lo que hizo Dios

Abandono total,

espalda de Dios.

Cordero inocente,

obra de Dios.

La copa de ira,

juicio de Dios.

Pecado pagado,

gracia de Dios.

La muerte cautiva,

poder de Dios.

Un Mesías muerto,

plan de Dios.

Tres días eternos,

pausa de Dios.

Un Salvador vivo,

satisfacción de Dios.

Mi alma salvada.

¡Triunfo de Dios!

Reseña: Danzar, estar firme y correr

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El libro Dance, Stand, Run (Danzar, Estar firme y Correr) fue escrito por Jess Connolly y publicado por HarperCollins en Octubre de 2017. Trata del la gracia y la santidad en la vida cristiana. Es muy fácil sentir que estas dos cosas crean una tensión en la vida del creyente y hay que mantener un equilibrio entre ellas. Pero, la autora argumenta que al contrario, van de la mano y sin una, no podemos realmente tener la otra.

A través de este libro ella llama a las lectoras a ser quien pueden ser en Cristo, mujeres que danzan en gracia, están firmes en santidad y corren para compartir las buenas nuevas.

Al empezar el libro, no estaba totalmente convencida que sería bueno, pero entre más leía más aprendía sobre cómo la gracia y la santidad trabajan en equipo y ambas son características de una mujer de Dios. Aún más, aprendí cómo poner en práctica ambas cosas en mi vida.

Es un libro que abrió mis ojos a muchas lecciones y que recomiendo mucho.

El tema principal del libro es la santidad, pero no solo la santidad, sino la santidad de la mano con la gracia. La autora ya ha escrito sobre la libertad de la gracia, pero a través de una experiencia difícil en su iglesia local, se dio cuenta de que no todos conocían la otra parte de su vida cristiana, algo que para ella era muy importante.

“¿Cuántas veces hacía esto de vivir por fuera como alguien que no pensaba todo el tiempo en Dios, cuando por dentro, mi corazón está dedicado sólo a Él? ¿Era esta mi forma de guiar a otros? ¿Ignorando lo santo para quedar bien y parecer normal?”

La autora veía que el mundo cristiano está tan enamorado de la gracia que parece haber perdido, como ella, el conocimiento de la santidad. Entonces, decidió tomar el paso difícil de escribir un libro sobre este gran tema.

“Nos mostramos gracia, pero en algún momento dejamos de permitir que esa gracia nos transformara como debiera. Y me pregunto: ¿nos habrá causado que perdamos de vista nuestra santa posición ante Dios?”

Pero, el libro no es un regaño. Más bien es un precioso recordatorio de quienes somos en Cristo. La autora nos recuerda que ante Dios, la santidad no es algo que se gana o se actúa, sino es nuestra posición.

“Si tienes la identidad de Jesús en tu vida, no puedes llegar a ser más santa, no puedes convertirte en una persona más santa… Simplemente lo eres. Ya lo eres.”

Nos recuerda que lo único que nos queda por hacer es que nuestra vida, nuestras acciones se pongan de acuerdo con nuestra verdadera identidad.

“Él hace lo difícil (mandando a Jesús y ofreciéndonos gracia) y nosotros sólo nos ponemos de acuerdo: con nuestras vidas, nuestros días, nuestro tiempo libre, nuestras decisiones, nuestras relaciones; todo a través del poder del Espíritu Santo.”

Es fácil voltear a ver a nuestra familia en Cristo y señalar toda la falta de santidad, pero ella nos recuerda que la santidad siempre empieza con uno mismo. Además, si uno empieza a vivir de acuerdo con la identidad dada por Dios, nuestro ministerio a otros cambiará. Porque veremos en nosotros mismos los pecados que vemos en los demás. Y aquí es donde la gracia y la santidad se ven entrelazados.

“Podemos ministrar en una manera que clama “¡Yo también!” mientras llamamos a la gente a venir a la seguridad y paz que encontramos cuando nos cubre la sangre de Jesús. Hasta podemos hablar verdades difíciles y compartir su Palabra, pero hacerlo totalmente empapados de humildad y la consciencia de nuestra constante necesidad de que nos muestren gracia.”

Y luego, llega lo práctico:

“Primero, ¿ves algún ritmo, hábito o lujo en tu vida que poco a poco pudiera estar reemplazando a Jesús?”

“¿Porqué participas en esta actividad?”

“Finalmente, hay que preguntarnos: ¿De veras? ¿Realmente creemos que Dios es quien dice ser y que hará lo que dice que hará? Y si sí, ¿deberíamos pasar nuestros días buscando estas comodidades mundanas?”

Pero, el libro no termina hablando de la santidad. Porque como mujeres que danzamos en gracia y nos mantenemos firmes en santidad, seremos inspiradas a correr para compartir las buenas nuevas con otras personas.

“Tenemos que caminar con la gente. Tenemos que ir a la gente. Tenemos que permanecer firmes en tierra santa mientras fomentamos una relación con la gente.”

“Nosotras no somos la respuesta, solo que conocemos al que sí lo es.”

Hay tantas joyas en este libro que me sorprendo cada vez que lo repaso. Hay mucho que aprender sobre la gracia y la santidad, y este libro me ayudó muchísimo a entender como estas dos doctrinas no están en tensión, sino más bien están tan entrelazadas que no se puede vivir una sin vivir la otra. Este libro me enseñó que la gracia sin la santidad no tiene propósito, y la santidad sin la gracia no da esperanza. Sólo pueden hacer sus funciones en mi vida si trabajan juntos. Y si esa lección no fuera suficiente, hay mucho más que aprender de este libro. ¡Espero que pronto lo publiquen en español!

5 of 5 thumbs up

un ataque en la esquina

Ya estaba oscureciendo y los vecinos se habían metido a sus casas. Por no dejar sola a su hermanita, Chuchito la había llevado a la tienda. Pero, la tienda estaba cerrada y no había conseguido la leche. Tendría que salir temprano para conseguirla antes de que se despertara su hermanita, tenía que estar allí para su tradición diaria. Cada mañana Chuchito se paraba al pie de la cama y cuando la niña despertaba, rodaba hasta caer en sus brazos. Así habían comenzado todos los días desde que ella tenía memoria. Mientras Chuchito calculaba el tiempo que necesitaría para salir, comprar la leche, hacer la avena y estar junto a la cama para el momento que despertaría la niña, algo interrumpió sus pensamientos.

Atrás de ellos se oían unos pasos.

Chuchito tomó la mano de su hermanita. Para no espantarla, sonrió y le dijo —¡Vamos a correr! Y llegando a la casa te doy una galleta óreo. —¡A la niña le encantaban esas galletas!

Cuando comenzaron a correro, los pasos tras ellos se aceleraron. Chuchito sacó una navaja que tenía en el bolsillo. Soltó la mano de su hermanita y susurró en su oído. —Unas carreras…¡a que te gano! —y la miró correr hacia la casa. Lo bueno que había dejado la puerta sin seguro. Justo a la vuelta de la esquina se detuvo y se volteó para enfrentarse con los pasos que le seguían. La mano con la navaja estaba a su lado, en las sombras.

Los pasos se acercaron, la persona venía casi corriendo, y de repente dio la vuelta a la esquina.

Chuchito dio un paso hacia adelante y chocó con tanta fuerza que tumbó el cuerpo ligero con el que se topó.

Y ahí frente a él en la banqueta estaba un chica. La chica comenzó a gritar y a alejarse de él sin si quiera levantarse.

—Perdón. —Chuchito rápido se metió la navaja al bolsillo y le extendió la mano pero ella se levantó de un brinco y comenzó a correr, todavía gritando.

Lo único que él alcanzó a ver fue la larga trenza que se movía mientras ella corría.

Reseña: El obstáculo es el camino

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La primera vez que leí El obstáculo es el camino de Ryan Holiday, leí el libro en inglés, publicado por Penguin Random House en 2014. Pero acabo de encontrar una traducción del libro publicada por Océano en 2019, lo que me emociona ¡porque ahora puedo compartir este buen libro con todos mis amigos en el blog! Es un libro basado en la antigua filosofía del estoicismo y (obviamente) trata de cómo superar los obstáculos en la vida. Aunque no fue escrito por un cristiano, ni tiene una visión cristiana del mundo, el libro tiene mucho que ofrecer.

El libro está dividido en tres secciones: I. Percepción, II. Acción y III. Voluntad y cada sección tiene varios capítulos. La primera parte enseña que la disciplina de la perspectiva lo es todo al enfrentarnos con obstáculos. Nos dice que la perspectiva es poder, dependiendo de ella podemos quedar totalmente derrotados por dificultades en la vida o podemos adoptar la perspectiva estoica:

“Quizás no quise que sucediera, pero yo decido cómo me afectará. Nadie más tiene ese derecho.”

Después de reconocer el poder de la percepción, el libro habla sobre controlar las emociones, no dejar que las emociones nos controlen (esto no implica negar su existencia) y esto me sonó un poco a lo que nos enseña la Biblia. La sección concluye tratando de lo que sucede cuando sabemos el poder que tiene la perspectiva y controlamos nuestras emociones: podemos cambiar nuestra perspectiva, pensar de manera diferente y prepararnos para lo siguiente: actuar.

“Las mejores ideas surgen en donde los obstáculos iluminan nuevas opciones.”

En la sección sobre la disciplina de la acción, el autor habla sobre la importancia de hacer algo, de poner en práctica la persistencia, de usar los obstáculos para superarlos. Pero, enfatiza que no se trata de hacer lo que sea, sino que se trata de persistir sin perder el enfoque. (De nuevo, esto me recuerda a los principios que encontramos en la Biblia sobre la vida cristiana, una larga carrera en la cual puede ser fácil perder el enfoque. )

“Como disciplina, no es que cualquier tipo de acción funcionará, sino sólo una acción dirigida.”

Y nuestras acciones definen el camino de nuestra vida. Me impactó la verdad que presentó: no podemos controlar lo que nos sucede, pero podemos controlar cómo reaccionamos a lo que sucede.

“En cada situación, la vida nos está haciendo una pregunta y nuestras acciones son la respuesta.”

La segunda sección concluye recordando al lector que hay que estar preparado para que nada funcione: ni la persistencia, ni aprovechar las crisis para hacer un cambio, ni la acción enfocada… a a veces el obstáculo ahí seguirá. Y hay que reconocerlo.

La sección sobre la disciplina de la voluntad es muy interesante, porque no sugiere como muchos, que simplemente si hay algo que quieres o deseas, lo puedes tener si lo quieres lo suficiente, que con sólo desearlo mucho, puedes obtener algo. Al contrario, dice algo sorprendente, casi cristiano.

“En realidad, la voluntad tiene mucho más que ver con rendirse que con fuerza…La verdadera voluntad es humildad, resiliencia y flexibilidad.”

Toda esta sección trata, no de lo que uno quiere o desea (la interpretación más común de la voluntad), sino de aceptar lo que sucede y de perseverar, sabiendo que hay algo más grande que uno.

“Porque si sucedió, es porque tenía que suceder y estoy contento que haya sucedido cuando sucedió. Me corresponde hacer lo mejor de la situación.”

Aquí es donde difiere su filosofía de la cristiana, porque nosotros no creemos que las cosas suceden porque “tienen que suceder” sino porque son o causadas o permitidas por Dios. Sin embargo, sí creemos que Dios tiene un propósito al traer o permitir cada obstáculo en nuestra vida. La idea final, es similar, hay un propósito detrás que me da esperanza y motivación para seguir adelante, ¡pero la esperanza del cristiano es muy diferente!

El libro cita a Nassim Nicholas Taleb que define a un estoico como “alguien que transforma el temor en precaución, el dolor en información, los errores en iniciativa y el deseo en un proyecto.”

Y el propósito del libro es ayudar al lector a hacer todo eso. Sin embargo, parece que los estoicos procuran hacer todo esto en su propia fuerza, sólo con el poder de la disciplina. El cristiano tiene algo mucho mejor, el poder de un Dios que le ama, y Él puede ayudar a poner en práctica estos buenos principios para mejor vivir la vida cristiana.

En conclusión, este libro me gustó mucho. Fue interesante leer cómo Ryan Holiday cita a tantos estoicos antiguos y resume sus enseñanzas en lenguaje moderno. El libro tiene mucho que enseñarnos a todos. ¿Aprendí cosas que no hubiera aprendido de libros sobre la vida cristiana? Quizás no. Y en este libro, los principios se presentaron desde una perspectiva diferente. Sin embargo, el libro para mí fue útil, y si uno recuerda comparar sus enseñanzas con las de la Biblia ¡lo recomiendo!

4 of 5 thumbs up

Soli Deo Gloria

Gálatas 6:14

1 Corintios 15:10

Juan 1:16

Lejos de mí gloriarme esté,

sino en la cruz de mi Señor.

Nada soy yo, nada he logrado.

Él todo lo hizo a mi favor.

No me glorío en mi salvación.

Es por Jesús que al cielo voy.

Tengo el perdón por el Calvario.

Por obra de Él, yo vivo hoy.

Ni obras que hago mi gloria son,

pues quien fervor me da es Él.

Gracia me da y sobre gracia.

Me hace Cristo fuerte y fiel.

No tomaré honor a mí.

En y por mí, será Jesús.

Soy lo que soy por gracia suya.

Y yo, si brillo, es de Él la luz.