veces en mi vida, en mi trabajo y en mi matrimonio. Y estoy segura qeu seguiré aprendiendo la misma lección en el futuro. 

Espero que esta cita, tan repleto de verdad, de ayude a tomar decisiones en el futuro, también. 

¿saben que oras por ellos?

¿Tu novia sabe que oras por ella?

¿Tu mejor amiga sabe que oras por ella? 

Ese hermano que casi nunca llega a la reunión de oración, ¿sabe que oras por él? 

Hace tiempo, Ricky y yo oramos por un amigo que parece que ya no tiene a Dios como prioridad en su vida. Yo sabía que él jamás aceptaría mi sugerencia que sus prioridades no estaban en orden. 

Lo único que podíamos hacer era orar. 

Y resulta que también podía decirle que lo habíamos hecho. 

Le mandé un mensaje de texto que decía, “Oramos por ti hoy.” Y ese mensaje inició la conversación más larga que habíamos tenido en años. 

Hay poder en las palabras, “Oré por ti.” 

Pueden abrir el corazón del rebelde. Pueden suavizar el corazón del amargado. Pueden tocar el corazón del perdido. “Oré por ti.” Las palabras muestran que tienes cuidado de aquella persona. Le asegura que aunque quizás no estés de acuerdo con lo que hacen, no estás dispuesto a terminar tu relación con ellos. Les dice que quieres lo mejor para ellos, aunque difieran sus opiniones sobre qué es lo mejor. 

¿Cuándo es la última vez que le dijiste a alguien que oraste por él o ella?

Yo no había experimentado el efecto de las palabras hasta ese día, pero de ahora en adelante espero decirlas a alguien todos los días. Quiero que sepan que me importan. Tengamos una buena relación o una difícil, quiero mostrarles que aún pienso en ellos y los llevo a la presencia de Dios en oración. 

“Oré por ti.” 

¿A quién le dirás esas palabras hoy? 

cuando no sabes cómo servir

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Imagen de Paul Jarvis en Unsplash

“Haz lo que tienes en frente.” 

Podemos pasar mucho tiempo preguntándonos cuál es nuestro llamado. ¿Cuál es nuestra vocación?

¿Cuál es la voluntad de Dios para nuestras vidas? 

Pero, mientras esperamos esa revelación, ¿qué hacemos? 

Siempre hay algo que obedecer. 

Siempre hay un servicio a dar, un paso a tomar, aunque sea tender la cama. 

Dios nunca nos deja totalmente en blanco. Siempre nos da algo que hacer. Tender la cama, como ya mencioné. Barrer el piso antes de la predicación. Ayudar a mamá a doblar la ropa. Estudiar para el examen del martes. 

Siempre hay algo qué hacer. Y es un peligro el estar tan preocupados buscando el gran llamado, la gran causa de nuestra vida que nos perdemos los pequeños pasos de obediencia que Dios nos pide hoy. 

¿Y sabes por qué es tan importante obedecer en lo que tienes por delante? 

Porque Dios así nos guía. 

Dios nos guía por medio de la obediencia a pasos pequeños. Como moronas de pan en el camino del cuento de hadas, Dios nos va dejando pequeñas pistas, oportunidades para obedecer, y si las seguimos, llegaremos al camino que Dios tiene para nosotros. 

Entonces, te quiero animar a buscar la voluntad de Dios. Sí, ora y pídele que te muestre cuál carrera estudiar, con quién te vas a casar, cuál trabajo debes buscar. Pregúntale qué quiere que tú hagas, cuál va a ser tu contribución a su obra. 

Pero mientras, haz lo que tienes en frente. 

Dios te guiará. 

una meditación sobre andar en el desierto

¿Has pasado últimamente por un desierto? 

Un desierto emocional, en el que te sentías totalmente vacía, que ya no podías dar más, ni esforzarte más, ni querer más. 

Un desierto espiritual, en el que leías tu Biblia y no recibías nada, orabas y tu alma seguía sedienta. 

Quizás tu desierto fue otro. Uno que yo no conozco. 

Lo que sí te puedo asegurar es que Dios está en el desierto contigo. 

Oh Dios … tú saliste delante de tu pueblo, Cuando anduviste por el desierto, Selah… Salmo 68:7

Dios guió a su pueblo al desierto. Los guió a donde sentirían hambre y sed y calor y cansancio. Pero, allí en el desierto, el anduvo con ellos.

¡Dios estaba allí! 

Y por eso este versículo me ha dado consuelo. 

Sí, a veces me encuentro en un desierto. Pero, tengo la seguridad de que aún allí, Dios está conmigo. 

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Imagen de Parsing Eye en Unsplash

18 preguntas para personas de la Biblia

Si pudieras conocer a cualquier persona de la Biblia, ¿quién sería? 

Qué difícil decidir, ¿no? No sé cómo elegir sólo una persona, pero sí tengo una lista de preguntas para varias personas de la Biblia. Aquí están las preguntas que yo haría si pudiera conocerlos. 

  1. Rút: ¿Qué fue lo que te atrajo al Dios de Israel? ¿Cómo se ganó tu lealtad? 
  2. Pablo: ¿Cómo te sentiste cuando aprendiste que la causa a la cual habías dedicado tu vida era algo falso? 
  3. Juan: ¿Me puedes explicar cómo terminó tu relación con la iglesia que dirigía Diótrefes? 
  4. Ester: ¿Cómo eran tus amistades dentro del palacio? ¿Llegaron otras personas a creer en Dios? 
  5. Andrés: ¿Cuál es tu secreto? ¿Por qué siempre que leemos de ti estás trayendo a alguien al Señor? 
  6. Susana: ¿Cómo decidiste seguir y servir al Señor Jesús de tus bienes? 
  7. Sarai:  ¿Qué lección aprendiste después de tomar el plan de Dios en tus propias manos? 
  8. María: ¿Qué fue lo más impactante que aprendiste a los pies de Cristo? 
  9. Lidia: ¿Cómo manejabas tu tiempo para ser ama de casa y tener tu negocio a la vez? 
  10. Priscila: ¿Puedes decirme cómo estudiabas la Palabra con Aquila? 
  11. Eunice: ¿Qué consejo le puedes dar a una mujer que está casada con un incrédulo? 
  12. Isaac: ¿Qué sentiste cuando tu papá estaba a punto de sacrificarte? 
  13. Demas: ¿Qué pasó? ¿Por qué te fuiste? 
  14. Marcos: ¿Qué pasó? ¿Por qué regresaste? 
  15. Bernabé: ¿Cómo fue tu relación con Pablo después de irse cada quién por su lado? 
  16. Ana: ¿Cómo pudiste confiar tu hijo a Elí si él había fracasado en criar a sus propios hijos? 
  17. Betsabé: ¿Qué fue lo más importante que le enseñaste a tu hijo? 
  18. Santiago: ¿Qué te hizo cambiar de opinión sobre Cristo?

¿Alguna vez habías pensado tú en qué preguntas les harías a estas u otras personas de la Biblia? ¿Qué respuestas crees que nos darían?