El solitario

Imagen de Karen Sewell en Unsplash
Hay soledad
en aislamiento. 
Silencio implacable.
Vacía reflexion.
Y vanas amistades
de la pantalla azul.

Hay soledad
en compañía.
Palabras y respuestas
con poca comprensión.
Suspiros de alivio
comunes al partir.

La soledad,
inevitable.
Mas Dios al solitario
le hace habitar
en una gran familia,
en plena comunión.

Mi segunda patria

El 16 de septiembre significa mucho para el mexicano. Y para mí también, aunque no lo soy. Una amiga plasmó en blanco y negro mucho de lo que siento en estas fechas y quiero compartirlo hoy.

Imagen de Luis Vidal en Unsplash

Aunque nací en Honduras de padres canadienses, llegué a México a los 17 años y me cautivó. Como estudiante en este país, nací por segunda vez. Luego me cautivó un mexicano; nos casamos y criamos aquí a nuestros hijos. Me nacionalicé y ya podía votar en México. A fin de cuentas, la mayor parte de mi vida la he pasado en este país y sé más de su historia que la del país de mis padres. 

Todos los que vivimos en México estamos conscientes de los problemas que enfrentamos aquí, así que no voy a ahondar en ellos. Solo quisiera subrayar el hecho de que, a pesar de algunos aspectos negativos de la vida en el país, he escogido seguir aquí. Es mi hogar. 

Si me preguntan qué me gusta de México, puedo dar una lista de atractivos turísticos, de una gran variedad. Hay playas y selvas, ciudades coloniales, pirámides y museos, cascadas y cañones. 

La variedad de la comida y la frescura de los alimentos es envidiable. Cada región tiene sus especialidades. No entraré en detalles de los antojitos y platillos, porque si alguno de tus favoritos faltara, te quejarías conmigo. Pero estarías de acuerdo con la delicia de las tortillas hechas a mano, recién salidas del comal, con un poco de queso fresco, aguacate y una pizca de sal. ¡Sencillo manjar para un rey! También es fascinante visitar los mercados, con sus colores vivos y olores tentadores. 

Quizás los turistas valoren algunas bellezas más que los mismos mexicanos, en especial sus artesanías y sus intrincados textiles bordados o tejidos. Cada estado tiene sus especialidades, muchas de ellas inspiradas por los pueblos indígenas.

De los mismos viene una plétora de lenguas, de diferentes familias lingüísticas y gran complejidad. Me ha encantado trabajar un poco con estos idiomas, algunos de ellos con sonidos difíciles para los que solo saben español o inglés. Más hermosos aun son sus hablantes, con sus costumbres antiguas y su gran hospitalidad.

¿Qué más me gusta de mi país adoptivo? Sus bailes folclóricos son tan bellos y alegres, aunque nunca logré dominar alguno. Sus días festivos hacen que todo el mundo se vuelque en celebrarlos, y con gran orgullo festejan la Independencia con campanazos, gritos, trajes típicos y comida mexicana. 

Vivo en la ciudad de Puebla, de clima menos caluroso que muchas zonas de México. Y por supuesto, es bastante diferente al clima de Canadá, con sus largos meses de frío. También estoy enamorada de los volcanes que nos deleitan en la distancia, y que se han vuelto casi personajes de la región. “¿Ya viste los volcanes hoy?—nos preguntamos—“Anoche nevó ¡y se ven hermosos!”

Aunque cada vez más influyen los países “del norte”, me gusta el hecho de que en México no se exagera eso de lo “políticamente correcto”. En particular, nadie se queja si una escuela canta villancicos en Navidad, o si la ciudad coloca un nacimiento en la plaza central. La frase “Dios te bendiga” es común y no insulta a nadie.

Considero que la mayoría de ustedes coincidiría conmigo en que la mayor riqueza de México es su gente. Los habitantes de los países fríos suelen ser, de alguna manera, más fríos. El mexicano es más cálido, dado a besos, golpes en la espalda, abrazos fuertes. Las emociones están a flor de piel. Aunque no haya mucho dinero, ¡siempre es posible hacer una fiesta! Desde las marimbas hasta los mariachis, hay una variedad de música que alegra esas ocasiones. 

¡Gracias, México, por adoptarme!

Margie Hord de Méndez

Reseña: El poder de la esposa que ora

La oración cambia las cosas. Este libro se basa sobre esa verdad para ofrecerles ideas a mujeres casadas cristianas sobre cómo pueden orar por su esposo y así transformar su matrimonio. Nos recuerda que la oración es poderosa y que no hay cosa demasiado pequeña para llevar a Dios en oración. 

Cada capítulo habla sobre un aspecto de la vida del marido con anécdotas y ejemplos prácticos, por lo tanto, puede ser muy útil para una esposa que quiere orar por su esposo pero no está segura de cómo comenzar o que quisiera ver un cambio en algún aspecto de su matrimonio. Sin embargo, el capítulo sobre la sexualidad me pareció incompleto. En ningún momento menciona situaciones de abuso emocional (o cualquier otro tipo) y los efectos que esto puede tener en la vida íntima de la pareja. Parece que en este capítulo la autora solo está pensando en matrimonios en donde ambos son creyentes y buscan la voluntad de Dios, me parece que sería bueno aclarar que para lectoras que tienen esposo abusivos, sus anécdotas y tips prácticos probablemente no sean relevantes ni de mucha ayuda.
Es un libro que puede guiar a la esposa creyente a ser más activa y más perseverante en sus oraciones. Recomendaría este libro a cualquiera que desea servir mejor a su marido en oración o mejorar algún aspecto de su matrimonio. Pero, si en el matrimonio hay graves problemas, no será suficiente y, tristemente, la autora nunca aclara eso. 

Isaías 61: 1 y 3 en verso

Imagen de Kristina Tripkovic en Unsplash
Días de luto, 
tras la angustia 
de noches frías de tribulación.
Cada sueño
hecho ceniza, tu devastación
concluida.
La vida repleta de aflicción.
Mas Dios ordena:
ya no cenizas de desolación 
sino gloria.
Ya no quebranto a lamentar 
sino gozo.
Ya no la angustia en su desnudez
sino un manto 
de alegría.

Reseña: La Puerta al final de la Decepción

La Puerta al final de la Decepción es una novela que te lleva a través del tiempo y el espacio para mostrar en una sola historia cómo la humanidad busca responder a las profundas preguntas filosóficas de la existencia y cómo se equivoca. O dicho de otra forma, cuenta las aventuras de Esteban Fuentes quien viaja por el tiempo con varios compañeros y encuentra una variedad de  tecnologías y visiones de la realidad. Es una historia que hace divertida la búsqueda de respuestas a preguntas solemnes.

Por un lado, no me encantan las alegorías. Por otro lado, esta alegoría esta muy bien hecha. Logró hacerme sentir curiosidad sobre lo que pasaría y nunca me aburrió ni el héroe, ni su viaje. Fue interesante ir conectando los sucesos y los puntos que el autor quería mostrar. Es una novela bien escrita. 

Si disfrutaste El Progreso del Peregrino, esta novela también la disfrutarás. Si te has preguntado sobre las filosofías de las varias culturas y épocas de la historia, te recomiendo esta novela. Si te han hecho sentir ignorante o tonto por ser cristiano, esta novela te dará una perspectiva diferente.