venid al jardín

Hoy les comparto este bello y pensativo arreglo de Venid, oh, venid al jardín.

Venid, oh, venid al jardín,
donde Cristo ahora ha entrado,
y por su dolor ved, con gran horror,
cuán feo es el pecado.

coro 1
Por vosotros fue, sí, y fue por mí
que agonizó Él allí.
En mi favor su gran amor
costole Getsemaní.
¡Venid una hora a velar!
Él desea la compañía
en la soledad y oscuridad,
la noche de agonía.
Venid y escuchad su clamor:
«Si posible es, oh, retira
en la gran bondad de tu voluntad
la copa de tu ira».
Venid y pasmados quedad
hasta haber de Dios aprendido
en el estertor y mortal sudor
del Salvador rendido.
Venid, apuraos, seguid,
vendido y traicionado,
el Señor Jesús en la cruenta cruz
su vida ha entregado.
coro 2
Por vosotros fue, sí, y fue por mí
que agonizó Él allí.
En mi favor tomó el Señor
la copa en Getsemaní.

¿muchas cosas o una sola cosa?

 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. Lucas 10:42, 43

Hace unos días al leer estos versículos me di cuenta de un contraste.

Marta estaba afanada con “muchas cosas”.

María había elegido “una cosa”.

¿Una cosa? Sí. Lo único. Lo que era diferente a cualquier otra cosa.

Y ¿qué era esto que había elegido María?

María había elegido enfocarse en una sola cosa, o en este caso, en una sola persona: en Cristo mismo.

Esa es la definición de adoración.

Un enfoque completo en Cristo. Un enfoque que excluye las “muchas cosas”.

Una atención única en Él.

Que el Señor nos ayude a enfocarnos completa y únicamente en Él hoy.

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Imagen de Ben White / CC-BY

el poder de la cruz

Hoy les comparto un himno de adoración que me encanta,

escrita por Keith Getty y Stuart Townend.