cuando no puedo adorar

 Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Mateo 28:17

La reacción natural e inmediata de las persons que vieron a Cristo y todo lo que Él era fue adorar.

Hasta la fecha así es.

Cuando uno ve a la gloria de Cristo, Su poder, Su amor, Su gracia… la única reacción es adoración. Es natural y lógico.

Entonces, ¿qué pasa en mi vida cuando no me nace la adoración?

Cada creyente tiene momentos en los que cuesta adorar, en los que no es natural adorar. ¿Qué pasa allí?

Voy a sugerir que si no nos encontramos en la primera parte del versículo, nos encontramos en la última: “pero algunos dudaban.”

Si no adoro al verlo, es porque en el fondo de mi corazón dudo de algo de su persona. Y no me refiero a duda intelectual, porque un creyente sabe y cree que Cristo es Todopoderoso, es Amor, es Gracia, es abiduría etc. Nunca lo negaría, pero saberlo y creerlo en práctica son dos cosas diferentes.

Y suceden cosas en la vida que nos causan dudas.

A mi mejor amiga le da cáncer y dudo de la bondad de Dios.

Me falta para darle de comer a mis hijos y dudo de la sabiduría de Dios.

La guerra se lleva a mi hermano y dudo del poder de Dios.

Y me cuesta adorar. No me nace adorar. Ni deseo adorar.

¿Qué hacer, entonces, para volver a darle a Dios lo que se merece? ¿Cómo volver a adorar?
Ver a Cristo.

Ver a Cristo, tal como es.

En toda Su gloria. Y Su poder. Y Su amor.

Y al ver a Cristo, tal como es, al verlo verdaderamente, uno deja de dudar.

Y al ver a Cristo, tal como es, uno vuelve a adorar.

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Imagen de Frank McKenna/CC-BY

lo que nadie te puede hacer

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Romanos 8:35

Es interesante que el apóstol nos da una lista de cosas que nos pueden pasar, cosas que podemos vivir o sentir.

Pero, la pregunta que hace no es: “¿Qué nos separará del amor de Cristo?”

Es: “¿Quién nos separará del amor de Cristo?”

Cuando consideramos este versículo es fácil enfocarnos en los que nos pasa. Circunstancias de tribulación, falta económica o peligro e inseguridad.

Pero, detrás de cada una de estas cosas existe una persona.

Es otro ser humano el que causa angustia. Es otro ser humano el que me persigue. Es otro ser humano el que trae la espada que amenaza mi vida.

Y a veces es la persona que menos esperaba, una persona en quien confiaba.

Pero, Romanos 8:35 asegura que nadie, ninguna persona, me puede separar del amor de Cristo.

No importa lo que me hagan, no me pueden separar del amor de Cristo.

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Imagen de Gaelle Marcel / CC-BY

 

3 apoyos para la adoración

El domingo es un día de adoración.

Pero, hay ocasiones cuando necesitas un poco de ayuda. Hoy les voy a compartir las cositas que me ayudan a adorar, cuando se me hace difícil.

1. La música.

¡No hay nada que tranquilizar mi espíritu y elevar mi corazón hacia el Señor como un buen himno, bien interpretado!

 

2. Una meditación de alguien más.

No a todos les encanta leer, pero las meditaciones generalmente tienden a ser cortas y de mucho provecho espiritual. La adoración de alguien más puede llevarme también a adorar.

http://www.salvoxgracia.com/lo-mundo-nunca-habia-visto-lo-cielo-nunca-habia-visto/

3. Una petición.

Aquí viene una clave de la adoración, algo que es fácil olvidar: lo que yo puedo dar a Dios, lo tengo porque Dios me lo dio. Y esto incluye mi meditación de adoración hacia Él. Entonces, cuando estoy en circunstancias que causan dificultad en mi adoración, le pido a Dios que me ayude a adorar, que me muestre algo de Él para poder adorarle. ¡Qué generoso es Dios! Él me da para que yo se lo pueda ofrecer.

Espero esto te ayude en tu vida de adoración. ¿Qué haces tú cuando no puedes adorar? ¿Tienes otras formas de solucionar el problema? ¡Espero ver tu respuesta en los comentarios!