el testimonio de Tanis

Hace unos días escribí acerca de Katie, una chica ordinaria llamada a una vida extraordinaria.

Pero, hay otras personas como Katie que desean vivir completamente para el Señor.

Te quiero compartir hoy una entrevista con Tanis Walker, una mujer también llamada a África. 

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¿Quién eras antes de ser “Tanis Walker, misionera”?

Era una jovencita más preocupada con mi vida personal y con divertirme que con agradar al Señor. Era egocéntrica. Sabía que era salva y aunque pasaba tiempo con otros jóvenes cristianos, no nos estábamos edificando de manera espiritual.

¿Cómo te llegó a interesar el ser misionera?

Desde muy chica había escuchado reportes misioneros y siempre me fascinaban los reportes de las enfermeras que trabajaban en Zambia. Puse en mi corazón como meta el ser enfermera misionera cuando tenía 12 años, aunque después, en mis años de adolescente, olvidaría esa meta.

¿Elegiste ser enfermera sólo porque te ayudaría en el campo misionero, o fue una decisión que ya habías tomado?

Siempre había querido ser enfermera porque mi mamá era enfermera, pero también lo tenía en mente  por si llegaba a ser misionera.

¿Por qué elegiste Zambia?

Al terminar la carrera de enfermería, fui a una conferencia en Melfort y nos dieron un reto a los jóvenes. Gracias a ese reto, fui, como enfermera recién graduada, a Zambia en un corto viaje misionero y estaba orando que el Señor me mostraría qué quería que yo hiciera. Fue durante una predicación del evangelio un domingo por la tarde, el predicador nos pidió que leyéramos en Isaías 6. Mis ojos cayeron en el versículo 9 y las palabras resaltaron de la página “Anda y di a este pueblo…” Inmediatamente, supe que Dios me estaba llamando a decirles a los de Zambia que tenemos una Esperanza de salvación eterna a través de nuestro Señor Jesucristo.

¿Quién es tu héroe y por qué?

George Mueller, su fe me deja asombrada.

¿Qué es un misionero para ti?

Alguien que comparte el Evangelio con otros, sin importar donde están, si en su lugar de trabajo, su localidad o un campo extranjero.

¿Qué le dirías a alguien que quisiera ser misionero a tiempo completo algún día?

Miqueas 6:8

… qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

Hebreos 13:20 y 21

Y el Dios de paz … os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad,

Si sientes que Dios está poniendo un lugar, un país o un pueblo en tu corazón, no lo ignores. Y no permitas que los asuntos personales te pesen, no te enredes ni te detengas por las cosas que normalmente se preguntan los adolescentes acerca de la vida, como con quién te casarás o cómo te ganarás la vida. Si el Señor tiene algo para ti, Él abrirá las puertas para ello en todo, aún en lo económico.

¿Qué quisieras haber sabido cuando comenzaste a compartir el evangelio?

La sabiduría viene con la madurez (y sigo aprendiendo a diario) pero quisiera no haber sido tan juzgona acerca de las personas y las actividades que me rodeaban en el campo misionero. Yo soy responsable ante Dios por mí y por mis acciones. Todos los demás son responsables por ellos mismo ante Dios y no me corresponde juzgarlos en ninguna manera.

¿Sientes que tienes un llamado específico? ¿Cuál es? ¿Ha cambiado a través de los años?

Siento que tengo una oportunidad increíble de testificar a las personas a través de la medicina. Cuando ayudo a las personas a sanar físicamente, están muy agradecidos y por lo tanto, mucho más dispuestos a escuchar el Evangelio. A través de los años he visto a muchos ser salvos en el hospital aquí en Zambia.

Hace muchos años el Señor me abrió los ojos a la gigantesca necesidad (física y espiritual) en el país de Angola (un país vecino al oeste de Zambia). De nuevo, el Señor me dio varios versículos que me confirmaron que debería de ir allí, sin embargo también cerró las puertas durante muchos años. Sólo hace poco proveyó más enfermeras que pudieran tomar mi lugar aquí en Chitokoloki, Zambia para que yo pudiera buscar la entrada a Angola. Estoy haciendo trámites para que me den mi visa de trabajo misionero para Angola y espero tener antes del fin de este año. Espero trabajar en la medicina comunitaria y en una clínica móvil en los pueblos en la provincia al sureste en Angola (cerca de la frontera con Zambia) en donde se hablan los idiomas de lunda y luvale. Puedo hablar muy bien el luvale y entiendo lo suficiente del lunda para comunicarme con ellos también. Espero también ayudar en la obra de las clases bíblicas en esa área. Ya hay muchas pequeñas asambleas allí, resultados del trabajo de los primeros misioneros hace entre 50 y 100 años.

Tienes dos hijas adoptadas. ¿Puedes compartir cómo llegaron a tu vida y cómo fuiste guiada por el Señor a adoptarlas? ¿El hecho de que eres soltera afectó la decisión?

En los años de trabajar en un hospital misionero, me topé con muchos huérfanos y niños desnutridos. En algunos casos, los adultos no eran capaces de cuidar a estos niños en esas condiciones y habiendo visto a muchos niños morir, decidí tomar la iniciativa y llevarme a los niños a la casa para cuidarlos hasta que se recuperaran. Una vez, un mamá de unos gemelos de 4 meses falleció en el hospital y la parienta más cercan era su tía abuela. La ayudé mucho en esos años con comida para los gemelos, ropa, cobijas, etc. Llegué a quererlos mucho y la idea de adoptar fue sembrada en mi corazón. El hecho de que yo era soltera y probablemente jamás tendría hijos propios, no me pasó por la mente. Simplemente era el hecho de que disfruto mucho a los niños y habían situaciones a mi al rededor en donde los niños sufrían o morían por las graves situaciones de las familias.

Lo platiqué con muchas personas y la mayoría se oponían a que yo adoptara por varias razones. Una pareja misionera mayor me aconsejó que si iba a adoptar como madre soltera, debería de adoptar sólo a niñas. Me comentaron que como adolescentes, los muchachos necesitan a un hombre adulto que los pueda ayudar en ese tiempo. Guardé ese consejo en mi corazón y comenzó a orar que si alguna niñita necesitara un hogar, que el Señor me guiara en eso.

Un par de años después, una niñita le nació a una mujer muy conocida en el área con discapacidad mental. La tía comenzó a cuidar a la niña desde que nació, ya que la mamá era incapaz de hacerlo. Una vez más, los pude ayudar con leche, comida, ropita, cobijas, etc. Pero, después de varias situaciones los parientes me preguntaron si la pudiera cuidar de manera permanente. Después de orar y buscar la voluntad del Señor durante varias semanas, el Señor me habló a través de Isaías 54. Todo el capítulo me estaba declarando a gritos que lo debía hacer.

Cuando otra niña (su madre había fallecido en nuestro hospital) llegó 15 meses después, los mismo versículos me confirmaron que recibirla en mi hogar era lo correcto. De nuevo, los parientes me estaban pidiendo ayuda. Su situación económica era muy deficiente y nadie entre la familia estaba dispuesto a recibir a la bebé.

Ser una madre me ha cambiado y me ha bendecido más allá de lo que puedo contar. Las niñas ahora tienen 5 y 6 1/2 años… Confío mis hijas ahora al Señor y a los maestros de la Escuela Sakeji y también confío en el Señor que Él irá delante de mí en este futuro desconocido en Angola. 

Esa es parte de la historia de Tanis, enfermera, misionera y madre.

¡Espero que te haya inspirado!

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