cada creyente tiene estos 2 llamados

¿Sabes qué le pidió el Señor a Saulo cuando lo llamó?

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Imagen de Israel Sundseth / CC BY

Seguramente has leído la historia de la conversión de Pablo muchas veces. Pero al leerlo el otro día, noté una frase que tiene la clave de su llamado.

“Pero levántate … porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto…” (Hechos 26: 16, 17)

El Señor le dijo a Saulo que quería que fuera dos cosas: ministro y testigo.

¿Qué es ser un ministro? Según las traducciones más antiguas y el confiable diccionario de la Real Academia Española, ministrar simplemente quiere decir servir.

El Señor quería que Saulo fuera siervo.

¿Y qué es ser un testigo? Un testigo es la persona que habla de lo que ha visto.

El Señor quería que Saulo hablara de Él.
¿Será que Dios también pide eso de cada creyente?

Quisiera pensar que seas quien seas, si eres salvo, Dios pide que sencillamente seas siervo y testigo. Que le sirvas a Él y a su pueblo, y que hables de cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo.

Sin importar tus talentos, ni tu pasado, puedes servir. Y sin importar tu familia, ni tu situación, puedes dar testimonio de lo que ha hecho Dios en tu vida. ¡No necesitas el don de evangelista para compartir lo que Dios ha hecho! Ni necesitas algún otro don en especial para servir. Quizás Dios no te dé un servicio público, quizás no te reconozcan por alguna gran obra de testimonio, pero en el pequeño lugar donde estás, en el círculo de amigos que tienes, puedes ser siervo y testigo.

Pablo aceptó la tarea que Dios le dio y pasó el resto de su vida sirviendo al pueblo del Señor y testificando de la grandeza del evangelio de la gloria de Cristo.

¿Y tú? ¿Aceptarás ser siervo y testigo?

Comentarios: ¡me encantaría saber qué piensas!