el escritor del Comentario Bíblico William MacDonald

51BMUHfwRmL._SX363_BO1,204,203,200_.jpgMuchos han oído el nombre de William MacDonald ya que es el autor del famoso Comentario Bíblico de William MacDonald. 

Pero, ¿quién fue este hombre? ¿Por qué recomendamos y leemos sus comentarios sobre la Escritura?

William MacDonald, llamado Bill por sus amigos, nació en una familia de creyentes. Nació en los Estados Unidos, pero su familia se mudó a Escocia cuando tenía sólo seis años. Cuando era niño, su mamá lo ayudó a memorizar muchos versículos de la Palabra de Dios y buenos himnos. Pero no fue hasta los 18 años (ya de regreso en los E.E.U.U.) que Bill empezó a darse cuenta de su problema de pecado. No había cometido grandes pecados, era joven y se portaba bien. Pero sabía que él era pecador por naturaleza y eso era lo que lo condenaba ante Dios. Ahí fue cuando se arrepintió y aceptó al Salvador. Dicen que apreciaba mucho el amor de Dios, que nunca dejó de maravillarse por tan gran, divino amor.

Bill estudió en Tuft’s College y en Harvard y después de titularse, comenzó a trabajar en un banco, pero este trabajo no le satisfacía. Después de dos años, entró a la Armada de los Estados Unidos donde permaneció 4 años. Durante este periodo, le tocó estar en Hawaii en donde encontró un libro que cambiaría su forma de pensar: la biografía de C. T. Studd, misionero en África. La historia de una vida tan dedicada a Dios conmovió a Bill tanto, que ese día leyó todo el libro y después de terminarlo, oró dedicándole a Dios su vida entera.

Después de terminar su servicio, Bill recibió una invitación a dar clases en la Escuela Emaús en los E.E.U.U. Allí, conoció a un grupo de hermanos que lo impulsarían a dedicarse cada vez más al servicio del Señor. Estos jóvenes muchas veces se reunían para orar, en ocasiones durante toda la noche, por las obras misioneras en todo el mundo. Fue este grupo de creyentes que lo impulsó a escribir el libro El verdadero discipulado sobre lo que es realmente seguir a Cristo. Después de servir en la Escuela Emaús durante 18 años, que incluían 6 años como presidente, Bill dejó su puesto y comenzó a viajar.

Estos viajes le abrieron los ojos a la necesidad de capacitación que tenían los jóvenes de las asambleas. Entonces, él junto con otro hermano, Jean Gibson, estableció un curso de capacitación de nueve meses para poder ayudar a varios jóvenes cada año, no sólo considerando las distintas situaciones con las que se podría enfrentar un anciano, sino también haciendo un estudio de toda la Biblia. Durante los 23 años que estuvo a cargo de esta capacitación, también escribió la mayoría de los 84 libros que luego publicó y también terminó su comentario. Él se encargó de que hubiera un fondo para la traducción de sus libros, para que se pudieran traducir y publicar en todo el mundo sin un gran costo para los hermanos. Siempre vivió en un departamento pequeño, gastando sólo lo necesario para poder ofrendar a obras misioneras en todo el mundo. 

William MacDonald fue un maestro muy respetado y nunca dejó de enseñar hasta que partió para estar con el Señor en el 2007. 

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las últimas maravillas de septiembre

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Imagen de John King / CC-BY

Hoy voy a compartir unas maravillas que Dios me ha dado en estos días.

  • La maravilla de viajar de Irapuato a Chihuahua sin accidente ni problemas.
  • La maravilla de disfrutar una pizza menonita
  • La maravilla de ver la primera casa donde vivió Ricky
  • La maravilla de un cielo azul, azul, azul y nubes blancas como de caricatura.
  • La maravilla de poder aprender unas palabras de alemán bajo.

 

¿por qué te destrozaría un Dios que te ama?

Leí este artículo en  www.arabahjoy.com y me tocó el corazón. Me comuniqué con la autora para obtener su permiso de traducirlo y compartirlo contigo. ¡Espero también te ayude!

¿Alguna vez has sentido que Dios te está destrozando? ¿Como si en lugar de amarte como debe, te está arruinando?

Para mi familia, este año ha sido uno de ruina y aunque sé que Dios es bueno y que me ama, me he preguntado qué está haciendo. Me he preguntado cómo saldrán las cosas.

Me he preguntado si algo bueno saldrá de las ruinas.

Hace poco estaba leyendo en Hechos 27 y en los versículos 14 al 26 Pablo estaba en medio de un naufragio (su versión de la ruina). De este pasaje aprendí algunas razones por las que un Dios que nos ama nos arruinaría. Si tienes una oportunidad, te animo a sentarte con tu Biblia y hacer tu propia lista de razones con base en este pasaje. Creo que te será de bendición. Yo aprendí que Dios podría arruinarnos para:

1. Recordarnos de Su soberanía.

En ocasiones Dios necesita recordarnos de lo muy poco que podemos controlar. No somos Dios, Él lo es. Como los marineros, en la tormenta muchas veces ni sabemos en qué dirección estamos yendo. Esto nos mantiene dependientes de Dios.

2. Hacer que cedamos “nuestras cosas”.

Dios a veces necesita hacer algo para que estemos dispuestos a soltar las “cosas” en nuestras vidas. Cuando llegamos cara a cara con la ruina, las posesiones de este mundo pierden el atractivo.  Estamos muy dispuestos a “arrojar el cargamento.”

3. Restaurar nuestras prioridades.

En la tormenta, Dios en su gracia nos vuelve a orientar hacia lo que realmente tiene valor. Cuando vemos amenazada nuestra vida, las cosas más pequeñas llegan a ser las muestras más grandes de gracia.

4. Renovar nuestra confianza y reforzar nuestra valentía.

Pablo dijo algo que lo apartó completamente de la tripulación. Dijo, “Yo confío en Dios.” Cuando nos enfrentamos a la ruina, tenemos que confiar en Dios o darle la espalda. Podemos elegir confiar en Dios A PESAR DE TODO.

5. Hacernos escucharlo.

Dios sabe cómo ponernos en una posición en la que lo vamos a escuchar. La primera vez que Pablo intentó advertir al centurión y al capitán no le pusieron atención. Pero en una situación cuando sus vidas se veían amenazadas ¡cómo cambiaron las cosas! ¡Que no sea necesario usar medidas tan drásticas para que escuchemos lo que el Señor nos quiere decir!

Entonces, ¿por qué nos arruinaría un Dios que nos ama? En pocas palabras, lo haría para salvarnos, para nuestro propio bien. Ni un alma fue perdida en ese naufragio y Dios fue glorificado y alabado.

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Imagen de Frantzou Fleurine / CC-BY

Si parece que Dios te está arruinando hoy, te animo a buscarlo. Abre Su Palabra y escucha Su voz. Recuerda lo que prometió y confía en Él como el Pastor de tu alma. Él sabe cuidar de los suyos y te pide que confíes en Él. Él arruina para salvar.

Permite que la tormenta refuerce tu fe.