10 citas sobre la oración de Oswald Chambers

Hace tiempo, conseguí un libro usado. Se llama La oración: Una ocupación santa. Es de Oswald Chambers y realmente no es un libro normal. Es, más bien, una colección de citas sobre la oración, cosas que él escribió en varios libros. Tristemente, no la encuentro en español en ningún lado.

En la introducción al libro, Oswald Chambers dice lo siguiente:

… muchos de nosotros preferimos pasar nuestro tiempo haciendo algo que tendrá resultados inmediatos. No queremos esperar a que Dios produzca los resultados en su tiempo perfecto, porque su tiempo perfecto casi nunca está sincronizado con nuestro tiempo.

Y por eso procuramos ayudar a Dios. Muchas veces hasta procuramos contestar nuestras propias oraciones.

¡Me impactó mucho ese pensamiento! Y teniendo en mente esa verdad, uno se abre más a aprender las verdades sobre la oración. Hoy, quiero compartirles las mejores citas (en mi opinión) de este libro en el orden en que aparecen en el libro.

  1. Pablo dice, “Orando siempre… por todos los santos y por mí.” ¿Recordamos que tenemos el mandato del Señor de orar por todos los que ministran en su nombre? Si el apóstol Pablo sinceramente pidió que se orara por él “…a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,” seguramente debemos recordad que esta es la clave que el Señor pone en nuestras manos por toda la obra cristiana; no orar porque somos impotentes, sino orar porque Dios es Todopoderoso.”
  2. Ten cuidado que la actividad en proclamar la Verdad no sea una manera ingeniosa de evitar la concentración espiritual de intercesión.
  3. La flojera física descompone la devoción espiritual más rápido que cualquier otra cosa. Si el diablo no puede llegarnos por medio de la tentación a pecar, nos llegará por hacernos dormir espiritualmente. “No, es imposible que te levantes en la mañana a orar, estas trabajando duro todo el día y no puedes darte ese tiempo para orar. Dios no espera eso de ti.” Jesús dice que Dios sí lo espera de nosotros.
  4. Debemos orar con los ojos en Dios, no en las dificultades.
  5. Es un insulto inclinarse ante Dios y decir “Hágase tu voluntad” cuando no se ha hecho intercesión. Es una oración de incredulidad impertinente, conlleva la idea de que no tiene caso orar, Dios hace lo que Él quiere. La frase, “hágase tu voluntad” nace de la relación más íntima con Dios en la que hablo con Él librememente… La repetición en la oración de intercesión no es negociar, sino una insistencia gozosa en la oración.
  6. Jesús no dijo, “Id a la mies.” Dijo, “Rogad, pues al Señor de la mies, que envíe obreros.” …Hhay una cantidad innumerable de personas que han llegado a una crisis en sus vidas y ya están “blancos para la siega.” Los encontramos en todos lados, no sólo en otros países, sino también en las casas vecinas. La manera de discernir no es por intelecto, ni por sugerencias sino por la oración.”
  7. Dios espera que seamos intercesores no buscadores dogmáticos de fallas, sino intercesores vicarios hasta que las vidas de otros lleguen al mismo estándar.
  8. El significado de esperar en ambos, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento es “pararse debajo de,” es decir, activamente tolerar. No es detenerse con brazos cruzados sin hacer nada, tampoco es decir, “En el tiempo de Dios sucederá.” La mayoría de las veces eso significa que en mi tiempo perezoso permito que Dios obre. No, esperar quiere decir estar parado debajo de, en fuerza activa, tolerar hasta que llegue la respuesta.
  9. Podemos ahogar la Palabra de Dios con un bostezo. Podemos permitir obstáculos al tiempo que debemos pasar con Dios cuando recordamos que tenemos otras cosas que hacer. “No tengo tiempo.” ¡Claro que no tienes tiempo! ¡Tómalo! Ahoga algunas otras actividades y haz tiempo para reconocer que el centro de poder en tu vida es el Señor Jesucristo y Su Propiciación.

Entre las citas, este libro contiene algunas preguntas para meditación. Estas fueron las dos que más me impactaron.

  • ¿A quién estoy privando de la bendición de Dios por no orar por ellos?
  • Cuando oro “Hágase tu voluntad,” ¿lo hago simplemente porque es más fácil que descubrir cuál es la voluntad de Dios?

Y finalmente, mi cita preferida:

Tengamos cuidado de precipitarnos en el mismo deseo de hacer la voluntad de Dios. Corremos delante de Él en mil y un actividades y en consecuencia terminamos tan abrumados con personas y dificultades que no adoramos a Dios, no intercedemos.

Espero estas citas te sirvan a ti, como me sirvieron a mí, para tener una mejor vida de oración.

una reseña de Cómo orar de R. A. Torrey

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Uno de los libros que leí este año que más me impactó fue Cómo orar de R. A. Torrey.

Es un libro muy corto con doce capítulos breves que enseñan lo básico de la oración. Digo lo básico, pero realmente, son enseñanzas que todos necesitamos repasar vez tras vez.

Sólo un aspecto del libro me dejó con preocupación. En el último capítulo, el autor hace referencia a ocasiones dramáticas cuando en los reavivamientos espirituales de ciertos lugares, se hacía un alboroto, la gente se desmayaba y los oyentes lloraban en alta voz… aunque no quiero disminuir el efecto que la oración sincera pueda tener sobre las almas perdidas, no quisiera que buscáramos una respuesta emocional en lugar de una espiritual a nuestras oraciones.

El autor usa vocabulario sencillo y franco para enfatizar la importancia de la oración en la vida cristiana. Al final de cada capítulo, me vi obligada a poner a un lado el libro durante un par de días para meditar sobre lo que acababa de leer. De los varios libros que leí en este año sobre la oración, este fue el que me dejó con más convicción de la necesidad de orar, de verdaderamente orar: a diario, con profundidad, sinceramente y con fervor.

Aquí les dejo algunas de mis citas favoritas del libro.

En relación a la importancia de tener fe al orar:

“¿Cómo llega la verdadera fe? Romanos 10:17 responde a la pregunta. ´Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.´ Si vamos a tener verdadera fe, debemos estudiar la Palabra de Dios y descubrir lo que se promete, después simplemente creer las promesas de Dios.”

Sobre la importancia de meditar:

“El Espíritu Santo obra Sus oraciones en nosotros a través de la Palabra y el abandonar la Palabra hace imposible la oración en el Espíritu Santo. Si alimentáramos el fuego de nuestras oraciones con la leña de la Palabra de Dios, nuestras dificultades en la oración, desaparecerían.”

En relación al agradecimiento:

“Los grandes hombres de oración en la Biblia y a través de la historia de la iglesia han sido hombres que tenían el hábito de agradecimiento y adoración.”

¡Te recomiendo este corto libro si buscas algo que te motive a orar más! Yo lo encontré aquí.

la carta de amor que me enseñó a adorar

Hace unos años, leí una carta de amor y noté algo interesante: el escritor casi no hablaba de él. No decía, “Eres mi todo, tu sonrisa me hace sentir mariposas y no puedo más que comparar a tus ojos al mar que vi cuando me fui de vacaciones.”

La carta no se enfocaba en el efecto de la amada sobre el escritor. Hablaba de ella solamente.

“Tus ojos son profundos como el mar.  ¡Son tan encantadores los rizos de tu cabello! Tus manos, tan listas para atender a cualquiera, fuertes pero suaves.”

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Imagen de Joanna Kosinska en Unsplash

Cuando noté que el escritor a penas hacía un par de referencias a sí mismo en la carta, me di cuenta que así es la adoración.

La adoración es como una carta de amor al Señor.

Y resulta que la adoración no se trata de mí. Cuando era adolescente, la mayoría de mi adoración consistía en dar gracias. ¡Claro que no es malo dar gracias! Pero, al darle gracias a Dios, yo me estaban enfocando mayormente en lo que Dios había hecho por mí. Fue al leer esa carta que aprendí que la adoración no tiene nada que ver conmigo. ¡El tema es Él!

Después de leer esa carta, comencé a cambiar mi forma de adorar.

En lugar de enfocarme en mí diciendo, “Gracias porque tu Hijo murió por mis pecados” comencé a adorar diciendo algo así: “Tu Hijo pudo tomar su vida otra vez después de haber muerto por el pecador. ¡Qué gran amor al poner su vida! ¡Qué gran poder al volverla a a tomar!”

Desde ese momento, mi forma de leer los Salmos también cambió totalmente.

Anteriormente, leía los salmos pensando, ¿por qué le dirías a Dios que Él es el más poderoso de todos los dioses, que sólo Él tiene el poder de la vida y la muerte, que Él es grande en misericordia? ¡Dios ya sabe eso!

Pero, al leer la carta, pensé, la amada sabe que tiene ojos verdes, que tiene el cabello rizado y que le gusta servir a los hermanos. De eso no se trata.

Se trata de que el escritor, ama cada aspecto de su ser y quiere tomar el tiempo de hablar de cada detalle que él ama de ella.

Y así es con Dios. Al adorarle, sí le estoy diciendo cosas que Él ya sabe. Él sabe que es el Creador Todopoderoso. Él sabe que Cristo es el único, santo Cordero de Dios. Él sabe que el humilde Jesús es el Hijo de Dios que resucitó en poder para dar Vida Eterna al pecador.

Pero, cuando nosotros adoramos, vamos a repasar cada detalle de nuestro Amado y enfocarnos totalmente en Él.

¡Y Él lo va a recibir con el deleite y el gusto de alguien que recibe una carta de amor!

las 5 personas que han impactado mi fe (parte 1)

¿Quiénes son las 5 personas que, sin conocerlas, más han impactado tu fe?

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Imagen de mauro mora en Unsplash

Leí esta pregunta hace unos días y me llamó la atención. ¡No estaba segura! Después de pensarlo, hice la siguiente lista.

Elisabeth Elliot.

Misionera. Esposa. Madre. Viuda. Misionera. ¡Qué mujer tan increíble! Y muy práctica. Sus libros y sus programas de radio no eran nada elaborados. Sólo decía la verdad de una forma muy franca y sencilla. Esta mujer ha formado mi punto de vista sobre la feminidad, la sujeción, la voluntad de Dios, la obediencia y la oración.

Rut, la moabita.

La primera vez que aprecié el libro de Rut fue en una serie de estudios bíblicos en Hermosillo. Desde entonces, en su historia veo a Cristo, me veo a mí, veo la misericordia y la gracia, veo la disponibilidad de mi Redentor y me lleva a adorar. ¡Qué bella historia la de Rut y la mía!

Amy Carmichael.

Amy es mi héroe. Rescató a muchísimas niñas de vidas horribles (o, en ocasiones, de muertes horribles). Les dio un hogar y amor a las niñas que la sociedad y las familias habían abandonado o vendido. Ella les dio el valor que Dios tiene para con cada ser humano. Además, escribió muchísimo. Poemas preciosos, cartas conmovedoras, libros enteros de pensamientos devocionales. ¿Cómo no querer ser como ella?

C. S. Lewis

Desde la primera vez que hice un reporte biográfico sobre él en la prepa, el Sr. Lewis me ha fascinado. Su testimonio es impactante y su legado al mundo cristiano es aún mayor. Sus libros – ya sea de fantasía o de apologética – son inigualables. Su explicación de las bases de la fe (en Mero Cristianismo), su imaginación sagrada y fantástica (en Las crónicas de Narnia) y su capacidad de enseñar mediante la ficción (en las Cartas del diablo a su sobrino) han cambiado cómo veo mi fe. Me han hecho una creyente más apasionada, más creativa y más consciente.

El apóstol Juan.

¿Se vale tener apóstoles preferidos? Quizás Juan me llama la atención por su cercanía al Señor. Quizás porque dicen que era más joven. Quizás porque fue el que cuidó a la madre de Jesús después de la crucifixión. Pero, su evangelio tan claro, tan blanco y negro, sólo me hace estimarlo más. Y sus epístolas, repletas de ese equilibrio imposible del amor y la verdad, son simplemente encantadoras. Admiro al apóstol Juan. Su aprecio del amor de Cristo, su cuidado por los creyentes que lo despreciaban y finalmente su actitud de adoración en el exilio me inspiran a ser mejor.

Esos son 5 personas que nunca he conocido que han impactado mi fe. ¿Y tú te has puesto a pensar en eso? ¿Quién te ha influenciado desde lejos, a través de la distancia o el tiempo?

8 libros que quiero leer

La semana pasada escribí acerca de un libro que me recomendaron ¡y me encantó! Como ya has de saber, ¡los libros son una parte muy importante de mi vida! Y en mi opinión es imposible tener demasiados.

El problema de ser amante de libros es que cada vez que te recomiendan uno lo buscas, lo agregas a tu lista de “Libros que quiero comprar” o a la categoría de “Libros que ya compré y aún no he leído porque sigo leyendo libros que compré hace dos años porque siempre compro demasiados libros.”

Pues, de mis listas les voy a compartir 8 títulos y por qué los quiero leer.

  1. Bonhoeffer: Pastor, Mártir, Profeta, Espía de Eric Metaxas

Bonhoeffer

Este héroe cristiano me era desconocido hasta hace un par de años. Pero, fue un creyente alemán que en la segunda guerra mundial se opuso fuertemente a las atrocidades que se estaban cometiendo en su país, frecuentemente por escrito. He encontrado varias citas de sus escritos que son tan buenas que quiero saber más acerca de este hombre que a final de cuentas murió por vivir su fe.

2. Siete mujeres y el secreto de su grandeza de Eric Metaxas

7 mujeres

Nunca puede uno aprender suficiente sobre las mujeres que son héroes de la fe. En este libro, se cuentan las historias de siete mujeres extraordinarias y espero poder aprender de ellas cómo también ser una mujer con grandeza en los ojos de Dios.

3. Cómo Ganar Amigos e Influir en las Personas de Dale Carnegie

Cómo ganar amigos e influir en las personas

Este libro antiguo tiene un punto de vista secular, pero es un clásico y quisiera leerlo para aprender más sobre las interacciones humanas. Creo que este conocimiento podría ayudar especialmente en el evangelismo, siempre que mantenga mis prácticas bajo la guía del Espíritu Santo.

4. Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva de Stephen R. Covey

7 hábitos

De nuevo, un libro secular, que puede ayudarme a ser más eficiente. Creo que es importante que los creyentes administren bien su tiempo y sus talentos para la gloria de Dios y este libro me puede enseñar cómo formar hábitos en mi vida que me permitirán ser más eficiente y efectiva en lo que hago.

5. La Princesa Prometida de William Goldman

La princesa prometida

Esta sería a penas la segunda novela en mi vida que compro gracias a la película. Es una bella  historia llena de romance y de aventura y quiero disfrutar todas esas profundidades que se pierden en las películas. Nunca está demás leer una historia sobre la eterna batalla entre lo malo y lo bueno. ¡Estoy segura que lo voy a disfrutar!

6. La trilogía del Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien

La trilogía del Señor de los anillos

¡Me encantan los libros de C.S. Lewis! Y cuando me enteré de que J. R. R. Tolkien era su amigo, decidí que tenía que leer sus libros tan famosos. Tengo años queriendo leer esta serie. Sé que encontraré en esta saga representaciones de la Verdad y la Luz, de la Maldad y las Tinieblas y la batalla que han estado peleando desde que un ángel cayó desde el cielo como un rayo.

7. Qué Enseña la Biblia realmente acerca de la Homosexualidad? de Kevin DeYoung

¿Qué enseña la Biblia realmente acerca de la Homosexualidad?

Creo que este libro le hace buena compañía a otro que se llama ¿Es Dios anti-gay? de Sam Allberry (que tristemente, aún no lo encuentro en español). Ofrece una sencilla explicación de lo que la Biblia enseña sobre este tema tan controversial. Hace 20 años, prácticamente no se mencionaba, pero hoy, tenemos que estar listos para conversar con gracia y verdad acerca de la homosexualidad, qué es, por qué sucede y qué debemos hacer cuando sucede.

8. Mujer de la Palabra de Jen Wilkin

Mujer de la Palabra

Para los que creemos que las mujeres deben mantener silencio en la iglesia local, como lo enseñó el apóstol Pablo, es fácil suponer que las mujeres no tienen por qué estudiar. ¡Pero tal idea es peligrosa! Las mujeres tenemos el encargo de enseñar a las más jóvenes y a nuestros hijos. Y lo que es más importante: las mujeres tenemos el privilegio y la responsabilidad de conocer y adorar a nuestro Dios. Por eso es esencial que las mujeres también estudiemos la Palabra. Tristemente, son raras las veces que alguien nos enseña cómo estudiar las Escrituras, pero este libro tiene la meta de ayudarnos a estudiar, a ser mujeres de la Palabra.

Espero poder leer estos libros pronto. ¿Ya has leído alguno? ¿Cuáles libros me recomendarías tú?