cuando te topas con un testigo

¡Hoy tengo un invitado! Hablar con un Testigo de Jehová es algo que para mí siempre ha sido muy intimidante y pensé que quizás algún lector también había sentido ese temor a conversar con ellos. Entonces, hoy le pedí a Ricky que nos ayudara con ese tema. ¡Espero te ayude y te inspire a seguir siendo misionero!

joshua-rawson-harris-435949.jpg
Imagen de Joshua Rawson-Harris en Unsplash

Todos hemos sentido aquel temor paralizante al encontrarnos con un testigo de Jehová. ¿Qué hago? ¿Qué digo? ¿Cómo hago para que se vaya o que no se entere que estoy en casa? Aquí hay algunas ideas que nos pueden ayudar en esas situaciones.

1.Tranquilízate

No hay necesidad de entrar en pánico. Pueden intimidarnos sus tácticas agresivas de conversación y su capacidad de citar partes desconocidas del Antiguo Testamento, pero no te pueden dañar. En el peor de los casos, pierdes un rato o no sabes contestarle algo, no es el fin del mundo.

2. Identifica tu objetivo

Necesitas saber cuál es tu propósito en esta conversación. ¿Les vas a contradecir y mostrar por qué están equivocados? ¿Les vas a compartir el evangelio? ¿Les vas a dar un avionazo? Tu necesitas estar en control de la conversación, así que debes saber hacia dónde la vas a guiar, por que si no, van a brincar de tema en tema sin concluir nada.

3. No discutas (2 Tim. 2:24)

Podrías ganar la batalla pero perder la guerra. A nadie le gusta ser expuesto públicamente como falso o mentiroso. No te cedas a la tentación de tener la razón. Una cosa es querer que sepan y vean la verdad, otra cosa es discutir nada más por comprobar que estás en lo correcto. Que yo sepa, la hostilidad nunca ha ganado un alma por Cristo.

Si has decidido entrar en debate con ellos y rehusan aceptar la razón o explicaciones bíblicas, termina la conversación en desacuerdo respetuoso.

4. Lo más importante

“La cosa más importante, es que lo más importante, sea lo más importante.” El evangelio es lo más importante. ¿A qué fin vamos a discutir si Cristo murió en una cruz o en un palo vertical solamente? La gran mayoría de los temas que presentan no tienen nada que ver con el evangelio. Ellos necesitan ser salvos, así que no hay que perder tiempo discutiendo sobre cosas que no son eternas. Cuéntales cómo el Señor te salvó. Pregunta les si son salvos ellos. Si es así, ¿de qué fueron salvos? Lo que el Señor puede usar para penetrar esa fachada de espiritualidad y conocimiento son preguntas que provocan la consideración seria y que nacen del amor genuino por sus almas. Sin Cristo, el hombre es, en realidad, vacío.

5. Aprende

El “hubiera” no existe. Sí, es frustrante cuando se te ocurre la respuesta perfecta después del hecho, pero como cualquier otra cosa en la vida, hablar a la gente de Cristo requiere de mucha practica. No tiene nada de malo decir “no sé” o “déjame averiguarlo.” Ve a casa y estúdialo. Para la siguiente vez, estarás más preparado.

Tu eres un embajador de Cristo, le representas aquí en el mundo. Por eso, sea el objetivo mostrarles la verdad, o compartir el evangelio, o simplemente evitar una conversación con ellos hoy, mostrémosles a Cristo.


TF-109

 

Ricky Sawatzky nació en Chihuahua, México, y creció en Manitoba, Canadá. Allí estudió carpintería un tiempo, pero el Señor lo llamó a dedicarse a tiempo completo a la obra misionera. Ahora, vive y trabaja en México, junto con su esposa.

 

 

cuando tienes padres in conversos

kevin-delvecchio-273275.jpg
Imagen de Kevin Delvecchio en Unsplash

Yo tuve el privilegio de nacer en un hogar donde gobernaba la Palabra de Dios, mis padres eran creyentes y su prioridad era que yo también escuchara y creyera el evangelio.

Pero, hay muchos que no han tenido esa bendición. Sé que no puede ser fácil ser creyente y llevar una vida cristiana con un testimonio claro cuando tus padres no son salvos. Por eso, me comuniqué con varios amigos y conocidos que tienen papás inconversos y les pregunté qué creen que es lo más importante para saber o recordar cuando estás en esa situación.

Aquí comparto sus respuestas.

“…considero que algo necesario para que el creyente pueda crecer y avanzar en medio de situaciones adversas (padres inconversos) es el respeto hacia lo que somos y hacemos.” – Marisolina

“Honrarles. Nosotros somos los creyentes y una manera de honrarles sujetándonos a ellos (siempre y cuando vaya de acuerdo a la voluntad de Dios lo que nos demanden), brindarles respeto, obedecerles.”  – Isabel

“Dios me ha dado padres inconversos…no pierdo la esperanza de que ellos algún día escuchen sobre la salvación y sean salvos.” – Martín

“En lo personal, ¡debo recordar que realmente pueden ser salvos! Porque a veces son demasiados problemas, a veces son demasiadas las ocasiones en que compartes el evangelio con ellos y sólo dicen: “Sí, tú sigue ahí y no te rindas.” …La situación se hace tan cotidiana que llega el punto en el que no te imaginas a toda tu familia siendo salva.”   – Fabiola

“El lugar más difícil para ser un buen creyente es en la casa. Entonces va a requerir maryor esfuerzo y oración para tener un buen testimonio.”  – Tiberio

“Seré muy sincera…lo primero que debes recordar es que tienes un nuevo Padre, uno eterno a quien encomiendas toda tu vida y alma y que ese Padre siempre estará interesado en tu vida, ¡que su mayor anhelo será salvar a tus padres terrenales!” – Brenda

3 retos inesperados al evangelizar

tommy-lisbin-223879
Imagen de Tommy Lisbin en Unsplash

Cuando decides compartir el evangelio, sabes que no será lo más fácil. Pero, muchas veces los retos no son los que te esperabas. Sales decidido a no permitir que tal o cual problema te detenga ¡sólo para enfrentarte con un obstáculo totalmente inesperado!

Hoy te comparto 3 retos que me sorprendieron al compartir el evangelio.

1. La timidez. 

Para muchos es algo normal, pero yo no soy tímida. Aún así, de vez en cuando, al salir con el propósito de invitar a alguien a la del evangelio me siento tímida. Generalmente es algo repentino y no sé a qué se deba.

2. La conversación que divaga.

A pesar de que me es fácil conversar con desconocidos, nunca he aprendido a controlar una conversación. Así que cuando procuro hablar de las verdades de la Biblia y la persona decide irse por otro rumbo, no sé cómo dirigir la conversación para de nuevo hablar de lo que quiero compartir.

3. La oración constante.

Francamente, la oración es la parte más importante del evangelismo. Orar antes y después de compartir, añade mucho peso a la obra. La oración eficaz del justo puede mucho. Pero, tomar el tiempo para orar por las almas no salvas es más difícil de lo que uno cree. Es que es más sencillo seguir compartiendo, seguir haciendo, seguir buscando maneras de compartir el evangelio con más gente.

Estos tres retos me sorprendieron cuando empecé a compartir el evangelio. ¿Tú tienes retos similares? ¿O son totalmente distintos?

¿Que es lo que más te ha sorprendido al compartir el evangelio?

¿cuáles cantos enseñamos a los niños?

Hace varios años publiqué esta entrada en inglés. Hoy, lo quiero compartir con ustedes ¡porque creo que el mensaje es igual de relevante!

En el pueblo donde crecí, un hermano tiene un negocio de herrería. Hace poco, en el taller se oía un canto conocido de la boca de uno de los trabajadores.

El hermano se dio cuenta que el hombre, ya con más de 20 años, estaba cantando “Cuidado mis ojitos lo que véis.”

Resulta que el empleado antes iba a la escuelita bíblica. Nunca fue salvo y con el tiempo dejó de ir. 

Pero aún recordaba los cantos. 

ben-white-197668
Imagen de Ben White en Unsplash

¡Con razón siempre le era importante a mi papá que cantáramos ciertos coritos en la clase bíblica! 

La mayoría de los cantos en nuestros himnarios hablan sólo de historias de la Biblia o principios bíblicos, por ejemplo, “Sólo un jovencito” o “Mi Dios es tan fuerte.”

Mis cantos preferidos son los que hablan directamente del evangelio como el canto de los crayones.

Por otro lado, hay unos coros que no enseñan mucho, se tratan más de diversión. Un ejemplo de esto es “Soy soldado de Jesús.”

Y a primera vista no tiene nada de malo…

Pero, es que cuando le enseñas a los niños un canto, se les va a quedar. 

Llevarán ese canto con ellos a sus hogares. Sus padres los oirán. Años después, como adultos, recordaran partes del canto. Quizás hasta sus hijos los oigan.

¿Qué queremos que recuerden? 

¿“Soy soldado de Jesús” y “Nuestro padre Abraham tiene muchos hijos…”

O ¿queremos que recuerden “La B I B L IA es el libro de mi Dios” y “El camino al cielo es Cristo…”?

¡Los cantos que enseñamos a los niños son muy importantes!

3 errores que cometí como maestra de una clase de la escuela dominical

Si un maestro no reconoce que puede aprender más, es un mal maestro. Y como yo comencé a enseñar muy chica, ¡cometí muchos errores al inicio!

loren-joseph-286131
Imagen de Loren Joseph / CC-BY

Hoy quiero compartir lo que he aprendido de 3 errores al dar una clase de escuelita.

 

1. Permití que el enojo motivara mis acciones.

Cuando los niños se portan mal (y sí llegará el momento en que los niños se portan mal), es imprescindible mostrarles que no es aceptable y que Dios exige obediencia. Sin embargo, esto se debe enseñar mostrando el amor de Dios por esta preciosa alma y en perfecto control de las acciones de uno. Aunque yo quería muchísimo a mis alumnos, cuando hacían algo incorrecto, a veces los corregía por coraje y no para enseñarles que Dios exige obediencia. Quizás esto parezca extraño, pero aunque mis acciones probablemente hubieran sido las mismas, la motivación detrás era otra. Y es muy importante que al tratar a los alumnos, yo esté actuando conforme al carácter de Dios y no conforme a mis preferencias.

2. Confié en mi conocimiento de la Biblia.

Comencé dándoles clases a los niños de 3 a 6 años, entonces eran lecciones bastantes básicas como: Dios está en el cielo, Dios es amor, Dios todo lo ve… pero, aún así, debería de haber estudiado más sobre cada tema. No sólo porque uno nunca sabe qué preguntas se les van a ocurrir a esos niños, sino también por mi propio bien espiritual y mi desarrollo como maestra. Aunque sea un tema o una historia que ya conozco, si no profundizo mi estudio, se vuelve aburrido y repetitivo para mí y para mis alumnos.

3. Alcé la voz.

No me refiero a corajes, hablo simplemente de levantar la voz para que los niños me escucharan. Cuando empecé a dar clases, sólo una cortina nos separaba de la otra clase y cada ruido de ellos se escuchaba en nuestro salón y vice versa. Llegué a alzar la voz mucho para que mis alumnos me escucharan pero se convirtió en un mal hábito. Hasta la fecha, me cuesta trabajo dar una clase en voz normal. Es mejor bajar la voz, los niños tienen que poner más atención para escuchar, además, uno no estorba a los otros maestros (¡mil disculpas a los demás maestros de Zapopan!) Y si uno habla en voz baja, los niños se habitúan a hablar igual dentro del salón, ¡lo que siempre es una ventaja!

Espero tú puedas evitar estos errores. Al corregir o disciplinar a un alumno, examina tus motivos porque sí importan. Prepara no sólo una ilustración visual para la clase, sino también el material para que tú también aprendas de tu clase. Y finalmente, da las instrucciones, haz las preguntas y aún corrige a los niños en voz baja, ¡la clase será más tranquila!

¿Cuáles son algunas cosas que tú has aprendido al trabajar con niños? ¿Puedes compartirlos?