3 maneras en que la hospitalidad predica el evangelio

Antes de casarme no había pensado en la hospitalidad como predicación del evangelio, pero sí lo había visto en acción. Recibir a alguien en casa era un hábito para mis papás y para mis suegros y se convirtió en una prioridad para nosotros cuando Ricky y yo nos casamos.

Pero, yo muchas veces pensaba en recibir a los hermanos. El mandamiento de la hospitalidad es mayormente hacia los hermanos, ¿no?

“…compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.” Romanos 12:13

Pero, últimamente he aprendido que la hospitalidad también es una manera de predicar el evangelio.

1. Lo más obvio es la conversación.

Cuando invitas a alguien a tu casa, tienes la oportunidad para hablarle del evangelio. No siempre se da, ni es siempre necesario, pero en el momento adecuado, ¡la hospitalidad es la oportunidad perfecta!

2. También, observarán lo que hay en tu casa.

Cualquier visita leerá los versículos enmarcados en la pared, oirá la oración antes de comer, notará la ausencia de vicios. La casa del creyente es diferente y los que no conocen a Cristo lo observarán y quizás te darán una oportunidad de explicarles por qué.

3. La gente que hospedas te llega a conocer.

Cuando invitas a alguien a tu casa, no hay manera de esconder quién eres. La realidad del ambiente y el trato familiar, de los conflictos, de las consideraciones sale a relucir. ¡Y eso es bueno! Las personas que no creen en Cristo muchas veces tienen un concepto muy extraño de lo que es seguir a Cristo. Sólo permitiéndoles conocernos podrán ver la verdad. La verdad es que somos pecadores, que herimos a otros, que nos enojamos, que sólo somos salvos por la gracia de Dios. La verdad es que lamentamos nuestro pecado, que pedimos perdón, que perdonamos y que procuramos mostrar, en la siguiente ocasión, la gracia que Dios nos ha mostrado. ¡Al conocernos, verán nuestra sinceridad y la luz de la verdad del evangelio de la gloria de Cristo!

Las tres cosas son importantes al compartir el evangelio. Es importante que la gente lo oiga, pero también es importante que vean la evidencia de un cambio, de una vida diferente no sólo en la casa, sino en nuestras interacciones familiares también.

Con esto en mente, ¡espero seguir invitando más personas no creyentes a mi hogar para poder compartirles así el evangelio! ¿Y tú?

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Imagen de Herson Rodriguez en Unsplash

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