la culpa que me asedia

“¡Nunca pensé que el ser adulta conllevaría tanta culpa!”

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De Francisco Gonzalez en Unsplash

Lo dije a mi hermano en broma, pero reflejaba una verdad que ha traído dificultades a mi vida.

Me siento culpable.

Cuando no visito a esa hermana que está desanimada, me siento culpable.

Cuando no he traído el mandado y ya no hay fruta para mi esposo, me siento culpable.

Cuando no llamo a mi amiga durante más de una semana, me siento culpable.

La lista es larga y personal.

Pero esta no es la vida a la que me ha llamado el Señor. El Señor prometió vida y vida en abundancia. El Señor prometió ríos de agua viva. El Señor no dijo nada sobre una carga abrumadora de culpa.

El sentimiento de culpa en la vida cristiana tiene solo un propósito: llevarme a confesar mi pecado al Padre. (1 Juan 1:9)

Una vez confesado el pecado, la culpa ya no tiene propósito.

Y si no he pecado, la culpa no tenía por qué ser parte de mi día.

Obviamente, peco todos los días. Obviamente, hay cosas que tengo que confesar al Padre, todos los días. Pero… esta culpa, que siento por mil y un cosas pequeñas que no he podido hacer… ¿no será una herramienta de Satanás?

¿Será que Satanás está usando la culpa para distraerme de lo que realmente es importante?

Es que un cristiano abrumado de culpa, no tendrá la energía de enfocarse en los verdaderos pecados en su vida. Un cristiano abrumado de culpa, no podrá servir con gozo al Señor y a sus hermanos. Un cristiano abrumado de culpa, no puede más que sentirse solo y desesperado.

Estoy comenzando a pensar que, uno, si la culpa no es por un pecado específico y dos, no me lleva directamente a confesarlo al Señor, entonces, es del Enemigo.

Si después de confesar el pecado, sigo con culpa, es del Enemigo.

Si la culpa me asedia, por algo que no es pecado, es del Enemigo.

La vida cristiana no se trata de una vida llena de culpa.

Quizás el Enemigo me está distrayendo con culpa por cosas que no son pecado, para que no vea los verdaderos pecados en mi vida.

¿Será?

cuando tienes que responder “no se”

Recuerdo que como adolescente leí un artículo que decía que si alguien te preguntaba algo sobre la Biblia y no sabías, se valía decir “No sé”. De hecho, era bueno, con tal de que después fueras a investigar la respuesta.

Me impactó, porque a veces creemos que los cristianos debemos tener todas las respuestas a todas las objeciones a nuestra fe.

Creemos que la Biblia sí tiene las respuestas a todas las dificultades de la vida. Pero, ¡eso no implica que nosotros vamos a saberlas todas!

Sí nos vamos a topar con preguntas que son difíciles. Sí vamos a enfrentarnos con objeciones y dificultades que no sabemos responder.

Y a veces, tendremos que responder “No sé”.

Se vale.

Pero, la Biblia sí indica que debemos tener respuestas cuando nos preguntan sobre nuestra fe.

y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; 1 Pedro 3:15

El Señor espera que estemos preparados para presentar defensa, es decir, hay que prepararnos. No nos sabremos todas las respuestas en cuanto el Señor nos salva. ¡No, tendremos que prepararnos!

Esto quiere decir que tendremos que estudiar la Biblia, buscar las respuestas en las profundidades de su verdad, pasar tiempo en oración pidiendo sabiduría al Señor, investigar sobre el idioma y la cultura original.

También quiere decir que tendremos que aprender de otros. Tendremos que preguntar a los que tienen más experiencia que nosotros. Tendremos que leer comentarios y escuchar mensajes de personas confiables. (Por eso me gusta este canal en YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCh5ynVlOrUUrNC5q4wbO6cg).

Y luego, podremos regresar con la persona y decirle que investigamos ¡y que encontramos una respuesta!

¿Por qué es importante tener la capacidad de decir “No sé”?

Las personas que nos preguntan sobre nuestra fe están a la defensiva, buscando cualquier indicio de hipocresía o de que nos sentimos mejores que ellos. Por eso es tan importante responder con mansedumbre y reverencia.

Debemos tomar esas preguntas en serio y debemos responder en humildad. Y eso conlleva ser sinceros acerca de lo que no sabemos.

Pero, no nos impide el regresar y decir, “¿Te acuerdas de la conversación que tuvimos sobre X o Y tema? Investigué un poco y encontré que…”

Así que, no nos de miedo decir “No sé”.

¡Y no nos detengamos de investigar y regresar con la respuesta!

fuego en mis huesos

Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude. Jeremías 20:9

¡Me encanta este versículo!

Realmente habla de unas cosas muy tristes, pero me encanta como este profeta quiso dejar de hablar de Dios pero las palabras eran como fuego en sus huesos. Me hace preguntarme si yo siento lo mismo.

¿Tengo un fuego en mis huesos para hablar De Dios? Cuando procuro no hablar de Él, ¿puedo o me brotan las palabras de la boca imparables?

Este profeta no quería hablar, pero no pudo detenerse.

Yo sé que debería, pero me temo que es muy fácil detener las palabras en mi boca.

¡Qué el Señor nos dé a todos fuego en los huesos para compartir Su Palabra y el mensaje del evangelio!

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De Maxim Tajer en Unsplash

5 razones por las que se necesitan mujeres en una obra misionera

Dios dio funciones distintas a los hombres y a las mujeres en las iglesias locales. Pero, creo que también en lugares que a penas son misiones, las mujeres tienen mucho que contribuir que los hombres no pueden. Hay muchas razones por las cuales es importante que las mujeres participen y apoyen en obras misioneras. Aquí, sólo presento cinco:

  1. Las mujeres se cubren la cabeza según 1 Corintios 11 para mostrar la sujeción de la congregación a Cristo
  2. Las mujeres demuestran al mundo lo que es la femineidad como Dios la diseñó
  3. Las mujeres brindan un equilibrio a la congregación con la sabiduría, gracia y ánimo que dan a los demás
  4. Las mujeres pueden conversar con mujeres y jovencitas no creyentes, y en especial, escucharlas, en conversaciones privadas
  5. Las mujeres pueden ganarse a los niños pequeños en clases bíblicas de una manera especial.
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De JuanMa Velasquez. en Unsplash

el temor (casi) nunca es de Dios

Nunca tomes una decisión basada en el temor.

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De mwangi gatheca en Unsplash

No recuerdo en dónde leí esa frase pero muchísimas veces viene a mi mente cuando tengo que tomar una decisión.

Es que es tan fácil dejarnos regir por el temor.

En decisiones cotidianas, como cuando tememos que si somos vulnerables con nuestros hermanos en Cristo nos criticarán, entonces mejor no compartimos.

En decisiones insignificantes, como cuando tememos que si no tenemos una cuenta en Facebook vamos a perdernos la vida social que tienen nuestros amigos, entonces mejor abrimos la cuenta.

En decisiones importantes, como cuando tememos que si permitimos que el Señor elija nuestra pareja será alguien con quien no podremos ser felices, entonces tomamos esa decisión sin consultarlo.

Y muchas veces ni cuenta nos damos de que detrás de todas nuestras consideraciones, hay un temor que dirige todos nuestros pensamientos hacia una elección u otra.

Por eso es tan saludable preguntarnos, antes de tomar una decisión: ¿cuál es mi temor sobre esta decisión? Una respuesta sincera puede ser muy reveladora.

Pero, 2 Timoteo 1:7 nos dice:

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía [de temor], sino de poder, de amor y de dominio propio.”

Mientras que el temor puede ser algo que Dios usa (y además del instinto de proteger nuestra vida en situaciones de riesgo físico), en general pienso que el temor, más que nada, es una herramienta del diablo.

¿Cuántos folletos no hemos regalado por temor? ¿Cuántas meditaciones sobre Cristo no hemos compartido por temor? ¿Cuántas decisiones hemos pospuesto por temor?

¿Habrá algo que el Señor te está llamando a hacer y no has respondido por temor?

El temor es controlador, rige nuestras vidas con vara de hierro y dirige nuestras decisiones con punzadas de hielo. Y por eso digo que es mayormente herramienta del diablo.

Dios nos guía a tomar las decisiones correctas con paz. Dios nos impulsa a actuar por medio de Su paz. Dios no solo nos lleva a través de situaciones terribles, sino que en ellas nos da consuelo, con su paz.

Espero estos pensamientos te ayuden la próxima vez que sientas la mano fría del temor en tu corazón.

Dios nos guía con paz, y Su perfecto amor echa fuera el temor.

Podemos seguir adelante, tomar el siguiente paso, sin escuchar el clamor del miedo, porque Dios nos guiará en paz.