sólo una vida

Es el 20 de marzo ¡y me doy cuenta de que la última vez que publiqué algo en el blog fue el 20 de febrero! ¿Por qué el silencio?

Pues, estuve en la Convención Estudiantil Mexicana (semanas 1 y 2) y regresé enferma entonces a penas estoy poniéndome al día con muchas de mis responsabilidades. Pero, ¡cuánto he extrañado escribir, compartir ideas con ustedes y escuchar sus respuestas!

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Len Stolyarchuk, predicador en la CEM 1 y 2 // Imagen de Len Stolyarchuk

Lo que se me quedó de las dos semanas que estuve en la CEM fue una idea, propuesta por el predicador, enfatizada por un himno que cantamos y ubicuo en las conversaciones que tuve.

“Sólo tienes una vida para dedicarle al Señor.”

Es fácil permitir que las actividades diarias me distraigan de la Gran Meta de mi vida.

Y pienso que quizás lo mismo te puede suceder.

La Gran Meta de mi existencia — y de la tuya — es dar gloria a Dios.

¡Sólo tenemos una vida para hacerlo!

Cuando miras hacia el futuro, una vida se ve bastante larga.

Hay muchos años por delante en los que puedes lograr grandes metas. Muchos meses en los cuales puedes terminar proyectos para el Señor y muchísimos días que puedes llenar de servicio para Él. A partir de mañana, claro.

Pero, ¿qué sucede cuando miras hacia atrás?

Todo se vuelven un borrón.

Momentos de madurez espiritual y momentos de frivolidad vergonzosa. Años que han desaparecido, días que nunca tendrás de nuevo… y todo pasó tan rápido.

Sólo tengo una vida para servir y glorificar a Dios.

Y ya ha pasado más del 25% de esa única oportunidad.

¿Qué haré con el resto?

El tiempo, la vida, se va como el agua. No se puede detener.

Pero, sí puedo aprovechar cada momento mientras lo tengo para darle al Dios santo la gloria y la honra que se merece.

Una vida: no tienes más.

Sólo vale lo que haces para Él.

Una oportunidad de obedecer.

Tu vida entrega al Señor

¡nada hay de más valor!

Tienes sólo una vida.

de lo que me arrepiento

Todos tenemos algo en nuestro pasado que quisiéramos cambiar.

Hoy les voy a compartir algo que si pudiera regresar en el tiempo y cambiar mis acciones, lo haría.

 

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Imagen de David Cantelli / CC-BY

Hace unos meses estábamos en una oficina con una agente esperando a que la otra agente. Ella empezó a preguntarnos de dónde éramos, a qué nos dedicábamos, por qué habíamos llegado a Irapuato, etc. Después de explicarle que nos dedicábamos a predicar el evangelio y enseñar la Biblia, ella dijo que a final de cuentas todos creíamos lo mismo, la misma Biblia, el mismo Dios…

Y yo me quedé callada.

No sé si fue porque temía que no pudiéramos seguir trabajando con ella.

No sé si fue porque no quería caerle bien.

Pero, no corregí esa mentira. Y lo lamento.

Todo salió bien con los papeles ese día, nos despedimos de ella y nunca la he vuelto a ver. Pero, de vez en cuando pienso en ella y me pregunto qué hubiera pasado si le hubiera dicho la verdad. “La verdad no todos creemos lo mismo. La mayoría de las personas creen que haciendo cosas buenas pueden llegar al cielo pero la Biblia dice que no es por obras. La Biblia nos dice que es por gracia y fe en el obra del Señor Jesucristo en la cruz cuando derramó su sangre para borrar nuestros pecados.”

Pero esas palabras las encerré en mi ser y ella nunca las escuchó.

¡Qué triste! Dejé pasar la única oportunidad que tuve de hablar con ella acerca de las verdades más importantes que ella jamás oiría.

Pero aprendí mi lección. Y la siguiente vez que alguien me haga un comentario sobre lo que “todos creemos” ¡no se me vuelve a ir la oportunidad! 

Le compartiré el evangelio, cueste lo que cueste.

la causa #1 de la falta de celo misionero entre los creyentes

Hay algo que apaga el celo misionero como ninguna otra cosa. Algo que, cuando sucede, disminuye el deseo de compartir el evangelio. Se puede decir que es la causa número uno de que los creyentes no seamos misioneros. 

¿Y qué es esta cosa con efectos tan terribles?

Es el dejar de pasar tiempo con el Señor a diario.

¿A poco es tan importante el tiempo devocional?

Sí. Los momentos que pasamos con el Señor nos inspiran y fomentan el deseo de compartir acerca de esta maravillosa Persona y todo lo que ha hecho. Leyendo Su Palabra aprendemos la importancia de predicar el evangelio y vemos ejemplos de cómo hacerlo. En oración, nos comunicamos con Él, nos desahogamos y dejamos nuestras preocupaciones en las manos del Padre. Y experimentamos Su amor de manera muy personal.

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Imagen de Ben White / CC-BY

Después de pasar tiempo en presencia de un Padre tan amoroso gracias a un Salvador tan fiel, ¿cómo no compartir el evangelio? Después de leer los mandatos a ir y predicar el evangelio para la salvación de almas, ¿cómo quedarnos callados? 

La falta  de tiempo devocional es una de las razones más comunes por las que los creyentes no somos misioneros.

Si queremos mantenernos firmes y fervientes en nuestra obra para el Señor, es imprescindible que pasemos tiempo con el Señor a diario.

Aunque falte tiempo.

Aunque tenga sueño.

A pesar de cualquier dificultad emocional o física que esté pasando.

Necesitas pasar tiempo con el Señor a diario si vas a ser un creyente misionero eficaz.

propósitos evangelísticos

Debería de haber compartido esta entrada ayer, pero ¡se me pasó!

Vamos casi a la mitad de febrero. Justo las fechas cuando muchos se están dando cuenta de que ya no se sienten motivados a cumplir sus propósitos de año nuevo. Pero hoy, les voy a compartir mis propósitos evangelísticos para este año. 

  1. Voy a regalar folletos en el mercado. Cada semana compro fruta y verdura en el mercado. ¿Por qué no llevarme dos folletos y regalarlos a los que me venden sus productos? Sería lo más sencillo del mundo.
  2. Todos los días voy a orar por la predicación del siguiente domingo. A veces no es posible asistir a la oración previa a la predicación. ¡Pero sí puedo orar por esa presentación del evangelio entre semana!
  3. Voy a publicar un versículo evangelístico en FB y mis otras redes sociales cada semana. ¡Hay que sembrar la semilla!
  4. Una vez al mes, voy a invitar a alguien a la predicación.

Esos son mis 4 propósitos evangelísticos para el 2017. ¿Cuáles son los tuyos?

no sabía qué responder a los que dudaban

Un compañero me dijo que no creía en Dios. Él era ateo. Otro, me comentó que sí creía que existía Dios, pero sólo como una máquina impersonal que había iniciado el Big Bang. Un amigo me preguntó cómo sabía que Jesús no era un loco que se creía Dios.

¡O si hubiera sabido responderles!

Cuando escuchaba sus comentarios, no sabía como convencerles de la verdad de la existencia de un Dios personal, amoroso que había descendido al mundo para sacrificarse por nosotros.

¿Y cómo les respondería hoy?

No estoy segura. Pero, sí tengo una mejor idea de los problemas que enfrentan a los incrédulos, a los que dudan, a los cínicos.

Y aprendí esto gracias a dos autores que han llegado a ser héroes cristianos para mí. 

Uno vivió a principios de los mil novecientos, fue un filósofo inglés que, convertido ya adulto, escribió bastante acerca de las dudas que lo habían asediado como ateo. Se llamaba C. S. Lewis y los libros de él que me han ayudado son:

Mero Cristianismo está basado sobre una serie de radio en la que el autor explicó lo básico de lo que creen los cristianos. Es un libro que no sólo explica qué crees sino también ¡por qué debes creerlo!

Cartas del diablo a su sobrino  es una colección de cartas ficticias que dan un vistazo imaginativo al mundo de los espíritus. Francamente, me abrió los ojos y me mostró perspectivas diferentes sobre las tentaciones y las dudas.

El otro es un filósofo nacido en India que inmigró a Canadá y ahora trabaja en los Estados Unidos. Él, antes de cumplir los 20 años, prometió a Dios que buscaría la verdad y desde entonces a eso se ha dedicado. Se llama Ravi Zacharias y lo que más disfruto de él son los videos en su canal de YouTube. El canal tiene todo desde debates hasta discursos sobre la filosofía del que sigue a Cristo. Además, su libro Jesús entre otros dioses sobre por qué Él es la opción más lógica ¡se ve buenísimo! Puedes encontrar más sobre él en la página web de su organización, RZIM.

No sé si tú también te has topado con preguntas sobre Dios o comentarios incrédulos acerca de Su existencia o Su bondad que no has sabido responder. Pero espero que estas fuentes de información que yo descubrí demasiado tarde te sirvan.

…santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros;”

1 Pedro 3:15