el reto de vivir en paz

El reto de hoy es el siguiente fruto del espíritu: la paz.

¿Cómo puedo demostrar este fruto del espíritu? Pues, la Biblia habla mucho de la paz. Les quiero compartir lo que pude aprender de un breve vistazo a las Escrituras.

Primero, tenemos paz porque ya no vivimos en contra de Dios.

La salvación nos ha dado paz con Dios. Ya no vivimos en rebeldía ante el Creador, nuestro pecado ya no impide que tengamos una relación con el Santísimo.

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Romanos 5:1

En segundo lugar, gracias a esta nueva relación pacífica con Dios, podemos vivir en paz con los demás también.

De hecho, es un mandato. Y este mandato lo podemos obedecer gracias al Espíritu Santo que mora dentro de la persona salva.

“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.” Romanos 12:18

Ahora, ¿cuál es el origen de esta paz con Dios y con los demás?

Juan 16:33 nos da la respuesta. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz.”

Es la salvación, la relación con Cristo que nos da esta paz con Dios y con los demás. En Cristo tenemos paz.

A veces parece que tendríamos una vida más pacífica si pudiéramos seguir la corriente del mundo. Sería más fácil y tendríamos más tranquilidad en el mundo si viviéramos como el mundo. ¡Al menos el mundo nos dejaría en paz! ¿O no?

Cristo dijo, “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (Juan 14:27)

Cristo nos da paz, no el mundo.

Pero también parece, en ocasiones, que estamos peleando constantemente en contra de la carne. ¡Qué fácil sería ceder a los deseos de la carne para que al fin nos dejara en paz! ¿Sería verdadera paz?

Romanos 8:6 nos dice que “… ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.” 

Cristo da paz, no la carne.

El autor en Romanos 14:19 nos da una conclusión excelente: “Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.”

Hoy tenemos el reto de reflejar la paz que Cristo nos da para con Dios y para con los demás.

Evitemos seguir al mundo o ceder a la carne. Fijemos nuestros ojos en Cristo. Y todos, al ver la paz que Él nos da, sabrán que pertenecemos al Señor.

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Imagen de Raul Petri / CC-BY

“…el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz…” Gálatas 5:22

Comentarios: ¡me encantaría saber qué piensas!