5 cosas maravillosas que descubrí como niña

¿Has visto los ojos de un niño últimamente?

Si quieres observar una actitud de asombro u ojos que ven maravillas, hay que mirar a los niños. Los niños a penas están descubriendo el mundo ¡y todo se les hace maravilloso! Quizás si viéramos el mundo a través de los ojos de un niño, sería más fácil maravillarnos de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. 

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Imagen de Ashton Bingham / CC-BY

Hoy te voy a compartir 5 cosas que descubrí como niña que, si me detengo y las considero, aún son maravillosas.

La lectura.

La lectura te abre miles de puertas a mundos enteros diferentes al nuestro. Te abre la mente a ver cómo son las vidas de personas en otras culturas, en otros tiempos o, incluso, en universos imaginarios. Te abre los ojos a verdades que jamás habías considerado, o al menos, no de esa forma. Te abre los oídos a los cantos y los ritmos de otras visiones del mundo. Y te abre el corazón a apreciar la creatividad y versatilidad que existe en este maravilloso mundo que Dios ha creado. 

La escritura.

La escritura es una forma única de comunicarnos. ¡Ninguna otra criatura más que el ser humano lo tiene!  Y la escritura no sólo nos informa sobre nuestra historia, sino que también nos habla de los sueños que tenemos para el futuro. Se ha comprobado que escribir es una forma de terapia que nos tranquiliza. Nos permite expresar nuestros sentimientos, deseos y planes. Nos permite enseñar a otros lo que hemos experimentado. ¡Y escribir las maravillas de nuestro gran Dios nos permite inspirar a otros a adorarle!

El granizo.

Recuerdo el granizo. Cayendo fuerte, dándole duro al techo, al árbol y al coche. Recuerdo bolitas blancas que me recordaban al maná del pueblo de Israel, rebotando por todos lados. Recuerdo el pasto frente a la casa así cubierto de algo blanco y frío. No sé si fue la primera vez que vi el granizo, pero es el primer recuerdo que tengo esa fría intensidad. Una tarde en Galvantepec… ¡qué impresionante es el granizo! ¿Sabes el proceso que se requiere para formarlo? Se requieren gotas de agua, lluvia, se requieren temperaturas muy distintas pero cercanas, se requiere de viento, se requiere de frío, se requiere de peso y de gravedad. ¡El granizo es una maravilla de la creación!

Las estrellas.

Las estrellas fugaces son especiales, quizás porque vemos muy pocas. Pero, ¿qué de las estrellas que se quedan en su lugar noche tras noche? Cuando era niña me encantaba voltear hacia arriba y encontrar mi constelación preferida: orión. Me detenía y procuraba discernir los colores de las estrellas, todas se veían amarillentas a primera vista, pero yo me fijaba hasta encontrar una con un tono más rojo, otra más amarilla, y otra, me imaginaba, tenía tonos azules. Ahora, en la ciudad, casi no se alcanzan a ver las estrellas, pero una que otra, las más brillantes, sí se ven, luces pequeñitas que han viajado a través del espacio para darnos un poco de alegría y darle gloria a Dios. ¿Te has maravillado de las estrellas últimamente?

El chile.

¡No podía faltar! Cuando era muy pequeña descubrí el chile. Al principio lo comía para comprobar a mis amiguitas que yo era tan mexicana como ellas a pesar de mi tono de piel. Pero, francamente, ahora me encanta. El chile le da sabor a todo, desde unos ricos frijoles hasta la deliciosísima rocaleta. Pero, ¿qué es el chile? ¿Por qué pica? ¿Por qué es adictivo? Todo eso lo puede explicar la ciencia. En mi investigación de las plantas que producen en chile descubrí químicos y reacciones en el cerebro que realmente causan asombro. ¡Qué maravilloso es nuestro Dios, qué creativo! Hizo una planta que produce un fruto que nos enchila, pero ¡ah, cómo lo disfrutamos!

Esas son 5 cosas que descubrí cómo niña que aún hoy nos deben hacer maravillarnos. ¿Recuerdas tú algo que descubriste como niño o niña que en el momento parecía maravilloso? Vuélvelo a examinar. ¡Probablemente sigue siendo igual de maravilloso! 

Comentarios: ¡me encantaría saber qué piensas!