A veces me incomodas

Eres una de las personas en mi vida que me ha incomodado de manera profunda, en ciertas ocasiones. No digo que me has incomodado mucho, sólo de manera profunda. Has tocado mi alma con esta incomodidad. Y lo has hecho cuándo más lo necesitaba.

Me has hecho preguntas y me has obligado a enfrentar problemas que me incomodan. Me has llevado a buscar respuestas en la Biblia y en mí. Me has hecho buscar conocimiento. Gracias a ti, he tenido que ver de cerca la suciedad del mundo que para mí es color de rosa.

Tus acciones y palabras, tus preguntas y convicciones me han hecho pensarlo todo dos veces. He tenido que analizar mis motivos, me has obligado a vivir conforme a lo que digo creer. Me he visto obligada a cuestionar mis convicciones e investigar más sobre lo que creo.

No siempre encuentro las respuestas. De hecho, normalmente no encuentro una respuesta satisfactoria. Pero empiezo a conocer un poco más a Dios, entiendo un poco más sobre mí y aprendo un poco más del mundo.

Entonces, te doy las gracias.

Gracias por incomodarme.

Gracias por no permitirme andar por este mundo viendo sólo tonos de rosa, sin notar la mugre. Claro, me encantan los arcoiris y las estrellas fugaces, pero tu influencia ha añadido peso y profundidad a las fundaciones de mi vida. Quizás mi cabeza siga en las nubes, pero tu te has asegurado de que tenga las manos y los pies en la tierra, en donde pueden ayudar.

Estoy agradecida por lo que has traído a mi vida.

Porque quizás ahora, pueda yo llevar los arcoíris y las estrellas fugaces a las vidas de otros.

Gracias a ti, los tonos de rosa que veo son más profundos, los arcoíris tienen colores más fuertes y mis estrellas fugaces lucen más en medio de la oscuridad que sé que existe.

Has sacudido mis creencias. Mis convicciones se han visto cuestionadas. Las suposiciones y los prejuicios que tenía, los sacaste a la luz y los atacaste.

Entonces, gracias.

Me has incomodado.

Me has mejorado.

Y espero, algún día, incomodar a alguien más así como tu lo hiciste para mí.

Quizás, al incomodar a otros hasta el alma podamos traer más luz al mundo.

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