el reto de orar

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Foto de Patrick Fore / CC BY

¡El reto de hoy no es memorización!

¡Es oración!

Quiero proponerte que este fin de semana, ores tres veces al día. Primero, piensa en una persona que conoces que no es salva. Luego, escoge tres horas del día, puede ser a la hora del desayuno, de la comida y la cena, o pueden ser otros momentos del día, pero que sean tres. Hoy, mañana y el domingo ora por la salvación de esa persona esas tres veces al día que elegiste.

Quizás pienses que orar no requiere de mucho valor.

Pero últimamente me he dado cuenta que el Enemigo batalla contra la oración más que contra cualquier otra cosa. Si tú te propones orar, él va a hacer todo lo posible por detenerte.

¡El Enemigo va a luchar como pueda!

Si te propones orar tres veces al día por la salvación de alguien, vas a encontrar obstáculos que jamás te imaginabas. Quizás sufras un ataque emocional (como una depresión repentina), quizás una actividad con unos amigos se quiera interponer, ¡o quizás la flojera! Pero cuando te veas tentado a simplemente no hacerlo, ¡recuerda de dónde viene esa idea!

¿Cómo puedes prepararte?
  • Primero, ¡no lo olvides! Como ya mencioné, puedes elegir hacerlo a la hora de las comidas, así ya estás dando gracias y simplemente agregas la petición de salvación. O puedes poner recordatorios en tu teléfono. Otra idea es apuntarlo en unos papeles, y luego poner los papeles donde sabes que vas a estar a la hora designada.
  • En segundo lugar, ¡no lo pospongas! Cuando el Enemigo no logra hacerte olvidar o cancelar tus planes de oración, su Plan B siempre es posponer la oración. Si posponemos la oración una vez, es mucho más fácil seguir dejándolo para después, hasta que por fin nos rindamos a la flojera o el sueño y él lo sabe. Decídete que a la hora designada ¡lo vas a hacer porque lo vas a hacer!
  • Finalmente, ¡hazte un plan! Si vas a salir a comer con unos amigos, pero tu hora de oración es a las 3.30 p.m., pon un alarma y cuando suene ve al baño. Puedes orar allí. O si tu familia repentinamente decide ir a una plaza y a la hora de oración estás en una zapatería, quédate en la puerta mientras los demás entran. En unos minutos, ellos saldrán o podrás alcanzarlos sin problema.

Recuerda que aquí en la tierra, el orar por la salvación de alguien quizás te tome tres minutos. ¡Pero la oración en el cielo es algo potente!

Este fin de semana, ¡oremos por la salvación!

Comentarios: ¡me encantaría saber qué piensas!